El 5 de julio de 1984, Umaru Dikko fue encontrado dentro de una caja etiquetada como valija diplomática dentro del aeropuerto inglés de Stansted. El destino de la caja era la capital de Nigeria, Lagos.

Umaru Dikko, politico nigeriano que llegó a ser el hombre de confianza del presidente Shehu Shagari, era el ministro de transportes cuando se produjó el golpe de estado en la Nochevieja de 1983. Dikko, junto con otros funcionarios del partido Nacional nigeriano, huyó a Londres convirtiendose en una voz critica con el nuevo regimen. Dikko había sido acusado, junto al resto de miembros del gobierno nigeriano, de corrupción generalizada, estimandose en más de dieciseis mil millones de dolares el dinero que había sido desviado de las ventas del petroleo durante el gobierno de Shagari entre los años 1979 y 1983. El pueblo nigeriano sufria una hambruna galopante que se veia incrementada por la política especulativa de Dikko al acaparar los suministros de arroz, provocando una espiral inflacionista en el precio de los alimentos. Dikko en un intento de justificar la situación, llegó a afirmar ” las cosas no están tan mal, ya que después de todo, los nigerianos no tienen que buscar la comida en los cubos de la basura”.

El 4 de julio de 1984, un Boeing 707 de las aerolineas nigerianas llegaba a Londres para recoger la válija diplomática. Varios oficiales de seguridad nigerianos iban a bordo con la orden de no abandonar en ingún momento el aeropuerto. Al día siguiente, Dikko fue secuestrado por dos agentes del Mossad, Alexander Barak y Félix Abithol, mientras se encontraba de paseo y se lo llevaron en una camioneta de color amarillo brillante conducida por Mohammed Yusufu, un antiguo mando del ejército nigeriano. Aunque Yusufu había entrado en Gran Bretaña con pasaporte diplomático para realizar labores dentro del Alto Comisionado de Nigeria en el Reino Unido perteneciente al Ministerio de Asuntos Exteriores, este dato no había sido comunicado al Foreign Office. La camioneta, con matrícula diplomática nigeriana, le trasladó al aeropuerto de Stanted donde la facturación fue llevada a cabo por un funcionario nigeriano. Dikko fue drogado en la camioneta por el Doctor Arie Lévi-Shapiro, un anestesista israelí en el hospital Hasmaron de Petah Tikva, cerca de Tel Aviv, que había sido un mando del ejército israelí que estaba en la reserva y había sido reclutado por el Mossad. Sin embargo, el secuestro fue presenciado por la secretaria de Dikko, Elizabeth Hayes, quien rápidamente se puso en contacto con las autoridades.

Previamente al secuestro, dos grupos de agentes del Mossad habían trabajado de manera encubierta en la comunidad nigeriana en Londres. La búsqueda se dirigio al oeste de Londres, donde muchos oficiales nigerianos tenían mansiones que habían comprado con el dinero que habían sacado de Nigeria. La búsqueda parecía no dar ningún fruto, hasta que el 30 de junio de 1984 un agente se encontró con un hombre que se correspondía con los rasgos de Dikko en el barrio de Bayswater. El agente le siguió hasta una casa en el 49 de Porchester Terrace. Durante varios días la casa estuvo bajo vigilancia anotando todos los movimientos de Dikko.

El 5 de julio, después de haber almorzado junto a Elizabeth Akua Ohene, una periodista ghanesa editora de la revista Talking Drum, Dikko salío de su casa en Porchester Terrace para dar un paseo, momento que fue aprovechado por los dos agentes del Mossad para atraparle y meterle en la furgoneta amarilla que conducía Yusufu. Posteriormente, en Regent´s Park el doctor Shapiro se les unío para anestesiar a Dikko y dejarle inconsciente.

Mientras tanto, Elizabeth Hayes, la secretaria de Dikko, había presenciado la escena a través de una ventana y se puso rapidamente en contacto con el servicio de emergencias británico. La policía y agentes del servicio anti-terrorista de Scotland Yard llegarón a la casa de Dikko y rapidamente informaron al Foreign Office y a la propia primera ministra Margaret Thatcher de la identidad del secuestrado. Todos los agentes en puertos, aeropuertos y puestos fronterizos fueron alertados.

Tras llegar al aeropuerto de Stanted, para poder salir del país, Dikko y Shapiro fueron colocados en una caja, mientras que los agentes del Mossad Alexander Barak y Félix Abithol se introdujeron en otra. Sin embargo, la documentación necesaria para que la carga no fuese revisada no fue proporcionada a Yusufu por parte del capitán de las fuerzas aereas nigerianas, Banfa, convirtiendose en el principal culpable del fracaso de la misión. Las cajas no estaban etiquetados como valijas diplomáticas, como exige el artículo 27 (5) de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y los funcionarios de aduanas que habían sido alertados del secuestro de Dikko pudieron abrir las cajas sin violar la convenciones diplomáticos y frustrar el secuestro. Un fuerte olor a medicamentos, procedentes del pentatol sódico administrado como anestesiante que había dejado inconsciente a Dikko, provocó las sospechas del agente británico Charles Morrow, dándole la excusa perfecta para revisar las cajas que no tenían la documentación necesaria en regla a pesar de las protestas de Yusufu alegando que pertenecían a la vália diplomática y eran inviolables.

Lo que se encontró el agente Morrow fue impactante, Dikko se encontraba con el torso desnudo y afeitado, habíendole introducido un tubo en la garganta ante el riesgo de que el anestesiante le produjese vomitos. A su lado, el doctor Shapiro y en la caja de al lado, los dos agentes del Mossad captores de Dikko.

Dikko fue trasladado al Hertfordshire and Essex Hospital en Bishops Stortford, estaba ileso y despertó después de permanecer inconsciente durante 36 horas.

Hubo diecisiete arrestos, incluida la tripulación del Boeing 707, pero sólo Shapiro, Barak, Abithol y Yusufu fueron condenados a penas entre 10 y 14 años. Yusufu afirmó ser diplomático, pero, afortunadamente para Londres, no figuraba en ninguna de las listas en poder del Foreign Office, por lo que no pudo reclamar inmunidad ante los tribunales. Los agentes del Mossad, Félix Abitbol, de 31 años, nacido en Túnez, era propietario de un restaurante-discoteca en la ciudad costera de Nepanya, y Alexander Barak, de 27 años, había sido identificado como un hombre de negocios de la misma ciudad. Sin embargo, estas profesiones no cuadran con los honorarios del bufete de abogados contratado para la defensa, el de sir Napley cuya tarifa no bajaba de 100.000 libras esterlinas.

La conexión israelí

Por supuesto, los gobiernos nigerianos e israelies negaron toda implicación con el secuestro, pero, en represalia, dos ingenieros británicos fueron arrestados en Nigeria. El Alto Comisionado de Nigeria en Londres, el mayor Haladu Anthony Hannaniya llegó a justificar la acción en base a la acción de “algunos patriotas amigos de Nigeria”. Posteriormente al intento fallido de secuestro, el gobierno nigeriano llegó a pedir la extradición formal de Dikko a las autoridades británicas. Las relaciones diplomáticas de ambos paises permanecieron congeladas hasta 1986, con la llegada al poder en Nigeria del coronel Babangida.

Todos los esfuerzos de la embajada israelí en Gran Bretaña por desmentir la implicación del Mossad chocaron con la incredulidad de la opinión pública que no se creía que los secuestradores actuasen por su cuenta. Aunque ambos paises, Nigeria e Israel, no mantenían oficialmente relaciones diplomáticas, Israel realizaba más de la mitad de sus importaciones de petróleo procedentes de Nigeria a camio de armamento y tecnología militar. Además, la colaboración israelí se extendia a otros sectores económicos como la agricultura o la construcción, a través de empresas dirigidas por israelíes como Elisha Cohen y su compañia Solel Boneh.

Desde la perspectiva israelí, mantener el suministro de petróleo tras el golpe de estado, era de importancia estratégica, por lo que, el gobierno israelí ofreció los servicios del Mossad para que el nuevo regimen detuviese a los opositores como Dikko, que se había convertido en el principal estandarte de la oposición a nivel internacional con sus apariciones en la televisión británica criticando a los golpistas.

El propio director del Mossad, Nahum Admoni, viajó hasta Lagos -con un pasaporte canadiense falsificado- para reunirse con Buhari y ofrecer los servicios del Mossad para poner a Dikko frente a la justicia nigeriana para que respondiese a las acusaciones de corrupción que le había formulado el nuevo regimen y devolviese el dinero que supuestamente había sacado del país. La publicidad que supondría para el nuevo regimen, que había justificado el golpe de estado para acabar con la corrupción del gobierno, supondría un espaldarazo frente a la comunidad internacional.

Para realizar la captura de Dikko se repetiria el operativo del Mossad que permitió el traslado a Israel del dirigente nazi y uno de los responsables del holocausto judìo, Adolf Eichmann, que se escondía en Argentina bajo el nombre de Richard Klement.

Sin embargo, Umaru Dikko no volvería a Nigeria hasta 1995 y no precisamente dentro de una caja, sino invitado por el regimen militar del general Sani Abacha para formar un nuevo partido politico, el Partido de la Democracia Unida.

Fuente: Max Siollun
maxsiollun@yahoo.com
http://maxsiollun.wordpress.com/

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