Su libro Mossad, los verdugos del Kidon acaba de ser reeditado por Atanor Ediciones –actualizado hasta enero de 2011.

Más detalles en la web elreservado.es y en una entrevista a su autor Eric Frattini en Onda Jérez y en otras emisoras de radio.

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En las últimas semanas de 2010 se produjeron varios hechos que afectaban a presuntos colaboradores del Mossad, por un lado, desde Egipto se informaba de la petición de la Fiscalia General egipcia al Tribunal Penal Supremo de la Seguridad del Estado para que enjuiciase a Tarek Husein Hasan, dueño de una empresa de importación y exportación, por trabajar para el servicio secreto israelí transmitiendo información relevante sobre algunos responsables en el sector de las telecomunicaciones de Egipto que podrían ser candidatos para colaborar con los servicios de Inteligencia israelíes.

Según las mismas fuentes de la fiscalia, el acusado egipcio habría cobrado de los israelíes 37.000 dólares a través de dos agentes israelíes que se encuentran en paradero desconocido.

Por otro lado, desde Irán también informaban de la ejecución de Ali Akbar Siadat, acusado de ser un agente de los servicios de Inteligencia israelíes.

Estas noticias contrastaban con otras dos más dignas de periodicos sensacionalistas y que tras su coincidencia temporal pueden presagiar el inicio de una saga, las acusaciones de los vecinos de Israel de la utilización de animales por parte del Mossad.

La “detención” de un buitre en Arabía Saudí que estaba marcado en su pata por científicos de la Universidad de Tel Aviv con el código de identificación R65 y que tras perderse en la zona rural de Hyaal fue arrestado bajo sospecha de ser un espía del Mossad ha sido la última de estas noticias. Los científicos israelíes aseguran que el buitre no es ningún espía y que el GPS que portaba era utilizado como parte de un estudio científico para recoger información sobre sus patrones migratorios, pero fuentes saudíes continuan sospechando de los verdaderos fines del buitre.

Esta noticia ha vuelto a la memoria la reciente acusaciónde las autoridades egipcias del envío de tiburones al mar Rojo por parte del Mossad para aterrorizar a los turistas que visitan el país y dañar la industria turística de Egipto.

El Gobierno israelí pidió a EE UU una acción inmediata contra el régimen de los ayatolás.- El jefe del Mosad advirtió de que las sanciones no frenarán a Teherán

Israel se ve a sí mismo envuelto en una situación “rápidamente cambiante” en Oriente Medio. Observa Líbano y Siria y “solo ve inestabilidad”. Contempla “como el millón de refugiados iraquíes está cambiando la sociedad jordana”. Considera que “Irak puede terminar convirtiéndose en un país débil formado por tres cantones pertenecientes a kurdos, suníes y chiíes”, y que Egipto lucha por despejar la incógnita de “quién sucederá a Hosni Mubarak”.

Meir Dagan, jefe del Mosad, a punto de entregar el testigo después de más de ocho años al frente-explicaba en agosto de 2007 al subsecretario de Estado, Nicholas Burns, la perspectiva israelí de una región convulsa como nunca. Por entonces, los vínculos con Turquía, único país musulmán con el que Israel ha suscrito un acuerdo de defensa, aún eran sólidos. Pero el despacho elaborado por la Embajada de EE UU en Tel Aviv ya apuntaba turbulencias. “La cuestión es por cuánto tiempo el Ejército permanecerá quieto”, se pregunta Dagan. En otro documento de la misma legación que aborda una reunión de funcionarios norteamericanos e israelíes, fechado el 18 de noviembre de 2009, se resume: “El Gobierno de Israel asegura que los militares [turcos] están perdiendo su capacidad para influir en la dirección estratégica del país y en las decisiones del Gobierno… Los miembros del Gobierno israelí tienen ‘malas sensaciones’ sobre Turquía. El comandante de la Fuerza Aérea Israelí quiso hablar con el comandante turco, pero su contraparte declinó”.

“Las relaciones laboriosamente construidas por Israel con sus vecinos están deshilachándose. Incluso los optimistas sobre las relaciones con Egipto y Jordania admiten que Israel disfruta de la paz con ambos regímenes, pero no con sus poblaciones. La transformación de Michel Aoun en el principal aliado de Hezbolá en Líbano puede suponer el clavo final en el ataúd de los vínculos que por décadas mantuvieron con los cristianos maronitas”, relata otro cable de noviembre del año pasado. “El acentuado deterioro de la larga relación estratégica con Turquía añade otro elemento de inestabilidad”, concluye la embajada en noviembre de 2009.

Pues bien, todas estas vicisitudes palidecen cuando Irán y su programa nuclear saltan a la palestra. Transcurría la primera reunión oficial entre funcionarios estadounidenses e israelíes, el 6 de abril de 2009, después de que Benjamín Netanyahu formara Gobierno. “Tras calificar el desarrollo por Irán de una bomba nuclear como un acontecimiento que cambia el mundo, Netanyahu afirmó que todos los demás asuntos son insignificantes”, precisa un telegrama de la Embajada de EE UU. “Por tercera vez, Netanyahu [nos] preguntó ¿qué vais a hacer?”. El Ejecutivo israelí no esconde su ansiedad por acentuar el asedio a Teherán.

En un informe redactado ante la visita inminente del subsecretario de Estado James Steinberg, el número dos de la legación estadounidense, Luis G. Moreno, escribe: “Cuando se discute sobre el programa nuclear de Irán, los interlocutores sofisticados dicen que el asunto no es si Irán lanzaría la bomba sobre Israel, aunque no pueda descartarse, sino más bien la carrera nuclear que propiciaría y el impacto que ello tendría tanto en la incertidumbre entre las elites israelíes como en los inversores extranjeros”.

El jefe del Mosad explica al subsecretario Burns, en agosto de 2007, los cinco pilares de la estrategia israelí frente a Teherán. “Dagan alabó los esfuerzos para llevar a Irán al Consejo de Seguridad de la ONU y se mostró de acuerdo con una tercera ronda de sanciones. Reconoció que crece la presión sobre Irán, pero destacó que solo esta vía no resolverá la crisis”. Dagan enfatiza la necesidad de “evitar que la tecnología llegue a Irán” y también aboga por “forzar el cambio de régimen”. “Se debe hacer más, posiblemente apoyando a los movimientos democráticos de estudiantes y a grupos étnicos (azeríes, kurdos, baluchis) que se oponen al régimen”. Y, por último, el jefe del servicio de espionaje israelí destaca las “medidas encubiertas”. “Dagan y el subsecretario”, reza el informe, “acordaron no discutir este asunto en los grupos más grandes de debate [entre norteamericanos e israelíes]”. Solo hace unas semanas, algunos medios de comunicación describían la celebración, por todo lo alto en la sede del Mosad, por el asesinato de un científico en Irán.

La comunión de intereses entre EE UU e Israel sufre alguna fisura. Recelan los estadounidenses de los cálculos de los militares israelíes sobre el tiempo que necesita Teherán para hacerse con un arma nuclear. “El general [Yossi] Baidatz argumenta que a Irán le llevaría un año fabricar su primera bomba atómica”, precisa el telegrama del 16 de noviembre. Ya deberían disponer de ella, según las predicciones de Baidatz. Pero el comentario que añaden los diplomáticos estadounidenses es esclarecedor. “No está claro si los israelíes creen firmemente eso o si utilizan las peores perspectivas para alimentar la sensación de urgencia en Estados Unidos”.

Los gobernantes israelíes presionan, convencidos de que nada torcerá el empeño iraní, para que se fije un límite temporal a la negociación con Teherán antes de lanzarse a la aventura militar. En julio de 2009, la embajada remite a Washington las conclusiones de la reunión del secretario asistente para Asuntos de Política Militar, Andrew Saphiro: “Los interlocutores del Gobierno israelí dicen que la negociación debe acompañarse con sanciones más duras y durante un periodo de tiempo antes de decantarse por ‘otras opciones sobre la mesa'”, en alusión a un ataque contra las instalaciones nucleares. Ese mismo mes, saltó la alarma en el Ministerio de Defensa israelí, después de que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, asegurara que EE UU consideraría proveer a países árabes aliados de un paraguas antimisiles si Irán lograra fabricar la bomba. El alto funcionario de Defensa Pinchas Buchris y el diplomático Alon Bar consideran que la simple mención del paraguas equivale a aceptar la idea de un Irán nuclear.

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JUAN MIGUEL MUÑOZ – Madrid – 19/12/2010
Fuente: EL PAIS

Recientemente, tras la liberacion de Ingrid Betancourt por parte del ejército colombiano tras su largo secuestro en la selva por parte de las FARC, se supo que la agencia de seguridad privada CST había formado parte de la operación Jaque que termino con la liberacion de quince secuestrados, entre los que estaba Betancourt.

A pesar de que los portavoces de la compañia fundada por antiguos miembros del Mossad trataron de restar importancia a la ayuda prestada por sus agentes, cada vez mas paises recurren a las denominadas compañías militares privadas, como Blackwater, y a las compañías de seguridad privadas que rentabilizan toda la formacion recibida en agencias estatales de seguridad mediante jugosos contratos de asesoramiento y formación de militares y agentes.

Este suculento negocio se va apoyado por el mantenimiento de las buenas relaciones entre los ex-agentes y las agencias estatales que reciben información de primera mano en países donde no pueden llegar con sus agentes. Los presupuestos limitados de las agencias estatales también son una buena excusa para favorecer la aparición de agencias privadas que se surten de mercenarios y ex-soldados de las fuerzas especiales.

CST Global, dirigida por el ex Comandante de Operaciones del Ejército de Israel Brigadier General retirado Israel Ziv y el oficial de inteligencia, el Brigadier retirado Yossi Kuperwasser, ha ampliado sus contratos a otros paises latinoamericanos como Peru y Honduras.

El Gobierno israelí aprobó este domingo en la reunión del Consejo de Ministros el nombramiento de Tamir Pardo como nuevo director del Mosad en sustitución de Meir Dagán, que lleva ocho años al frente del principal servicio de espionaje del país.

La decisión había sido anunciada el pasado lunes por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que la llevó esta mañana a votación en la reunión dominical del Gabinete, celebrada de forma excepcional en Tirat Carmel, una ciudad situada cerca del incendio que asuela el norte del país desde el jueves, en vez de en Jerusalén.

“Pardo es el hombre correcto para llevar al Mosad a nuevas metas”, dijo en la reunión el titular de Defensa, Ehud Barak, según un comunicado de su oficina.

Barak alabó además la “familiaridad” de Pardo con el servicio secreto en el exterior, así como su “extensa experiencia militar, responsabilidad y discreción”.

Pardo tiene una larga carrera en unidades especiales del Ejército y en el Mosad, cuerpo que abandonó en 2009 tras no obtener garantías del gobierno de que sería nombrado director.

El próximo jefe de uno de los servicios de inteligencia más conocidos sirvió en la Unidad de Elite del Estado Mayor con Yoni Netanyahu, hermano del primer ministro muerto en 1976 durante la Operación Entebbe, y desde entonces es amigo de la familia, según el diario ‘Haaretz’.

Reorganización del Mosad

Por su parte, Dagán abandona la jefatura del Mosad después de haber reorganizado sus filas y devuelto a ese cuerpo de espionaje la reputación que había perdido a raíz de una serie de operaciones fallidas, entre ellas el intento de asesinato en Jordania del líder del Buró Político de Hamás, Jaled Meshal, en 1997.

Durante su jefatura se atribuye al Mosad haber proporcionado la información para el bombardeo aéreo en 2007 de una supuesta instalación nuclear en el norte de Siria y, en 2009, de una base en Sudán que supuestamente servía de puente para el envío de armas de Irán a Gaza.

Medios especializados también relacionan a sus agentes con el asesinato en Damasco con un coche bomba del jefe del brazo armado del movimiento Hizbulá, Imad Mugniye, y posteriormente del general sirio Mohammed Suleiman, consejero de seguridad del presidente Bachar al Asad.

Más recientemente se le atribuye a la organización del asesinato en un hotel de Dubai de uno los fundadores del brazo armado de Hamás, Mahmud Al Mabhuh.

La operación dio la vuelta al mundo debido a que los presuntos autores emplearon pasaportes de varios países occidentales y fueron captados por las cámaras de seguridad, lo que puso en cuestión la calidad del trabajo de Dagán.

FUENTE: AGENCIA EFE

Corea del Norte vende misiles y tecnología a Irán y Siria.- Teherán y Damasco siguen abasteciendo a Hamás y Hezbolá.- Israel bombardeó en Sudán para impedir una entrega a Gaza

Como un oscuro y muy ramificado sistema linfático, el tráfico de armas y tecnología militar entre regímenes y milicias hostiles a Estados Unidos recorre las entrañas de Asia literalmente de un extremo a otro del continente. Desde las inescrutables raíces del programa misilístico norcoreano brota un flujo continuo que se canaliza hacia Irán y Siria, quienes, a su vez, abastecen a Hezbolá en Líbano, Hamás en Gaza y los grupos armados chiíes en Irak. Los cables secretos de la diplomacia estadounidense componen un pavoroso fresco global de tráficos de todo tipo de armamento convencional, incluidos misiles balísticos; y esbozan una extraordinaria radiografía de las entrañas del pulso entre EE UU e Israel y sus enemigos. Una lucha sin cuartel en todo el tablero mundial, librada con presiones diplomáticas, apresamientos de buques y bombardeos aéreos.

Un episodio esclarecedor de la envergadura de esa pugna se produce el 20 de febrero de 2009 en el este de Sudán. Ese día, un ataque aéreo golpea en la región de Gabeit, cerca del mar Rojo. Es el segundo en un mes en la zona. Cuatro días después, el Gobierno sudanés convoca de urgencia al encargado de negocios de la Embajada estadounidense. Los ataques han dejado 88 muertos y destruido 27 vehículos, sostiene Jartum. “Asumimos que los aviones que nos atacaron son vuestros”, dicen los sudaneses. Durante el mes de enero, Washington había ejercido una intensa presión sobre el Gobierno de Omar el Bashir para que este impidiera varias entregas de armas procedentes de Irán y dirigidas a Hamás que, según el espionaje estadounidense, llegarían a Sudán con vuelos operados por la compañía Al Badr para luego continuar hacia Egipto y Gaza. El 27 de enero, Jartum había respondido que los aviones solo transportaban “equipamiento agrícola”.

La respuesta no gustó en Washington, y sin duda menos todavía en Israel, quien según los estadounidenses fue el autor de los bombardeos. Los ataques permanecieron silenciados durante semanas, hasta que informaciones imprecisas se filtraron a la prensa a finales de marzo, generando oleadas de especulaciones en los medios y mutismo por parte de los Gobiernos. Los cables secretos de la diplomacia estadounidense arrojan luz sobre lo ocurrido, retratando la frustración de EE UU por los continuos flujos de material sospechoso procedente de Teherán, Damasco y Yemen, que confluyen en Sudán para abastecer a Hamás. Un cable remitido por la embajada en Jartum al Departamento de Estado habla explícitamente de los “ataques israelíes cerca de Port Sudán”, algo que Israel nunca ha reconocido. A pesar de los esfuerzos, ya a finales de 2009, los servicios secretos militares israelíes consideran que Hamás está más armado que antes de la Operación Plomo Fundido, terminada en enero de ese año en Gaza.

La conexión entre regímenes

Las cosas no van mejor en el frente de Hezbolá. Casi un año exacto después del ataque en Sudán, el 22 del pasado mes de febrero, se produce una alerta que ilustra el alcance de la conexión entre regímenes asiáticos. Altos mandos de los servicios de inteligencia militares israelíes comunican a la Embajada estadounidense en Tel Aviv información relativa a “un inminente transporte de misiles Scud-D de Siria a Hezbolá en Líbano”. Washington considera creíble la información y ordena a las embajadas en Reino Unido, Francia, Turquía, Arabia Saudí, Jordania y Qatar que contacten con los Gobiernos locales para pedirles que presionen al Ejecutivo de Damasco. Cinco días antes el presidente sirio, Bachar el Asad, había respondido a las exigencias del subsecretario de Estado de EE UU William Burns alegando que Siria no iba a ser el policía de Israel. En ese contexto, altos mandos israelíes señalan a enviados de Washington que una nueva guerra con Hezbolá es “prácticamente inevitable”.

Un cable secreto despachado desde la Secretaría de Estado de Washington el 6 de octubre de 2009 y dedicado al programa misilístico norcoreano aclara extensión y consecuencias de la red asiática: “Siria es otro de los clientes clave de Corea del Norte , que ha suministrado a Damasco misiles Scud-C con alcance de 500 kilómetros y tecnología para ellos, así como tecnología para una variante del Scud con 700 kilómetros de alcance, definido en Siria como el Scud-D”.

“Los misiles fueron entregados inicialmente por Corea del Norte en formatos desmontados”, prosigue el cable. “Siria ha alcanzado desde entonces capacidad de producción interna, probablemente con amplia asistencia desde Pyongyang. Corea del Norte ha facilitado también otros servicios a Siria en el sector misilístico, incluida tecnología de producción, materias primas y componentes”. El mismo tipo de relación une a Pyongyang con Teherán , según Washington, que en ese cable afirma que el régimen de Kim Jong-il “sigue suministrando asistencia a los programas de misiles de Irán y Siria”. En abril de 2008, por ejemplo, Washington urge a Pekín a bloquear un presunto envío de componentes de misiles norcoreanos almacenados en la ciudad china de Ningbo a la espera de ser enviados a Siria.

El eje del mal

Aunque la referencia al eje del mal acuñado por los neocons de la Administración de Bush haya desaparecido de los discursos oficiales, los Scud-D simbolizan la vigencia de la conexión que une Corea del Norte, Irán, Siria y, por extensión, sus afiliados Hezbolá y Hamás.

Otro significativo segmento de la oscura red de tráficos emergió a la superficie el 25 de mayo de 2007. La detonación de un artefacto explosivo supuestamente colocado por los rebeldes kurdos del PKK en una vía férrea de la provincia turca de Bingol (este) hizo descarrilar un tren de mercancías procedente de Teherán y dirigido a Damasco. Los gendarmes turcos que inspeccionaron el convoy accidentado descubrieron, escondidos entre el cargamento legal de materiales de construcción, contenedores repletos de armas, entre ellas 1.700 granadas de mortero de 81 y 120 milímetros y 115.000 balas para fusil.

El incidente es denunciado públicamente. Lo que no trasciende, sin embargo, es cómo en los días posteriores Washington utiliza el episodio para forzar a Ankara -un Gobierno no hostil a Teherán y Damasco- a estrechar radicalmente las mallas de la red de filtro contra el tráfico. El asunto es paradigmático de la férrea voluntad de EE UU de aplastar la conexión entre los regímenes asiáticos y de Oriente Próximo.

Washington pide a Turquía que denuncie el episodio ante la ONU, solicita un mayor control de las fronteras terrestres, y reclama una inspección sistemática, o directamente el rechazo a todas las peticiones de permisos de sobrevuelo de aviones sirios o iraníes no comerciales. Pese a algún titubeo, Turquía acaba colaborando. El 28 de mayo de 2008, por ejemplo, la secretaria de Estado pide en un cable que se transmita a Ankara y a varios países centroasiáticos su agradecimiento por haber impedido una entrega de Pyongyang a Damasco de “material relacionado con el programa misilístico” que iba a ser transportado por la compañía Air Koryo.

Decenas de cables secretos atestiguan el gran esfuerzo de inteligencia estadounidense para interceptar los cargamentos. Con frecuencia, Washington transmite a las embajadas información de los servicios secretos sobre futuros envíos sospechosos, para que los diplomáticos soliciten operaciones de filtro a los Gobiernos de los países de tránsito. La mayoría de las alertas conciernen a transportes aéreos y exigen inspecciones repentinas o vetos al sobrevuelo. Las triangulaciones de despiste incluyen a veces escalas en lugares tan fuera de ruta como Moscú, como en un caso detectado en agosto de 2009.

Tesis isralelí

A pesar de las alertas de los servicios de espionaje sobre transportes aéreos, agentes de inteligencia militar israelí comentan a los estadounidenses que, según sus informaciones, la vía principal de transporte sigue siendo la marítima. Dos importantes apresamientos respaldan la tesis israelí.

El 19 de enero de 2009, militares de la Marina estadounidense descubren a bordo del Monchegorsk, carguero con bandera chipriota fletado por una compañía iraní, un amplio cargamento de armas dirigido al puerto sirio de Tartus. Y en noviembre de 2009, las fuerzas israelíes interceptaron al carguero Francop, con 500 toneladas de armamento escondidas en 36 de los 400 contenedores estibados en el barco. Entre el material, según los israelíes, hay 2.125 cohetes Katiusha, 690 Grad-20 y más de 8.000 proyectiles para mortero. Estadounidenses e israelíes creen que en ambos casos los cargamentos iban destinados a Hezbolá. Los apresamientos fueron comunicados a la prensa.

Por otra parte, el tráfico de material bélico a través del mar Rojo entre Yemen y Sudán indujo a EE UU en julio de 2009 a pedir a las autoridades yemeníes autorización para sobrevolar sus aguas territoriales con aviones no tripulados. “Un significativo volumen de cargamentos de armas para Hamás pasa por las aguas del mar Rojo de Yemen a Sudán”, señala el cable de Washington, quien indica a la tribu Al Rashaydah como eje de una red que distribuye armas también a la milicia islamista radical Al Shabaab (en Somalia) y, posiblemente, también a células de Al Qaeda.

Los destinatarios de esos tráficos internacionales son múltiples. Un turbio asunto que hasta ahora no ha aflorado a la luz del sol estalla en septiembre de 2008. Washington comunica a su embajada en Armenia información de sus servicios de inteligencia sobre otro tráfico. El Ministerio de Defensa armenio habría facilitado en 2003 la compra por parte de Irán de 1.000 cohetes antitanques y ametralladoras búlgaras. Parte de esa partida fue hallada en 2008 en mano de milicias chiíes iraquíes. Un soldado de EE UU murió a causa de esas armas. Los cables posteriores evidencian un duro ejercicio de presión para impedir nuevas entregas de Yerevan a Teherán. Seis meses después, Armenia firmará un acuerdo para estrechar la vigilancia sobre sus exportaciones.

Los altos mandos israelíes -militares, de espionaje o políticos- centran en cambio sus presiones sobre Egipto y Turquía. Un representante del Mosad (espionaje) dice en noviembre de 2009 a los diplomáticos estadounidenses que Ankara “mantiene un ojo cerrado” sobre el tránsito de armas por su territorio. Meses antes, en septiembre, fuentes israelíes reconocen alguna mejora en la actitud de Egipto, pero manifiestan su frustración ante la total pasividad de los servicios egipcios tras la entrega, por parte del Mosad, de una lista con los 300 principales traficantes del Sinaí. Según los israelíes, El Cairo no detuvo a ninguno de ellos. En general, consideran completamente insuficiente el esfuerzo egipcio.

Las autoridades egipcias ofrecen a los estadounidenses, en una reunión de julio de 2009, una estimación del número de túneles abiertos en la frontera entre Gaza y Egipto: 970 desde 2005. Es el gran coladero para Hamás, el embudo final de la llamada Ruta Filadelfia, por la que, además, Irán intenta hacer llegar también financiación. Omar Soliman, director del Servicio General de Inteligencia egipcio, explica al jefe del Estado Mayor estadounidense, almirante Michael Mullen, que según sus datos Teherán intenta introducir en Gaza 25 millones de dólares al mes. El embudo final del abastecimiento a Hezbolá, en cambio, pasa fundamentalmente a través del valle libanés de la Bekaa.

Esos son los principales focos de atención del esfuerzo de EE UU para obstruir el sistema de tráfico de armas del que fue definido como eje del mal.

ANDREA RIZZI / LUIS PRADOS – Madrid – 06/12/2010
Fuente: EL PAIS

Los terroristas han colocado bombas lapa en sus coches.- Ahmadineyad acusa a Occidente y a Israel de matar a un científico nuclear.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad , ha responsabilizado hoy a los países occidentales y a Israel de los atentados que durante la mañana mataron a un científico y dejaron herido a otro. Aunque Israel es el sospechoso habitual para los dirigentes iraníes, el hecho de que ambos hombres trabajaran en el programa atómico da cierta credibilidad a la acusación. No obstante, Ahmadineyad confirmó que se mantenía la reunión del próximo domingo con el G-6 para tratar de reavivar las conversaciones para buscar una salida a la crisis que ocasionan las ambiciones nucleares iraníes.

“El profesor Mayid Shahriyarí ha abrazado el martirio y su esposa ha resultado herida (…) El profesor Ferydún Abbasí-Davaní y su esposa también han sido heridos”, anunció a media mañana la radio estatal iraní. De acuerdo con el relato de los medios oficiales, en ambos casos los atacantes, en motocicleta, colocaron bombas magnéticas en los coches de los científicos cuando se dirigían al trabajo en Teherán.

El jefe de la Organización de la Energía Atómica (OEA), el vicepresidente Ali Akbar Salehí, declaró a la agencia Irna que Shahriyarí trabajaba “en uno de los grandes proyectos nucleares” de esa institución, sin dar más detalles. Su nombre aparece entre los miembros iraníes de la red Sesame (acróstico de Synchrotron-light for Experimental Science and Applications in the Middle East), donde se le cita como profesor de ingeniería nuclear en la Universidad Shahid Beheshtí de Teherán.

Los medios iraníes identificaron al científico herido como un experto en láser del Ministerio de Defensa y uno de los mayores especialistas iraníes en la separación de isótopos nucleares, un proceso necesario tanto para la fabricación de isótopos médicos como para la construcción de una bomba atómica. Según la misma fuente, Abbasí-Davaní es miembro de la Guardia Revolucionaria, el ejército ideológico, bajo cuyo control se halla el programa nuclear y da clases en la Universidad Imam Hosein, afiliada con esa fuerza militar. Su nombre está en la lista de afectados por las sanciones que la ONU ha impuesto a Irán por su programa nuclear.

“Se intuye la mano de los Gobiernos occidentales y del régimen sionista en estos atentados”, declaró Ahmadineyad durante una conferencia de prensa que había sido convocada hace días. “Llegará el día en que les pediremos cuentas por ello y su dossier va a estar muy lleno”, añadió antes de asegurar que el ataque no va a frenar sus ambiciones nucleares. Los dirigentes iraníes están convencidos de la existencia de un plan secreto para descabezar su programa atómico, que la comunidad internacional sospecha que tiene objetivos militares a pesar de la negativa iraní.

Otros altos cargos iraníes también respaldaron la teoría de una conspiración “del Mosad y de la CIA” que, según el ministro del Interior, el general Mostafa Mohammad Nayyar, “quieren frenar los avances científicos de Irán”. A preguntas de los periodistas, el portavoz del Gobierno israelí, Mark Regev, ditado por Reuters recordó que su país no comenta esos asuntos.

Aunque este tipo de acciones son inusuales en la capital iraní, los atentados de hoy se parecen al que el pasado enero mató a Masud Ali Mohammadí, un profesor de física cuya vinculación con el programa nuclear no llegó a establecerse. Entonces, algunas webs opositoras sacaron a la luz que había apoyado al candidato reformista Mir Hosein Musaví en las controvertidas elecciones de junio de 2009, pero el caso quedó sumido en el misterio. Mohammadí había trabajado con Abbasí-Davadí, el profesor herido hoy.

ÁNGELES ESPINOSA – Madrid – 29/11/2010
Fuente: EL PAIS