La CIA organizó la fuga del físico nuclear iraní Shahram Amirí, según reveló ayer la cadena de televisión estadounidense ABC. El científico era un desconocido hasta que, a primeros de junio del año pasado, su familia denunció su misteriosa desaparición durante un viaje de peregrinación a La Meca. Las especulaciones sobre su caso aumentaron a raíz de que las autoridades iraníes acusaran a Arabia Saudí de haberlo entregado a Estados Unidos.

Tanto Washington como la CIA han mantenido silencio al respecto. Sin embargo, según ABC, que cita fuentes que han tenido acceso a sus declaraciones una vez en territorio norteamericano, la agencia de espionaje contactó con Amirí cuando aún se encontraba en Irán y, a través de un intermediario, le propuso trasladarse a Estados Unidos. Se inició a partir de ese momento un complejo y secretísimo plan para sacar al científico de su país sin despertar sospechas.

Hace un par de años, el diario británico The Sunday Telegraph informó de que la CIA tenía en marcha desde 2005 un programa bautizado Fuga de cerebros para atraer a posibles desertores iraníes. La revelación se produjo a raíz de la desaparición de Ali Reza Asgarí, un general retirado de la Guardia Revolucionaria y viceministro de Defensa durante el mandato de Jatamí, durante un viaje a Estambul. El caso de Amirí tiene muchos paralelismos con aquel.

Interrogatorios

Desde su llegada a EE UU, Amirí ha sido interrogado de forma extensiva y, según ABC, su testimonio ha ayudado a confirmar las evaluaciones de los servicios secretos estadounidenses sobre el programa nuclear iraní. El físico investigaba sobre el uso médico de los isótopos radioactivos para la Organización de la Energía Atómica de Irán y daba clases en la Universidad Politécnica Malek Ashtar, vinculada a la Guardia Revolucionaria.

Algunos observadores han destacado la coincidencia de que tres meses después de que Amirí se evaporara sin dejar rastro en Arabia Saudí, saliera a la luz que Irán estaba construyendo una segunda planta de enriquecimiento de uranio en Qom, a un centenar de kilómetros al sur de Teherán. No está claro que fuera él quien revelara esa instalación.

En octubre, el ministro de Exteriores iraní, Manuchehr Mottaki, aseguró “tener pruebas de que EE UU está implicado en la desaparición de Amirí” y responsabilizó a Arabia Saudí de facilitar su detención.

ÁNGELES ESPINOSA – Teherán – 01/04/2010
Fuente: EL PAÍS

Anuncios