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El Gobierno israelí pidió a EE UU una acción inmediata contra el régimen de los ayatolás.- El jefe del Mosad advirtió de que las sanciones no frenarán a Teherán

Israel se ve a sí mismo envuelto en una situación “rápidamente cambiante” en Oriente Medio. Observa Líbano y Siria y “solo ve inestabilidad”. Contempla “como el millón de refugiados iraquíes está cambiando la sociedad jordana”. Considera que “Irak puede terminar convirtiéndose en un país débil formado por tres cantones pertenecientes a kurdos, suníes y chiíes”, y que Egipto lucha por despejar la incógnita de “quién sucederá a Hosni Mubarak”.

Meir Dagan, jefe del Mosad, a punto de entregar el testigo después de más de ocho años al frente-explicaba en agosto de 2007 al subsecretario de Estado, Nicholas Burns, la perspectiva israelí de una región convulsa como nunca. Por entonces, los vínculos con Turquía, único país musulmán con el que Israel ha suscrito un acuerdo de defensa, aún eran sólidos. Pero el despacho elaborado por la Embajada de EE UU en Tel Aviv ya apuntaba turbulencias. “La cuestión es por cuánto tiempo el Ejército permanecerá quieto”, se pregunta Dagan. En otro documento de la misma legación que aborda una reunión de funcionarios norteamericanos e israelíes, fechado el 18 de noviembre de 2009, se resume: “El Gobierno de Israel asegura que los militares [turcos] están perdiendo su capacidad para influir en la dirección estratégica del país y en las decisiones del Gobierno… Los miembros del Gobierno israelí tienen ‘malas sensaciones’ sobre Turquía. El comandante de la Fuerza Aérea Israelí quiso hablar con el comandante turco, pero su contraparte declinó”.

“Las relaciones laboriosamente construidas por Israel con sus vecinos están deshilachándose. Incluso los optimistas sobre las relaciones con Egipto y Jordania admiten que Israel disfruta de la paz con ambos regímenes, pero no con sus poblaciones. La transformación de Michel Aoun en el principal aliado de Hezbolá en Líbano puede suponer el clavo final en el ataúd de los vínculos que por décadas mantuvieron con los cristianos maronitas”, relata otro cable de noviembre del año pasado. “El acentuado deterioro de la larga relación estratégica con Turquía añade otro elemento de inestabilidad”, concluye la embajada en noviembre de 2009.

Pues bien, todas estas vicisitudes palidecen cuando Irán y su programa nuclear saltan a la palestra. Transcurría la primera reunión oficial entre funcionarios estadounidenses e israelíes, el 6 de abril de 2009, después de que Benjamín Netanyahu formara Gobierno. “Tras calificar el desarrollo por Irán de una bomba nuclear como un acontecimiento que cambia el mundo, Netanyahu afirmó que todos los demás asuntos son insignificantes”, precisa un telegrama de la Embajada de EE UU. “Por tercera vez, Netanyahu [nos] preguntó ¿qué vais a hacer?”. El Ejecutivo israelí no esconde su ansiedad por acentuar el asedio a Teherán.

En un informe redactado ante la visita inminente del subsecretario de Estado James Steinberg, el número dos de la legación estadounidense, Luis G. Moreno, escribe: “Cuando se discute sobre el programa nuclear de Irán, los interlocutores sofisticados dicen que el asunto no es si Irán lanzaría la bomba sobre Israel, aunque no pueda descartarse, sino más bien la carrera nuclear que propiciaría y el impacto que ello tendría tanto en la incertidumbre entre las elites israelíes como en los inversores extranjeros”.

El jefe del Mosad explica al subsecretario Burns, en agosto de 2007, los cinco pilares de la estrategia israelí frente a Teherán. “Dagan alabó los esfuerzos para llevar a Irán al Consejo de Seguridad de la ONU y se mostró de acuerdo con una tercera ronda de sanciones. Reconoció que crece la presión sobre Irán, pero destacó que solo esta vía no resolverá la crisis”. Dagan enfatiza la necesidad de “evitar que la tecnología llegue a Irán” y también aboga por “forzar el cambio de régimen”. “Se debe hacer más, posiblemente apoyando a los movimientos democráticos de estudiantes y a grupos étnicos (azeríes, kurdos, baluchis) que se oponen al régimen”. Y, por último, el jefe del servicio de espionaje israelí destaca las “medidas encubiertas”. “Dagan y el subsecretario”, reza el informe, “acordaron no discutir este asunto en los grupos más grandes de debate [entre norteamericanos e israelíes]”. Solo hace unas semanas, algunos medios de comunicación describían la celebración, por todo lo alto en la sede del Mosad, por el asesinato de un científico en Irán.

La comunión de intereses entre EE UU e Israel sufre alguna fisura. Recelan los estadounidenses de los cálculos de los militares israelíes sobre el tiempo que necesita Teherán para hacerse con un arma nuclear. “El general [Yossi] Baidatz argumenta que a Irán le llevaría un año fabricar su primera bomba atómica”, precisa el telegrama del 16 de noviembre. Ya deberían disponer de ella, según las predicciones de Baidatz. Pero el comentario que añaden los diplomáticos estadounidenses es esclarecedor. “No está claro si los israelíes creen firmemente eso o si utilizan las peores perspectivas para alimentar la sensación de urgencia en Estados Unidos”.

Los gobernantes israelíes presionan, convencidos de que nada torcerá el empeño iraní, para que se fije un límite temporal a la negociación con Teherán antes de lanzarse a la aventura militar. En julio de 2009, la embajada remite a Washington las conclusiones de la reunión del secretario asistente para Asuntos de Política Militar, Andrew Saphiro: “Los interlocutores del Gobierno israelí dicen que la negociación debe acompañarse con sanciones más duras y durante un periodo de tiempo antes de decantarse por ‘otras opciones sobre la mesa'”, en alusión a un ataque contra las instalaciones nucleares. Ese mismo mes, saltó la alarma en el Ministerio de Defensa israelí, después de que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, asegurara que EE UU consideraría proveer a países árabes aliados de un paraguas antimisiles si Irán lograra fabricar la bomba. El alto funcionario de Defensa Pinchas Buchris y el diplomático Alon Bar consideran que la simple mención del paraguas equivale a aceptar la idea de un Irán nuclear.

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JUAN MIGUEL MUÑOZ – Madrid – 19/12/2010
Fuente: EL PAIS

Los terroristas han colocado bombas lapa en sus coches.- Ahmadineyad acusa a Occidente y a Israel de matar a un científico nuclear.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad , ha responsabilizado hoy a los países occidentales y a Israel de los atentados que durante la mañana mataron a un científico y dejaron herido a otro. Aunque Israel es el sospechoso habitual para los dirigentes iraníes, el hecho de que ambos hombres trabajaran en el programa atómico da cierta credibilidad a la acusación. No obstante, Ahmadineyad confirmó que se mantenía la reunión del próximo domingo con el G-6 para tratar de reavivar las conversaciones para buscar una salida a la crisis que ocasionan las ambiciones nucleares iraníes.

“El profesor Mayid Shahriyarí ha abrazado el martirio y su esposa ha resultado herida (…) El profesor Ferydún Abbasí-Davaní y su esposa también han sido heridos”, anunció a media mañana la radio estatal iraní. De acuerdo con el relato de los medios oficiales, en ambos casos los atacantes, en motocicleta, colocaron bombas magnéticas en los coches de los científicos cuando se dirigían al trabajo en Teherán.

El jefe de la Organización de la Energía Atómica (OEA), el vicepresidente Ali Akbar Salehí, declaró a la agencia Irna que Shahriyarí trabajaba “en uno de los grandes proyectos nucleares” de esa institución, sin dar más detalles. Su nombre aparece entre los miembros iraníes de la red Sesame (acróstico de Synchrotron-light for Experimental Science and Applications in the Middle East), donde se le cita como profesor de ingeniería nuclear en la Universidad Shahid Beheshtí de Teherán.

Los medios iraníes identificaron al científico herido como un experto en láser del Ministerio de Defensa y uno de los mayores especialistas iraníes en la separación de isótopos nucleares, un proceso necesario tanto para la fabricación de isótopos médicos como para la construcción de una bomba atómica. Según la misma fuente, Abbasí-Davaní es miembro de la Guardia Revolucionaria, el ejército ideológico, bajo cuyo control se halla el programa nuclear y da clases en la Universidad Imam Hosein, afiliada con esa fuerza militar. Su nombre está en la lista de afectados por las sanciones que la ONU ha impuesto a Irán por su programa nuclear.

“Se intuye la mano de los Gobiernos occidentales y del régimen sionista en estos atentados”, declaró Ahmadineyad durante una conferencia de prensa que había sido convocada hace días. “Llegará el día en que les pediremos cuentas por ello y su dossier va a estar muy lleno”, añadió antes de asegurar que el ataque no va a frenar sus ambiciones nucleares. Los dirigentes iraníes están convencidos de la existencia de un plan secreto para descabezar su programa atómico, que la comunidad internacional sospecha que tiene objetivos militares a pesar de la negativa iraní.

Otros altos cargos iraníes también respaldaron la teoría de una conspiración “del Mosad y de la CIA” que, según el ministro del Interior, el general Mostafa Mohammad Nayyar, “quieren frenar los avances científicos de Irán”. A preguntas de los periodistas, el portavoz del Gobierno israelí, Mark Regev, ditado por Reuters recordó que su país no comenta esos asuntos.

Aunque este tipo de acciones son inusuales en la capital iraní, los atentados de hoy se parecen al que el pasado enero mató a Masud Ali Mohammadí, un profesor de física cuya vinculación con el programa nuclear no llegó a establecerse. Entonces, algunas webs opositoras sacaron a la luz que había apoyado al candidato reformista Mir Hosein Musaví en las controvertidas elecciones de junio de 2009, pero el caso quedó sumido en el misterio. Mohammadí había trabajado con Abbasí-Davadí, el profesor herido hoy.

ÁNGELES ESPINOSA – Madrid – 29/11/2010
Fuente: EL PAIS

Israel, a través de su servicio de inteligencia (Mossad), presentó a Estados Unidos en 2007 un plan para la gestación de un golpe de Estado contra el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, según las revelaciones derivadas de la filtración de documentos del Departamento de Estado estadounidense por parte del sitio web Wikileaks.

De acuerdo con la filtración de los documentos, el plan conspirativo contra Irán fue presentado por el jefe del Mossad en el extranjero, Meir Dagan, ante el subsecretario de Estado para Asuntos Políticos de Estados Unidos de la época, William Burns, durante un encuentro que ambos sostuvieron en Washington.

En la reunión con Burns, Dagan manifestó que Israel y Estados Unidos mantenían diferentes puntos de vista sobre el calendario del programa nuclear con fines pacíficos que Irán lleva adelante, según reseña este lunes el diario israelí Yediot Aharonot, citando los documentos filtrados por Wikileaks.

Según los documentos, el responsable israelí presentó un programa en cinco fases para impedir que Irán desarrollara su pacífico programa nuclear, que incluía la continuación de los esfuerzos diplomáticos, una nueva ronda de sanciones a Irán y la necesidad de impedir la transferencia de conocimientos y tecnología al país del Golfo Pérsico.

Sin embargo, una de las cláusulas que más ha llamado la atención de los medios israelíes es la propuesta del jefe del Mossad de propiciar un golpe de Estado para derrocar a Ahmadinejad.

Dagan elevó a sus interlocutores estadounidenses la propuesta de reclutar a estudiantes a favor de la democracia y movimientos étnicos, así como disidentes, para alcanzar tal fin.

Además, en su reunión con Burns, aseguró que Israel no estaba solo ante la amenaza nuclear iraní y destacó la preocupación de Jordania, Arabia Saudí y los países del Golfo, de los que dijo que “esperan que alguien haga el trabajo por ellos”.

En cuanto al proceso de paz entre israelíes y palestinos, Dagan expresó ante Burn su pesimismo al señalar que “no se puede alcanzar nada” a pesar de más de una década negociando una acuerdo definitivo.

Según los documentos obtenidos por Wikileaks, además de Israel, países del Golfo Pérsico incitaron a Estados Unidos a adoptar una postura firme contra Irán, al sospechar que esa nación prevé fabricar armas nucleares, y Arabia Saudita incluso pidió una operación militar.

Irán, en reiteradas ocasiones ha denunciado la maniobras que Estados Unidos e Israel confabulan en su contra, de la misma manera que ha expresado, en diversos escenario internacionales, el carácter pacífico y soberano de su programa nuclear.

La CIA organizó la fuga del físico nuclear iraní Shahram Amirí, según reveló ayer la cadena de televisión estadounidense ABC. El científico era un desconocido hasta que, a primeros de junio del año pasado, su familia denunció su misteriosa desaparición durante un viaje de peregrinación a La Meca. Las especulaciones sobre su caso aumentaron a raíz de que las autoridades iraníes acusaran a Arabia Saudí de haberlo entregado a Estados Unidos.

Tanto Washington como la CIA han mantenido silencio al respecto. Sin embargo, según ABC, que cita fuentes que han tenido acceso a sus declaraciones una vez en territorio norteamericano, la agencia de espionaje contactó con Amirí cuando aún se encontraba en Irán y, a través de un intermediario, le propuso trasladarse a Estados Unidos. Se inició a partir de ese momento un complejo y secretísimo plan para sacar al científico de su país sin despertar sospechas.

Hace un par de años, el diario británico The Sunday Telegraph informó de que la CIA tenía en marcha desde 2005 un programa bautizado Fuga de cerebros para atraer a posibles desertores iraníes. La revelación se produjo a raíz de la desaparición de Ali Reza Asgarí, un general retirado de la Guardia Revolucionaria y viceministro de Defensa durante el mandato de Jatamí, durante un viaje a Estambul. El caso de Amirí tiene muchos paralelismos con aquel.

Interrogatorios

Desde su llegada a EE UU, Amirí ha sido interrogado de forma extensiva y, según ABC, su testimonio ha ayudado a confirmar las evaluaciones de los servicios secretos estadounidenses sobre el programa nuclear iraní. El físico investigaba sobre el uso médico de los isótopos radioactivos para la Organización de la Energía Atómica de Irán y daba clases en la Universidad Politécnica Malek Ashtar, vinculada a la Guardia Revolucionaria.

Algunos observadores han destacado la coincidencia de que tres meses después de que Amirí se evaporara sin dejar rastro en Arabia Saudí, saliera a la luz que Irán estaba construyendo una segunda planta de enriquecimiento de uranio en Qom, a un centenar de kilómetros al sur de Teherán. No está claro que fuera él quien revelara esa instalación.

En octubre, el ministro de Exteriores iraní, Manuchehr Mottaki, aseguró “tener pruebas de que EE UU está implicado en la desaparición de Amirí” y responsabilizó a Arabia Saudí de facilitar su detención.

ÁNGELES ESPINOSA – Teherán – 01/04/2010
Fuente: EL PAÍS

En varias ocasiones durante los últimos meses, los responsables iraníes se han referido a sus ciudadanos “secuestrados en Estados Unidos”, cuando se les ha preguntado por la suerte de tres estadounidenses y una francesa detenidos en Irán. La mayoría de los casos que agitan se refieren a intermediarios que presuntamente han intentado comprar material de doble uso para el programa militar iraní e incluso a algún padre encarcelado por no pasar la pensión alimenticia tras un divorcio. Pero el misterio se centra en la muerte o desaparición de tres físicos y un general retirado.

» Masud Ali Mohammadí. El pasado 14 de enero, una bomba adosada a una motocicleta acabó con su vida en Teherán. El portavoz de Exteriores declaró que había “signos de la implicación israelí y de Estados Unidos en el ataque terrorista”. PressTV, el brazo propagandístico del régimen para el exterior, incluso citó a investigadores sobre el terreno que vincularon los explosivos utilizados con el Mosad.

¿Qué convertía a Mohammadí en objetivo? Los medios iraníes le describieron como un científico nuclear, dando a entender que su asesinato era un complot para sabotear el programa atómico iraní. Más tarde se conoció que su especialidad era la física cuántica y por tanto era bastante improbable que estuviera implicado en investigaciones nucleares. También se reveló que el “entregado profesor revolucionario” había apoyado la campaña electoral del opositor Mir-Hosein Musaví y por tanto era crítico con el Gobierno.

» Shahram Amirí, por el contrario, sí que estaba dedicado a la investigación nuclear. Hasta su misteriosa desaparición durante un peregrinaje a La Meca en mayo del año pasado, el científico trabajaba en la Universidad Politécnica Malek Ashtar de Teherán sobre el uso médico de los isótopos radiactivos. Según medios iraníes, también lo hacía en la Organización de la Energía Atómica de Irán, extremo que las autoridades no han confirmado.

En octubre, el ministro de Exteriores iraní, Manuchehr Mottaki, aseguró “tener pruebas de que EE UU está implicado en la desaparición de Amirí” y responsabilizó a Arabia Saudí de facilitar su detención. Sin embargo, el diario israelí Haaretz sugirió que el científico “buscaba asilo político”. También se ha especulado con que fue quien informó a Occidente sobre la nueva planta de enriquecimiento de Qom, desvelada unos meses después de su desaparición.

» Ali Reza Asgarí. Este general retirado de la Guardia Revolucionaria y viceministro de Defensa durante el mandato de Jatamí es el desertor iraní de mayor nivel del que se tenga noticia. Según The Sunday Telegraph, su desaparición durante un viaje a Estambul en 2007 fue, como en el caso de Amirí, fruto del Programa Brain Drain (literalmente, fuga de cerebros) que la CIA habría puesto en marcha dos años antes. The Sunday Times publicó que desde 2003 trabajaba para unos servicios secretos occidentales y que desertó cuando temió que le habían descubierto. La versión de las autoridades iraníes, difundida por el diario estatal Iran, asegura que Asgarí fue secuestrado por un equipo mixto del Mosad y la CIA que le habría torturado.

» Ardeshir Hoseinpur. Su muerte en enero de 2007 desató las especulaciones sobre un plan del Mosad para decapitar el programa nuclear iraní. El físico, una autoridad en electromagnetismo a sus 45 años, cofundó el Centro de Tecnología Nuclear de Isfahán. Seis días después de su fallecimiento, los medios iraníes informaron de que había perecido intoxicado por el gas de una estufa mientras dormía. Radio Farda, una radio en persa financiada por Estados Unidos, se hizo eco en su día de rumores sobre “una posible muerte por radiación” que habría alcanzado también a otros científicos. Como en el resto de los casos, ninguna prueba concluyente ha permitido saber cuál es la verdad.

ÁNGELES ESPINOSA – Teherán – 19/02/2010

Fuente: EL PAIS

Asesinado con una bomba un científico nuclear en Teherán
El régimen iraní acusa al espionaje de Israel y EE UU de perpetrar el atentado

Al convulso Irán de hoy día, sometido a una grave fractura política interna, a una profunda crisis económica, y a la presión diplomática y financiera de los países occidentales que desean abortar sus planes atómicos, se sumó ayer un atentado terrorista de los que quedan en el misterio y sin respuesta durante años. Una bomba adosada a una motocicleta y detonada por control remoto mató por la mañana al científico nuclear de 50 años Massud Alí Mohamadi en un barrio del norte de Teherán.

El Gobierno iraní no perdió un instante en lanzar su inevitable acusación contra la denominada “arrogancia global”, y responsabilizó del asesinato al “triángulo infame: Israel, Estados Unidos y a sus agentes contratados en Irán”. Washington rechazó toda implicación. En Israel, ante sucesos de esta naturaleza, se acostumbra a no pronunciar palabra.

Mohamadi falleció nada más abandonar su vivienda a las ocho de la mañana tras una explosión que destrozó las ventanas de los edificios cercanos. No estaba claro si hubo más víctimas. Algunos funcionarios iraníes imputaron el crimen a la organización opositora en el exilio Mujahidin Jalq, que lucha contra el régimen teocrático desde hace décadas. Pero en atentados como el de ayer lo prudente es descartar toda certeza.

Nada claro está si el profesor asesinado formaba parte del programa nuclear iraní, aunque la Organización de la Energía Atómica de Irán negó todo vínculo. “No cooperaba ni jugó ningún papel en la Organización de la Energía Atómica”, apuntó su portavoz, Alí Shirzadian. Tampoco se sabe a ciencia cierta su especialidad académica. Algunas webs aseguran que era un físico nuclear; otras afirman que su especialidad era la física teórica y de partículas.

Prevalecen las dudas sobre sus inclinaciones políticas. Aunque fue un ferviente defensor de la revolución que derrocó al sah de Persia, Mohamed Reza Pahlevi, en 1979, algunas informaciones le incluyen entre los profesores que apoyaron a Mir Husein Musaví, rival del presidente, Mahmud Ahmadineyad, en las elecciones de junio de 2009.

A las frecuentes revueltas populares contra el mandatario -la última el 27 de diciembre, cuando perecieron ocho personas- y al empobrecimiento paulatino de la población, que puede agravarse si las potencias occidentales imponen sanciones más severas al régimen de Teherán, se añaden ahora los atentados. Las sospechosas desapariciones de científicos o responsables militares supuestamente implicados en el plan atómico iraní suceden desde hace tres años.

El pasado mes de junio, el científico nuclear Shahram Amirí se esfumó después de viajar en peregrinaje a La Meca. Teherán ha insistido en que Amirí fue entregado por el Gobierno de Arabia Saudí a agentes estadounidenses. Más llamativa fue la fuga o secuestro, a comienzos de 2007, del ex viceministro de Defensa Alí Reza Asgarí, quien había viajado a Turquía. Nada se sabe de su paradero, aunque lo más probable es que este ex general de brigada de la Guardia Revolucionaria, con amplia trayectoria en Líbano e Irak, resida ahora en EE UU.

Otro hombre, conocido sólo por su apellido -Ardebili-, fue al parecer detenido en 2009 en Georgia. No se le ha visto desde entonces. Y en enero de 2007, según la página web Debka, muy próxima a los servicios de espionaje israelíes, el profesor de la Universidad de Shiraz Ardeshir Hassanbpour falleció por una intoxicación de gas en su domicilio.

No es previsible que el asesinato de Mohamadi vaya a arredrar a las autoridades iraníes. Al contrario, más previsible es que el atentado, un extraño acontecimiento en la capital del país, refuerce la posición del régimen. Stratfor, un think tank estadounidense citado por Reuters, señalaba ayer: “El ataque hará que Irán sea más intransigente porque la República Islámica no podrá ser vista derrumbándose ante la presión, especialmente si proviene de Occidente e Israel”. “Semejantes actos terroristas y la aparente eliminación de científicos nucleares definitivamente no obstruirán el proceso científico y tecnológico”, coincidió el Ministerio de Exteriores. Precisamente el sábado se reunirán en Nueva York las grandes potencias para estudiar nuevas sanciones a Irán por su rechazo a detener su programa nuclear, que Teherán reitera está destinado a usos civiles, aunque Israel y los países occidentales sospechan que esconde el objetivo de fabricar bombas atómicas.

¿Guarda relación el atentado terrorista, como opinaban algunos analistas políticos, con las purgas de docentes opositores al Gobierno de Ahmadineyad? Si no es éste el caso y el asesinato es obra del Mosad (servicio de espionaje exterior israelí), de Mujahidin Jalq o de agentes estadounidenses, lo que resulta evidente es que la infiltración en Irán de esos elementos extranjeros contiene un enorme potencial desestabilizador. Como ya sucediera en Siria, firme aliado de Irán, a comienzos de 2008. Un atentado ejecutado en febrero de ese año, en pleno centro de Damasco, a escasos metros de la sede de los servicios de espionaje sirios, segó la vida de Imad Mugniyeh, jefe militar de Hezbolá, quien murió al explotar una bomba en el reposacabezas de su vehículo. El por entonces primer ministro israelí, Ehud Olmert, recibió felicitaciones por la muerte del líder de la milicia chií libanesa.

JUAN MIGUEL MUÑOZ – Jerusalén – 13/01/2010

Fuente: EL PAIS

El periódico “The Daily Telegraph” invoca informes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos) que sostienen que agentes secretos del “Mosad” israelí, operan dentro de Irán para malograr el programa armamentista nuclear de ese país.
Según el periódico londinense, Israel optó por la vía secreta, porque bombardear las instalaciones nucleares de la Republica Islámica, puede desencadenar una conflagración regional o incluso mundial. 
La acción antinuclear israelí, incluiría atentados contra científicos iraníes, ataques a instalaciones dentro de Irán, creación de empresas ficticias y agentes dobles, que boicoteen y demoren el desarrollo nuclear de Teherán.
Para corroborar esta supuesta teoría conspirativa israelí, el “Daily Telegraph” menciona versiones internacionales que atribuyen a agentes secretos israelíes, la misteriosa muerte del científico iraní  Bardshayr Hasanfour, jefe de uno de los centros nucleares de Irán.
La creciente amenaza nuclear iraní contra Israel, también fue tema de una disertación sobre cuestiones estratégicas, del ministro de Defensa Ehud Barak ante la alta oficialidad del ejército israelí.
Señaló, que no duda que Irán proseguirá potenciando su capacidad nuclear, incluso al amparo de la nueva línea dialogal norteamericana; y cada vez que la cuestión nuclear se aproxime a un punto de crisis, Teherán mediante algunos gestos condescendientes, intentará ganar tiempo para sus avances nucleares.  
Barak afirmó, que al finalizar su gestión como ministro de Defensa, el principal mandato que deposita en manos de las fuerzas de seguridad israelíes, es enfrentar sin escatimar esfuerzos el desafió de la provocación nuclear de Irán.
Estas afirmaciones de Barak ante los máximos militares de Israel, se sumaron  a que previamente ante el mismo foro de oficiales, formuló el comandante general de Tzahal, teniente general Gaby Asquenazi, quien sostuvo que el “desarrollo nuclear de Irán, es la única amenaza existencial actual, contra el Estado de Israel”.
Mientras tanto Moscú prosigue con su cooperación nuclear con Teherán.  El Consorcio Nuclear de Rusia, confirmó que hasta fines del 2009, entrará en funcionamiento el Reactor Nuclear que desde 1998 los rusos están construyendo en Bushehr, al sur de Irán.   Originalmente, Rusia prometió que hasta fines del año pasado, la central atómica en Bushehr funcionaria a pleno; pero por incumplimiento en los pagos de parte de Irán, el proyecto quedó inconcluso.

AJN (Jerusalem, por Tzvi Neumann).