Israel, a través de su servicio de inteligencia (Mossad), presentó a Estados Unidos en 2007 un plan para la gestación de un golpe de Estado contra el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, según las revelaciones derivadas de la filtración de documentos del Departamento de Estado estadounidense por parte del sitio web Wikileaks.

De acuerdo con la filtración de los documentos, el plan conspirativo contra Irán fue presentado por el jefe del Mossad en el extranjero, Meir Dagan, ante el subsecretario de Estado para Asuntos Políticos de Estados Unidos de la época, William Burns, durante un encuentro que ambos sostuvieron en Washington.

En la reunión con Burns, Dagan manifestó que Israel y Estados Unidos mantenían diferentes puntos de vista sobre el calendario del programa nuclear con fines pacíficos que Irán lleva adelante, según reseña este lunes el diario israelí Yediot Aharonot, citando los documentos filtrados por Wikileaks.

Según los documentos, el responsable israelí presentó un programa en cinco fases para impedir que Irán desarrollara su pacífico programa nuclear, que incluía la continuación de los esfuerzos diplomáticos, una nueva ronda de sanciones a Irán y la necesidad de impedir la transferencia de conocimientos y tecnología al país del Golfo Pérsico.

Sin embargo, una de las cláusulas que más ha llamado la atención de los medios israelíes es la propuesta del jefe del Mossad de propiciar un golpe de Estado para derrocar a Ahmadinejad.

Dagan elevó a sus interlocutores estadounidenses la propuesta de reclutar a estudiantes a favor de la democracia y movimientos étnicos, así como disidentes, para alcanzar tal fin.

Además, en su reunión con Burns, aseguró que Israel no estaba solo ante la amenaza nuclear iraní y destacó la preocupación de Jordania, Arabia Saudí y los países del Golfo, de los que dijo que “esperan que alguien haga el trabajo por ellos”.

En cuanto al proceso de paz entre israelíes y palestinos, Dagan expresó ante Burn su pesimismo al señalar que “no se puede alcanzar nada” a pesar de más de una década negociando una acuerdo definitivo.

Según los documentos obtenidos por Wikileaks, además de Israel, países del Golfo Pérsico incitaron a Estados Unidos a adoptar una postura firme contra Irán, al sospechar que esa nación prevé fabricar armas nucleares, y Arabia Saudita incluso pidió una operación militar.

Irán, en reiteradas ocasiones ha denunciado la maniobras que Estados Unidos e Israel confabulan en su contra, de la misma manera que ha expresado, en diversos escenario internacionales, el carácter pacífico y soberano de su programa nuclear.

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Los Servicios de Inteligencia del Ejército libanés anunciaron hoy en un comunicado la detención de nueve personas, en los dos últimos meses, acusadas de espiar para Israel.

Cuatro de los detenidos fueron entregados ya a la Justicia y el resto sigue a disposición de los investigadores, agrega la nota oficial, que añade que continúan las pesquisas para detener a otros sospechosos.

No se facilitó oficialmente la identidad ni las fechas de las detenciones, pero medios locales dijeron que uno de ellos fue arrestado el 12 de agosto y confesó durante su interrogatorio que colaboraba desde 1996 con los servicios secretos israelíes, el Mossad.

Según el periódico As Safir, otro de los arrestados vivía en un campamento de refugiados palestinos y recibía llamadas telefónicas desde un teléfono móvil europeo utilizado por el Mossad, que le pedían informaciones sobre Ron Arad, un piloto israelí desaparecido mientras realizaba un bombardeo sobre territorio libanés el 16 de octubre de 1986 tras saltar en paracaídas desde un F4 en llamas junto a otro piloto que fue rescatado posteriormente. El Phamton de Arad formaba parte de una escuadrilla que bombardeaba posiciones de la OLP en Sidón (Líbano) cuando una de sus bombas explotó antes de tiempo dañando uno de los motores, lo que obligó a abandonar el avión lanzándose en paracaídas y siendo capturado posteriormente por la milicia chiita Amal dirigida por Nabih Berri. En 1987, Nabih Berri propuso un intercambio de prisioneros con el ejército israelí envíando tres cartas y dos fotos de Arad para demostrar que continuaba con vida, sin embargo, las negociaciones fracasaron perdiendose todas las pistas del paradero de Arad, presuntamente “vendido” como prisionero al regimen iraní.

En un esfuerzo por lograr su liberación, en 1989 comandos israelíes entraron en Líbano y secuestraron el jeque Abdel Karim Obeid, un miembro libanés de Hezbollah y en 1994, durante la festividad musulmana del Eid ul-Adha, también secuestraron a Mustafa Dirani jefe de seguridad de la milicia chiita Amal. El gobierno israelí afirmó quelos secuestros  se estaban realizando con el fin de obtener información sobre Arad. Durante su interrogatorio por oficiales militares, Dirani reveló que el 4 de mayo de 1988, Arad había sido entregado primero a una unidad de milicia de Hezbolá y luego a la Guardia Revolucionaria iraní que se encontraban en el Líbano apoyando a las guerrillas de Hezbolá. Pero ni Irán ni ningún grupo guerrillero ha ofrecido ninguna información útil acerca de su destino. Karim Obeid y Dirani fueron puestos en libertad en 2004 como parte de un intercambio de prisioneros de guerra por el israelí Elchanan Tenenbaum. 

En 2003, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, reveló que un agente de inteligencia había sido asesinado durante los esfuerzos para recuperar Arad. En diciembre de 2003, una organización que busca información sobre Arad ofreció una recompensa de 10 millones de dólares a cualquier persona que aporta dicha información.

En 2006, el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, declaró públicamente que Hezbolá creía que Arad estaba muerto y sus restos perdidos. Esta declaración suponía la primera vez que Hezbolá reconocía públicamente su falta de conocimiento sobre su paradero.

El 28 de agosto de 2006, la Corporación Libanesa de Radiodifusión emitió nuevas imágenes de Arad. Se cree que las imágenes se habían rodado en 1988.

En octubre de 2007, Israel recibió una carta escritá por Arad a su familia tras su captura. Israel todavía está trabajando en el supuesto de que Arad está vivo.

El 29 de junio de 2008, el negociador de la ONU Gerhard Konrad informó al gobierno israelí que Arad está muerto, de acuerdo con Hezbolá. Esta afirmación aún no ha sido confirmada por el gobierno hebreo.

En una conferencia de prensa el 2 de julio de 2008, Hassan Nasrallah, declaró que su grupo llevó a cabo una investigación detallada sobre la suerte del navegante israelí desaparecido. La investigación duró tres años, e incluyó entrevistas en profundidad con los personajes en el Líbano. Se negó a indicar los resultados de la investigación, pero afirmó que un informe escrito fue entregado al representante de las Naciones Unidas para mediar entre el grupo de libaneses e israelíes.

Unas 150 personas están detenidas en el Líbano por colaborar presuntamente con Israel y algunas de ellas han sido condenadas a la pena de muerte. Su ejecución está pendiente de una orden que debe firmar el presidente libanés, Michel Suleiman.

La ONG Human Rights Watch ha hecho llamamientos al Gobierno libanés para “no resucitar la pena de muerte” y rechazar las peticiones en ese sentido hechas por el movimiento chií libanés Hizbulá, que quiere que se ejecuten las penas capitales.

Fuente: Agencia EFE

Simon Wiesenthal, el superviviente del Holocausto que dedicó su vida a perseguir a criminales nazis por todo el planeta, se llevó a la tumba un importante secreto: trabajó a sueldo para el Mosad, el servicio secreto de Israel, bajo el apodo de Theocrat.

Wiesenthal murió en 2005 en su casa de Viena (Austria) a los 95 años de edad y su incansable trabajo en la persecución de los nazis le convirtió en una leyenda. Cinco años después de su muerte, el periodista israelí Tom Segev, columnista del periódico Haaretz, desvela en su libro Simon Wiesenthal: Vida y leyendas lo que algunos analistas sospecharon y nunca se atrevieron a mencionar: el viejo y tozudo Wiesenthal no era un lobo solitario. Contaba con la ayuda del servicio secreto israelí.

Según la investigación de Segev, el cazanazis trabajó primero para el departamento político del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, precursor del Mosad, y posteriormente para la agencia. Esta financió su primera oficina en Viena en 1960, le pagó un sueldo mensual y facilitó un pasaporte israelí. El periodista ha consultado numerosos documentos del propio Wiesenthal facilitados por su hija Paulinka Kreisberg.

El cazanazis Efraim Zuroff, responsable en Israel del Centro Wiesenthal, da credibilidad al libro y responde que esta revelación es “una sorpresa total”. “No hay cooperación entre el Mosad y nuestro centro. La cooperación fue con Simon Wiesenthal y para un periodo específico”, agrega. “La importancia de esta revelación es que demuestra que Israel estuvo más interesada en llevar a los nazis ante la justicia de lo que se creía”.

JOSÉ MARÍA IRUJO – Madrid – 03/09/2010

Fuente: EL PAIS

Abu Daoud fue el organizador del secuestro de los atletas israelíes que participaban en los Juegos Olímpicos de Múnich 72. El secuestro terminó en matanza y la primera ministra Golda Meir ordenó a su servicio secreto que acabara, estuvieran donde estuvieran, con los terroristas palestinos que sobrevivieron. Solo se salvó, en parte por suerte, en parte por resistencia física, en parte porque el Gobierno alemán le protegió para ocultar sus propios fallos, Abu Daoud, que el sábado falleció por un fallo renal en Damasco (Siria), a los 73 años.

Abu Daoud, cuyo nombre real era Mohamed Oudeh, nació en Jerusalén en 1937 y vivió en la parte árabe de la ciudad hasta que fue conquistada por Israel tras la guerra de 1967. Se exilió a Jordania y se afilió a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de Yasir Arafat. Después de la violenta expulsión de Jordania de las milicias palestinas, en septiembre de 1970, Daoud ingresó en Septiembre Negro, el grupo terrorista de la OLP cuyo nombre conmemoraba la expulsión.

El propio Daoud narró en su autobiografía Palestina, de Jerusalén a Múnich (1999) que la idea de secuestrar a los atletas israelíes surgió mientras tomaba un café en Roma con Abu Iyad, brazo derecho de Arafat y encargado de las operaciones de terrorismo. “Dado que el Comité Olímpico había rechazado la participación de una delegación de atletas palestinos”, explicó, “decidimos participar a nuestra manera”.

En la noche del 4 de septiembre de 1972, ocho miembros de Septiembre Negro entraron con facilidad en el pabellón donde dormían los atletas israelíes. Abu Daoud les acompañó hasta la verja, pero luego se esfumó. Los terroristas mataron a dos atletas que se resistieron y tomaron como rehenes a otros 11. Un atleta logró huir.

Los secuestradores exigieron la liberación de 234 presos palestinos en Israel y la de los terroristas alemanes Andreas Baader y Ulrike Meinhof, además de su propia evacuación y la de los rehenes a El Cairo. Las autoridades alemanas aceptaron, pero prepararon una emboscada en el aeropuerto militar de Furstenfeldbruck. La emboscada resultó un desastre. Murieron todos los rehenes, cinco secuestradores y un policía alemán. Los tres secuestradores que sobrevivieron fueron liberados el 29 de octubre tras el secuestro de un avión de Lufthansa que fue probablemente pactado entre el Gobierno alemán, deseoso de evitar un juicio en el que reluciría su incompetencia, y Septiembre Negro.

El Mossad israelí se dedicó desde entonces a eliminar a los terroristas supervivientes, incluyendo al cerebro Abu Daoud, que en 1977 fue detenido en París y rápidamente enviado a Argelia, se supone que con la aquiescencia alemana. El 27 de julio de 1981 recibió 13 disparos en una cafetería de Varsovia, pero no murió. El cineasta Steven Spielberg hizo en 2005 la película Múnich sobre la Operación Ira de Dios del Mossad; parece que Daoud no llegó a verla. Tras unos años en Europa del Este, Daoud vivió en Líbano, Jordania y Cisjordania, asentándose finalmente en Siria.

En su autobiografía, Daoud insistió en que no tenía intención de que hubiera derramamiento de sangre en el secuestro de los atletas, pero no renegó de la acción. Al contrario, siguió preconizando la resistencia armada y en sus últimas entrevistas dijo comprender a los terroristas suicidas de Hamás y confiar en que sus hijos y sus nietos seguirían combatiendo contra Israel.

ENRIC GONZÁLEZ  06/07/2010

Fuente: EL PAIS

El espía israelí colaboró en el asesinato de un dirigente de Hamás

ENRIC GONZÁLEZ – Jerusalén – 14/06/2010

Había pocas dudas sobre la responsabilidad del Mosad, el servicio secreto israelí, en el asesinato de Mahmud al Mabhuh, un dirigente de Hamás que apareció muerto el 19 de enero en un hotel de Dubai. Ahora ya no es posible dudar. La policía polaca ha detenido en Varsovia a un ciudadano israelí identificado como Uri Brodsky, bajo la acusación de falsificar un pasaporte alemán que fue utilizado por uno de los agentes que asesinaron a Al Mabhuh. 

Brodsky es considerado uno de los agentes del Mosad que trabajan para la organización en Alemania y este país pidió su detención a través de la Interpol poco después de los hechos de Dubai. No existe ninguna certeza de que su nombre real sea Brodsky. Según el diario Haaretz, solo hay en Israel un ciudadano llamado Uri Brodsky y es un joven que estudia informática en Estados Unidos.

La policía alemana acusa al detenido de haber solicitado con documentación falsa un pasaporte alemán a nombre de Michael Bodenheimer, y de dárselo a uno de los miembros del comando. 

Michael Bodenheimer es otro nombre falso. El auténtico Bodenheimer no pudo participar en el asesinato de Dubai, ya que es un rabino anciano que reside cerca de Tel Aviv.

Los autores del asesinato no utilizaron solo un pasaporte alemán para entrar en Dubai. También hicieron uso fraudulento de pasaportes de Francia, Irlanda y Reino Unido y de tarjetas de crédito adquiridas mediante el robo de identidades de ciudadanos de la Unión Europea. Ambos hechos fueron condenados en duros términos por la UE. 

La fiscalía alemana reclama a Polonia la extradición de Brodsky para juzgarlo por espionaje, informa Juan Gómez desde Berlín. Israel pide que Brodsky sea puesto en libertad. Las autoridades polacas se encuentran frente a un dilema. Por un lado, Alemania es uno de sus mayores socios comerciales y la petición de extradición debería ser atendida con rapidez. Pero Israel también mantiene relaciones muy estrechas con Polonia, especialmente en los ámbitos del armamento y el espionaje.

El Gobierno de Varsovia trató de mantener en secreto la detención, realizada el pasado día 4, para resolver el problema discretamente. Las autoridades alemanas, sin embargo, filtraron el caso a la prensa.

La policía de Dubai anunció ayer que no reclamaría a su vez la extradición de Brodsky, porque no tenía constancia de que viajara al emirato y participara en el crimen. El presunto delito de Brodsky, acto de espionaje por la falsificación de pasaporte, afectaría exclusivamente a la legislación alemana.

Tras la Guerra de los Seis Días de 1967, los palestinos trasladan sus bases a Jordania y desde allí dirigen sus ataques a Israel. Las duras represalías ejercidas por Israel contra Jordania provocan problemas entre la resistencia palestina y el régimen hachemita del rey Husein. Por un lado, el rey Husein ve con recelo como los palestinos suponen un contrapoder en su propio reino y los enfrentamientos cada vez son más frecuentes. La OLP y el FPLP ( Frente para la liberación de Palestina) habían formado un estado dentro de Jordania, llegando a gestionar su propio aeropuerto, confeccionar sellos propios o dirigir el tráfico en las carreteras. Esta situación creo un enorme malestar en los sectores más altos de la sociedad jordana, que repercutía en un profundo resentimiento hacia los refugiados palestinos por parte de la élite civil y el ejército jordano.

La chispa se prende tras la aceptación en el verano de 1970 por parte de Nasser y del rey Hussein del plan Rogers que pretendía buscar una salida negociada del conflicto árabe-israelí al margen de los palestinos. El FPLP de Georges Habache decide precipitar el enfrentamiento y tomar el poder jordano, para ello el 7 de septiembre de 1970 varios comandos desvían tres vuelos internacionales hacia la ciudad de Zarka, en el norte de Jordania. Aunque Yasir Arafat ha suspendido al FPLP de las actividades de la OLP, el rey Husein decide tomar la orden de intervenir contra todos los palestinos en unos violentos combates que terminan el 27 de septiembre con miles de víctimas palestinas tras el bombardeo de los campos de refugiados de Ammán e Irbid y la desaparición de la OLP de Jordania. La resistencia palestina a los ataques jordanos fue desesperada y encarnizada. Dirigida principalmente por el FPLP, cuyas principales bases se encontraban en territorio jordano ( las de la OLP estaban en Libano, aunque contaba con una importante presencia en Jordania), la resistencia palestina duró una semana, y obligó a emplearse a fondo al ejército jordano.

A pesar de la existencia de un alto el fuego, los combates se prolongarían hasta junio de 1971, fecha en la que la resistencia palestina es definitivamente aniquilada y expulsada de territorio jordano. La estrategia de confrontación del FPLP resultó un fracaso y Fatah, que se había visto arrastrado al enfrentamiento con el gobierno jordano, se vio obligada a establecerse en el Libano.

El 28 de noviembre de 1971 un comando palestino asesinaba en el Cairo a Wasfi Al Tal, el primer ministro jordano y considerado por los palestinos como el gran enemigo de su causa en aquellos momentos, durante un Consejo de Ministros de Defensa árabes. A la salida de la sesión del Consejo, cuando regresaba al hotel Sheraton, cuatro jovenes a cara descubierta y a plena luz del día le dispararon matándole al instante. Rápidamente son detenidos, declarando que pertenecen al grupo Septiembre Negro, en claras referencias a la dolorosa sufrida en Jordania un año antes. Un mes más tarde, otro comando intentó asesinar a Aeid Al Rifaih, el embajador jordano en Londres, mientras los asesinos de Wasfi Al Tal eran sorprendentemente liberados por la justicia egipcia por supuestos fallos del procedimiento judicial. Las autoridades jordanas, incluido el mornarca, estaban intentando arrogarse la representatividad de la causa palestina en los foros internacionales, por lo que Septiembre Negro llegó a intentar el asesinato del propio rey Husein de Jordania durante la cumbre de la Liga Árabe que se celebró en Rabat eel 26 de octubre de 1974.

Era la primera vez que se oía hablar de la organización creada por Fatah y que realizaría unas 40 operaciones que culminarian en el secuestro de los deportistas olímpicos israelíes durante los Juegos de Munich 1972. La OLP había solicitado participar en las olimpiadas al COI. Sin embargo, no recibieron ninguna respuesta por parte de las autoridades olímpicas, por lo que decidieron organizar el secuestro de la delegación israelí para provocar un intercambio de prisioneros y de paso utilizar un evento que iba a ser mundialmente televisado para volver a solicitar la creación de un estado palestino.

El secuestro en la villa olimpica supuso la muerte de dos miembros de la delegación israelí en el momento del asalto y del resto de los deportistas en el tiroteo posterior con la policia alemana en un aeropuerto de Munich en el que los secuestradores pensaban salir del país junto a los prisioneros. Sólo 3 de los secuestradores sobrevivieron en una de las operaciones de rescate peor gestionada de la historia. El gobierno israelí, dirigido por su presidenta Golda Meir, se negó a cualquier tipo de negociación con los secuestradores y tras la matanza, lanzó ataques áereos contra los campos de regfugiados palestinos en el sur del Libano y organizó la represalía mediante el asesinato selectivo de representantes de la OLP en países de Europa Occidental en la conocida “Operación Cólera de Dios”, tarea que le fue encomendada al Mossad. 

Ninguno de los terroristas supervivientes al asalto de la villa olímpica fue llevado nunca ante la justicia. Poco después del episodio de Munich un comando palestino secuestró un avión en el aeropuerto de Frankfurt. Las autoridades alemanas, espantadas todavía por lo ocurrido en los JJOO, ni se plantearon una operación de rescate. Aceptaron sin pensarlo las exigencias de los secuestradores, entre las que estaba la liberación de los tres supervivientes del comando de Munich.

Septiembre Negro desaparecería tras la Guerra del Yon Kippur de 1973 y el atentado contra la embajada saudí en la capital de Sudán, Jartum, que les costó la vida al encargado de asuntos estadounidense, J. Curtis Moore; el embajador estadounidense, Cleo Noel; y el encargado de asuntos belga, Guy Eid. La OLP consideró que sus actos terroristas en el exterior estaban perjudicando enormemente a la causa palestina en el ámbito internacional y entraban en contradicción con las nuevas vías pacificas para conseguir la independencia palestina aprobadas por el Comité Central de la OLP un año despues en el “Programa de los Diez Puntos” y puesto en escena por Yasir Arafat ante la Asamblea General de la ONU.

El asesinato del líder palestino, co-fundador y comandante militar de Fatah, Khalil Al Wazir, más conocido como Abu Yihad, o “Padre de la Guerra Santa” en su casa en Túnez el 16 de abril de 1988, fue uno de los trabajos más espectaculares realizado por el Mossad en la historia de los servicios secretos israelíes.  Como Ian Negro y Benny Morris describen en Secret Wars Israel: “Fue una operación despiadada de brillantez técnica insuperable que completa la inteligencia combinada con una ejecución perfecta.” 

Líder de la Intifada

Abu Jihad era una amenaza especial para Israel debido a sus habilidades militares y diplomáticas. Era el jefe militar de Fatah, pero también fue un gran conciliador. En 1987, fue decisivo en la re-unificación de las siete facciones de la OLP que se había fracturado después de haber sido expulsados de Líbano en la guerra de 1982 con Israel. Él ayudó a coordinar el liderazgo de la Autoridad Palestina dentro del movimiento palestino convirtiendose en el primer levantamiento cohesionado contra la ocupación militar israelí de los territorios palestinos en 1987. Jugó un papel decisivo en la organización de las organizaciones nacionalistas, como el movimiento juvenil Shabiba a través de los consejos estudiantiles en las universidades palestinas, organizaciones de mujeres y sindicatos. También dirigío la recaudación de fondos para la causa palestina y la canalización de dinero procedente de los regímenes árabes para la Ribera Occidental y Gaza.

Pero Abu Jihad también fue un maestro terrorista. Decidido a hacer fracasar el proceso de paz israelí-egipcio que estaban al borde de un tratado, Abu Jihad dirigío el ataque en marzo de 1978 a un autobús israelí, en la carretera a Tel Aviv, que provocó la muerte de 37 israelíes y nueve palestinos y heridas a 70 israelíes, la mayoría de ellos civiles. Israel tomó represalias por el ataque e inició la invasión del Líbano.

La verdadera razón para el asesinato

La principal razón para que el gobierno israelí aprobase el asesinato de Abu Jihad fue otra operación planeada por Abu Jihad que golpeó en el corazón del orgullo y la presunción de Israel: la instalación ultra-secreta de armas nucleares en Dimona en el desierto del Néguev. El 7 de marzo de 1988, tres guerrilleros lograron secuestrar un autobús de pasajeros en el Negev que transportaba a empleados encargados de la seguridad en el complejo nuclear de Dimona. Una unidad antiterrorista de la policía israelí asaltó el autobús, matando a los tres secuestradores y a tres empleados de Israel, a pesar de ello, la OLP declaró que la incursión era una victoria.

El ministro de Defensa Yizhak Rabin se enfureció y ordenó al jefe del Mossad Nahum Admoni que preparse inmediatamente el asesinato de Abu Jihad, con un doble objetivo:  tomar represalias por el ataque a Dimona y elevar la moral de Israel después de cuatro meses del levantamiento palestino en los territorios ocupados, contra el que Israel parecía impotente. El primer ministro israelí Yizhak Shamir y otros 10 ministros fueron informados sobre la operación, que estaría encabezada por el general del ejército israelí, Ehud Barak . Barak, comandante del comando Sayerot Mat´kal o Unidad 269 a principios de los años setenta, había llevado a cabo a comienzos de abril de 1973 la conocida “Operación Fuente de la Juventud” que acabó con la vida de Kamal Nasser, portavoz de la OLP; Mahmoud Yussuf Najjer, encargado de las relaciones internacionales de la OLP, y Kamal Adwan, miembro de los grupos de Seguridad de Fatah. Rabin dio el visto bueno a la operación el 13 de abril.

El asesinato

El Mossad, Shin Bet y Aman, los tres servicios secretos israelíes llevaban un año siguiendo a Abu Jihad. El 15 de abril de 1988, la marina israelí “Flota 13” formada por un comando con 30 hombres rana llegaban a una playa de la costa de Túnez a bordo de lanchas neumáticas. Conjuntamente con siete agentes del Mossad que, viajando con falsos pasaportes libaneses formaban el grupo de avanzada. Los agentes del Mossad organizaron tres transportes para asociarse con los comandos y poder llegar al barrio de Abu Yihad, que conocían previamente tras haberlo estudiado y ensayado a través de maquetas.

Barak coordinó la operación con el jefe del ejército israelí, Dan Shomron, que se encontraba en un Beoing 707, volando oficialmente en el espacio aéreo internacional sobre el Mediterráneo. El 707 fue modificado para ser como los americanos AWACS, dando a la operación una superioridad tecnológica abrumadora. Sobre el terreno, el equipo fue capaz de interferir todas las comunicaciones telefónicas del barrio Sidi Boussaid donde residia Abu Jihad.

Uno de los equipos de los comandos era responsable de controlar el exterior de casa de Abu Yihad. Ese equipo disparó y mató al conductor de Abu Yihad. El otro equipo asaltó la casa rompiendo la puerta principal e inmediatamente mató a un guardia de Túnez utilizando silenciadores en sus armas. Abu Jihad estaba en la parte superior de una escalera con una pequeña pistola en la mano. Según el Sunday Times londinense, “sabía que un equipo de ataque israelí estaba en el país y estuvo a punto de huir. Pero cometió el error fatal de permanecer en su casa, viendo un vídeo de los enfrentamientos en la Ribera Occidental, mientras que los israelíes se acercaban a matarle. ”

Había estado despierto hasta tarde viendo las noticias de la Intifada en los territorios ocupados. Los cuatro comandos dispararon 70 balas en su cuerpo, casi le cortan la mano derecha, en la que sostenía el arma. La esposa de Abu Yihad estaba en la villa junto con dos de sus cinco hijos, Nidal, de 2 años, y su hija, Hanán, de 14, esperando a ser fusilados. En cambio, oyó gritar a los hombres armados a su hija en árabe: “Ve a tu madre”, antes de que abandonasen la villa.

Consecuencias del asesinato

El portavoz del primer ministro Yitzhak Shamir, Avi Pazner, afirmó, la noche después del asesinato: “No tengo información alguna sobre lo sucedido en Túnez. […] Es bien sabido que cada vez que le pasa algo a alguien de la gente de Fatah, echan la culpa a Israel, por lo que sus acusaciones carecen de crédito”. Pazner, por supuesto, sabía muy bien que Shamir y Rabin habían ordenado el golpe.

En la Franja de Gaza, donde Abu Jihad había crecido como refugiado, el asesinato desencadenó la jornada más sangrienta de protesta en los cuatro meses de levantamiento palestino. El ejército israelí mató a golpes a 14 palestinos, elevando la cifra total de palestinos muertos en la sublevación a 142.

Políticamente, el asesinato tuvo el efecto opuesto de “llegar a la raíz” del terrorismo. La postura palestina e radicalizó aún más. Como Ezer Weizman, un miembro del gabinete interno de Israel explicó en la radio del ejército israelí, el asesinato aumentó las distancias en el proceso de paz y logró una mayor hostilidad.” Anthony Lewis, columnista del New York Times escribió: “El asesinato demostró que el poder político efectivo en Israel está ahora en manos de los hombres que se preocupan poco por las negociaciones de paz o, de hecho, se oponen a la idea. ”

Incluso entre los israelíes, el asesinato fue criticado. El columnista Yoel Marcus escribió en Haaretz: “La operación de Abu Jihad puede hacernos sentir bien, puede ser bueno para nuestro ego, pero no así como realmente se resuelven los problemas de peso de este país. El asesinato de Abu Jihad es un ejemplo simbólico de lo que nos está pasando. Fue una operación realizada para una película sobre la nostalgia de los buenos tiempos de las brillantes incursiones punitivas, ya que no nos permite avanzar una pulgada hacia la solución de los problemas que han producido tal o cual ‘Abu'”.