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Recientemente, tras la liberacion de Ingrid Betancourt por parte del ejército colombiano tras su largo secuestro en la selva por parte de las FARC, se supo que la agencia de seguridad privada CST había formado parte de la operación Jaque que termino con la liberacion de quince secuestrados, entre los que estaba Betancourt.

A pesar de que los portavoces de la compañia fundada por antiguos miembros del Mossad trataron de restar importancia a la ayuda prestada por sus agentes, cada vez mas paises recurren a las denominadas compañías militares privadas, como Blackwater, y a las compañías de seguridad privadas que rentabilizan toda la formacion recibida en agencias estatales de seguridad mediante jugosos contratos de asesoramiento y formación de militares y agentes.

Este suculento negocio se va apoyado por el mantenimiento de las buenas relaciones entre los ex-agentes y las agencias estatales que reciben información de primera mano en países donde no pueden llegar con sus agentes. Los presupuestos limitados de las agencias estatales también son una buena excusa para favorecer la aparición de agencias privadas que se surten de mercenarios y ex-soldados de las fuerzas especiales.

CST Global, dirigida por el ex Comandante de Operaciones del Ejército de Israel Brigadier General retirado Israel Ziv y el oficial de inteligencia, el Brigadier retirado Yossi Kuperwasser, ha ampliado sus contratos a otros paises latinoamericanos como Peru y Honduras.

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Corea del Norte vende misiles y tecnología a Irán y Siria.- Teherán y Damasco siguen abasteciendo a Hamás y Hezbolá.- Israel bombardeó en Sudán para impedir una entrega a Gaza

Como un oscuro y muy ramificado sistema linfático, el tráfico de armas y tecnología militar entre regímenes y milicias hostiles a Estados Unidos recorre las entrañas de Asia literalmente de un extremo a otro del continente. Desde las inescrutables raíces del programa misilístico norcoreano brota un flujo continuo que se canaliza hacia Irán y Siria, quienes, a su vez, abastecen a Hezbolá en Líbano, Hamás en Gaza y los grupos armados chiíes en Irak. Los cables secretos de la diplomacia estadounidense componen un pavoroso fresco global de tráficos de todo tipo de armamento convencional, incluidos misiles balísticos; y esbozan una extraordinaria radiografía de las entrañas del pulso entre EE UU e Israel y sus enemigos. Una lucha sin cuartel en todo el tablero mundial, librada con presiones diplomáticas, apresamientos de buques y bombardeos aéreos.

Un episodio esclarecedor de la envergadura de esa pugna se produce el 20 de febrero de 2009 en el este de Sudán. Ese día, un ataque aéreo golpea en la región de Gabeit, cerca del mar Rojo. Es el segundo en un mes en la zona. Cuatro días después, el Gobierno sudanés convoca de urgencia al encargado de negocios de la Embajada estadounidense. Los ataques han dejado 88 muertos y destruido 27 vehículos, sostiene Jartum. “Asumimos que los aviones que nos atacaron son vuestros”, dicen los sudaneses. Durante el mes de enero, Washington había ejercido una intensa presión sobre el Gobierno de Omar el Bashir para que este impidiera varias entregas de armas procedentes de Irán y dirigidas a Hamás que, según el espionaje estadounidense, llegarían a Sudán con vuelos operados por la compañía Al Badr para luego continuar hacia Egipto y Gaza. El 27 de enero, Jartum había respondido que los aviones solo transportaban “equipamiento agrícola”.

La respuesta no gustó en Washington, y sin duda menos todavía en Israel, quien según los estadounidenses fue el autor de los bombardeos. Los ataques permanecieron silenciados durante semanas, hasta que informaciones imprecisas se filtraron a la prensa a finales de marzo, generando oleadas de especulaciones en los medios y mutismo por parte de los Gobiernos. Los cables secretos de la diplomacia estadounidense arrojan luz sobre lo ocurrido, retratando la frustración de EE UU por los continuos flujos de material sospechoso procedente de Teherán, Damasco y Yemen, que confluyen en Sudán para abastecer a Hamás. Un cable remitido por la embajada en Jartum al Departamento de Estado habla explícitamente de los “ataques israelíes cerca de Port Sudán”, algo que Israel nunca ha reconocido. A pesar de los esfuerzos, ya a finales de 2009, los servicios secretos militares israelíes consideran que Hamás está más armado que antes de la Operación Plomo Fundido, terminada en enero de ese año en Gaza.

La conexión entre regímenes

Las cosas no van mejor en el frente de Hezbolá. Casi un año exacto después del ataque en Sudán, el 22 del pasado mes de febrero, se produce una alerta que ilustra el alcance de la conexión entre regímenes asiáticos. Altos mandos de los servicios de inteligencia militares israelíes comunican a la Embajada estadounidense en Tel Aviv información relativa a “un inminente transporte de misiles Scud-D de Siria a Hezbolá en Líbano”. Washington considera creíble la información y ordena a las embajadas en Reino Unido, Francia, Turquía, Arabia Saudí, Jordania y Qatar que contacten con los Gobiernos locales para pedirles que presionen al Ejecutivo de Damasco. Cinco días antes el presidente sirio, Bachar el Asad, había respondido a las exigencias del subsecretario de Estado de EE UU William Burns alegando que Siria no iba a ser el policía de Israel. En ese contexto, altos mandos israelíes señalan a enviados de Washington que una nueva guerra con Hezbolá es “prácticamente inevitable”.

Un cable secreto despachado desde la Secretaría de Estado de Washington el 6 de octubre de 2009 y dedicado al programa misilístico norcoreano aclara extensión y consecuencias de la red asiática: “Siria es otro de los clientes clave de Corea del Norte , que ha suministrado a Damasco misiles Scud-C con alcance de 500 kilómetros y tecnología para ellos, así como tecnología para una variante del Scud con 700 kilómetros de alcance, definido en Siria como el Scud-D”.

“Los misiles fueron entregados inicialmente por Corea del Norte en formatos desmontados”, prosigue el cable. “Siria ha alcanzado desde entonces capacidad de producción interna, probablemente con amplia asistencia desde Pyongyang. Corea del Norte ha facilitado también otros servicios a Siria en el sector misilístico, incluida tecnología de producción, materias primas y componentes”. El mismo tipo de relación une a Pyongyang con Teherán , según Washington, que en ese cable afirma que el régimen de Kim Jong-il “sigue suministrando asistencia a los programas de misiles de Irán y Siria”. En abril de 2008, por ejemplo, Washington urge a Pekín a bloquear un presunto envío de componentes de misiles norcoreanos almacenados en la ciudad china de Ningbo a la espera de ser enviados a Siria.

El eje del mal

Aunque la referencia al eje del mal acuñado por los neocons de la Administración de Bush haya desaparecido de los discursos oficiales, los Scud-D simbolizan la vigencia de la conexión que une Corea del Norte, Irán, Siria y, por extensión, sus afiliados Hezbolá y Hamás.

Otro significativo segmento de la oscura red de tráficos emergió a la superficie el 25 de mayo de 2007. La detonación de un artefacto explosivo supuestamente colocado por los rebeldes kurdos del PKK en una vía férrea de la provincia turca de Bingol (este) hizo descarrilar un tren de mercancías procedente de Teherán y dirigido a Damasco. Los gendarmes turcos que inspeccionaron el convoy accidentado descubrieron, escondidos entre el cargamento legal de materiales de construcción, contenedores repletos de armas, entre ellas 1.700 granadas de mortero de 81 y 120 milímetros y 115.000 balas para fusil.

El incidente es denunciado públicamente. Lo que no trasciende, sin embargo, es cómo en los días posteriores Washington utiliza el episodio para forzar a Ankara -un Gobierno no hostil a Teherán y Damasco- a estrechar radicalmente las mallas de la red de filtro contra el tráfico. El asunto es paradigmático de la férrea voluntad de EE UU de aplastar la conexión entre los regímenes asiáticos y de Oriente Próximo.

Washington pide a Turquía que denuncie el episodio ante la ONU, solicita un mayor control de las fronteras terrestres, y reclama una inspección sistemática, o directamente el rechazo a todas las peticiones de permisos de sobrevuelo de aviones sirios o iraníes no comerciales. Pese a algún titubeo, Turquía acaba colaborando. El 28 de mayo de 2008, por ejemplo, la secretaria de Estado pide en un cable que se transmita a Ankara y a varios países centroasiáticos su agradecimiento por haber impedido una entrega de Pyongyang a Damasco de “material relacionado con el programa misilístico” que iba a ser transportado por la compañía Air Koryo.

Decenas de cables secretos atestiguan el gran esfuerzo de inteligencia estadounidense para interceptar los cargamentos. Con frecuencia, Washington transmite a las embajadas información de los servicios secretos sobre futuros envíos sospechosos, para que los diplomáticos soliciten operaciones de filtro a los Gobiernos de los países de tránsito. La mayoría de las alertas conciernen a transportes aéreos y exigen inspecciones repentinas o vetos al sobrevuelo. Las triangulaciones de despiste incluyen a veces escalas en lugares tan fuera de ruta como Moscú, como en un caso detectado en agosto de 2009.

Tesis isralelí

A pesar de las alertas de los servicios de espionaje sobre transportes aéreos, agentes de inteligencia militar israelí comentan a los estadounidenses que, según sus informaciones, la vía principal de transporte sigue siendo la marítima. Dos importantes apresamientos respaldan la tesis israelí.

El 19 de enero de 2009, militares de la Marina estadounidense descubren a bordo del Monchegorsk, carguero con bandera chipriota fletado por una compañía iraní, un amplio cargamento de armas dirigido al puerto sirio de Tartus. Y en noviembre de 2009, las fuerzas israelíes interceptaron al carguero Francop, con 500 toneladas de armamento escondidas en 36 de los 400 contenedores estibados en el barco. Entre el material, según los israelíes, hay 2.125 cohetes Katiusha, 690 Grad-20 y más de 8.000 proyectiles para mortero. Estadounidenses e israelíes creen que en ambos casos los cargamentos iban destinados a Hezbolá. Los apresamientos fueron comunicados a la prensa.

Por otra parte, el tráfico de material bélico a través del mar Rojo entre Yemen y Sudán indujo a EE UU en julio de 2009 a pedir a las autoridades yemeníes autorización para sobrevolar sus aguas territoriales con aviones no tripulados. “Un significativo volumen de cargamentos de armas para Hamás pasa por las aguas del mar Rojo de Yemen a Sudán”, señala el cable de Washington, quien indica a la tribu Al Rashaydah como eje de una red que distribuye armas también a la milicia islamista radical Al Shabaab (en Somalia) y, posiblemente, también a células de Al Qaeda.

Los destinatarios de esos tráficos internacionales son múltiples. Un turbio asunto que hasta ahora no ha aflorado a la luz del sol estalla en septiembre de 2008. Washington comunica a su embajada en Armenia información de sus servicios de inteligencia sobre otro tráfico. El Ministerio de Defensa armenio habría facilitado en 2003 la compra por parte de Irán de 1.000 cohetes antitanques y ametralladoras búlgaras. Parte de esa partida fue hallada en 2008 en mano de milicias chiíes iraquíes. Un soldado de EE UU murió a causa de esas armas. Los cables posteriores evidencian un duro ejercicio de presión para impedir nuevas entregas de Yerevan a Teherán. Seis meses después, Armenia firmará un acuerdo para estrechar la vigilancia sobre sus exportaciones.

Los altos mandos israelíes -militares, de espionaje o políticos- centran en cambio sus presiones sobre Egipto y Turquía. Un representante del Mosad (espionaje) dice en noviembre de 2009 a los diplomáticos estadounidenses que Ankara “mantiene un ojo cerrado” sobre el tránsito de armas por su territorio. Meses antes, en septiembre, fuentes israelíes reconocen alguna mejora en la actitud de Egipto, pero manifiestan su frustración ante la total pasividad de los servicios egipcios tras la entrega, por parte del Mosad, de una lista con los 300 principales traficantes del Sinaí. Según los israelíes, El Cairo no detuvo a ninguno de ellos. En general, consideran completamente insuficiente el esfuerzo egipcio.

Las autoridades egipcias ofrecen a los estadounidenses, en una reunión de julio de 2009, una estimación del número de túneles abiertos en la frontera entre Gaza y Egipto: 970 desde 2005. Es el gran coladero para Hamás, el embudo final de la llamada Ruta Filadelfia, por la que, además, Irán intenta hacer llegar también financiación. Omar Soliman, director del Servicio General de Inteligencia egipcio, explica al jefe del Estado Mayor estadounidense, almirante Michael Mullen, que según sus datos Teherán intenta introducir en Gaza 25 millones de dólares al mes. El embudo final del abastecimiento a Hezbolá, en cambio, pasa fundamentalmente a través del valle libanés de la Bekaa.

Esos son los principales focos de atención del esfuerzo de EE UU para obstruir el sistema de tráfico de armas del que fue definido como eje del mal.

ANDREA RIZZI / LUIS PRADOS – Madrid – 06/12/2010
Fuente: EL PAIS

Simon Wiesenthal, el superviviente del Holocausto que dedicó su vida a perseguir a criminales nazis por todo el planeta, se llevó a la tumba un importante secreto: trabajó a sueldo para el Mosad, el servicio secreto de Israel, bajo el apodo de Theocrat.

Wiesenthal murió en 2005 en su casa de Viena (Austria) a los 95 años de edad y su incansable trabajo en la persecución de los nazis le convirtió en una leyenda. Cinco años después de su muerte, el periodista israelí Tom Segev, columnista del periódico Haaretz, desvela en su libro Simon Wiesenthal: Vida y leyendas lo que algunos analistas sospecharon y nunca se atrevieron a mencionar: el viejo y tozudo Wiesenthal no era un lobo solitario. Contaba con la ayuda del servicio secreto israelí.

Según la investigación de Segev, el cazanazis trabajó primero para el departamento político del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, precursor del Mosad, y posteriormente para la agencia. Esta financió su primera oficina en Viena en 1960, le pagó un sueldo mensual y facilitó un pasaporte israelí. El periodista ha consultado numerosos documentos del propio Wiesenthal facilitados por su hija Paulinka Kreisberg.

El cazanazis Efraim Zuroff, responsable en Israel del Centro Wiesenthal, da credibilidad al libro y responde que esta revelación es “una sorpresa total”. “No hay cooperación entre el Mosad y nuestro centro. La cooperación fue con Simon Wiesenthal y para un periodo específico”, agrega. “La importancia de esta revelación es que demuestra que Israel estuvo más interesada en llevar a los nazis ante la justicia de lo que se creía”.

JOSÉ MARÍA IRUJO – Madrid – 03/09/2010

Fuente: EL PAIS

Abu Daoud fue el organizador del secuestro de los atletas israelíes que participaban en los Juegos Olímpicos de Múnich 72. El secuestro terminó en matanza y la primera ministra Golda Meir ordenó a su servicio secreto que acabara, estuvieran donde estuvieran, con los terroristas palestinos que sobrevivieron. Solo se salvó, en parte por suerte, en parte por resistencia física, en parte porque el Gobierno alemán le protegió para ocultar sus propios fallos, Abu Daoud, que el sábado falleció por un fallo renal en Damasco (Siria), a los 73 años.

Abu Daoud, cuyo nombre real era Mohamed Oudeh, nació en Jerusalén en 1937 y vivió en la parte árabe de la ciudad hasta que fue conquistada por Israel tras la guerra de 1967. Se exilió a Jordania y se afilió a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de Yasir Arafat. Después de la violenta expulsión de Jordania de las milicias palestinas, en septiembre de 1970, Daoud ingresó en Septiembre Negro, el grupo terrorista de la OLP cuyo nombre conmemoraba la expulsión.

El propio Daoud narró en su autobiografía Palestina, de Jerusalén a Múnich (1999) que la idea de secuestrar a los atletas israelíes surgió mientras tomaba un café en Roma con Abu Iyad, brazo derecho de Arafat y encargado de las operaciones de terrorismo. “Dado que el Comité Olímpico había rechazado la participación de una delegación de atletas palestinos”, explicó, “decidimos participar a nuestra manera”.

En la noche del 4 de septiembre de 1972, ocho miembros de Septiembre Negro entraron con facilidad en el pabellón donde dormían los atletas israelíes. Abu Daoud les acompañó hasta la verja, pero luego se esfumó. Los terroristas mataron a dos atletas que se resistieron y tomaron como rehenes a otros 11. Un atleta logró huir.

Los secuestradores exigieron la liberación de 234 presos palestinos en Israel y la de los terroristas alemanes Andreas Baader y Ulrike Meinhof, además de su propia evacuación y la de los rehenes a El Cairo. Las autoridades alemanas aceptaron, pero prepararon una emboscada en el aeropuerto militar de Furstenfeldbruck. La emboscada resultó un desastre. Murieron todos los rehenes, cinco secuestradores y un policía alemán. Los tres secuestradores que sobrevivieron fueron liberados el 29 de octubre tras el secuestro de un avión de Lufthansa que fue probablemente pactado entre el Gobierno alemán, deseoso de evitar un juicio en el que reluciría su incompetencia, y Septiembre Negro.

El Mossad israelí se dedicó desde entonces a eliminar a los terroristas supervivientes, incluyendo al cerebro Abu Daoud, que en 1977 fue detenido en París y rápidamente enviado a Argelia, se supone que con la aquiescencia alemana. El 27 de julio de 1981 recibió 13 disparos en una cafetería de Varsovia, pero no murió. El cineasta Steven Spielberg hizo en 2005 la película Múnich sobre la Operación Ira de Dios del Mossad; parece que Daoud no llegó a verla. Tras unos años en Europa del Este, Daoud vivió en Líbano, Jordania y Cisjordania, asentándose finalmente en Siria.

En su autobiografía, Daoud insistió en que no tenía intención de que hubiera derramamiento de sangre en el secuestro de los atletas, pero no renegó de la acción. Al contrario, siguió preconizando la resistencia armada y en sus últimas entrevistas dijo comprender a los terroristas suicidas de Hamás y confiar en que sus hijos y sus nietos seguirían combatiendo contra Israel.

ENRIC GONZÁLEZ  06/07/2010

Fuente: EL PAIS

El asesinato del líder palestino, co-fundador y comandante militar de Fatah, Khalil Al Wazir, más conocido como Abu Yihad, o “Padre de la Guerra Santa” en su casa en Túnez el 16 de abril de 1988, fue uno de los trabajos más espectaculares realizado por el Mossad en la historia de los servicios secretos israelíes.  Como Ian Negro y Benny Morris describen en Secret Wars Israel: “Fue una operación despiadada de brillantez técnica insuperable que completa la inteligencia combinada con una ejecución perfecta.” 

Líder de la Intifada

Abu Jihad era una amenaza especial para Israel debido a sus habilidades militares y diplomáticas. Era el jefe militar de Fatah, pero también fue un gran conciliador. En 1987, fue decisivo en la re-unificación de las siete facciones de la OLP que se había fracturado después de haber sido expulsados de Líbano en la guerra de 1982 con Israel. Él ayudó a coordinar el liderazgo de la Autoridad Palestina dentro del movimiento palestino convirtiendose en el primer levantamiento cohesionado contra la ocupación militar israelí de los territorios palestinos en 1987. Jugó un papel decisivo en la organización de las organizaciones nacionalistas, como el movimiento juvenil Shabiba a través de los consejos estudiantiles en las universidades palestinas, organizaciones de mujeres y sindicatos. También dirigío la recaudación de fondos para la causa palestina y la canalización de dinero procedente de los regímenes árabes para la Ribera Occidental y Gaza.

Pero Abu Jihad también fue un maestro terrorista. Decidido a hacer fracasar el proceso de paz israelí-egipcio que estaban al borde de un tratado, Abu Jihad dirigío el ataque en marzo de 1978 a un autobús israelí, en la carretera a Tel Aviv, que provocó la muerte de 37 israelíes y nueve palestinos y heridas a 70 israelíes, la mayoría de ellos civiles. Israel tomó represalias por el ataque e inició la invasión del Líbano.

La verdadera razón para el asesinato

La principal razón para que el gobierno israelí aprobase el asesinato de Abu Jihad fue otra operación planeada por Abu Jihad que golpeó en el corazón del orgullo y la presunción de Israel: la instalación ultra-secreta de armas nucleares en Dimona en el desierto del Néguev. El 7 de marzo de 1988, tres guerrilleros lograron secuestrar un autobús de pasajeros en el Negev que transportaba a empleados encargados de la seguridad en el complejo nuclear de Dimona. Una unidad antiterrorista de la policía israelí asaltó el autobús, matando a los tres secuestradores y a tres empleados de Israel, a pesar de ello, la OLP declaró que la incursión era una victoria.

El ministro de Defensa Yizhak Rabin se enfureció y ordenó al jefe del Mossad Nahum Admoni que preparse inmediatamente el asesinato de Abu Jihad, con un doble objetivo:  tomar represalias por el ataque a Dimona y elevar la moral de Israel después de cuatro meses del levantamiento palestino en los territorios ocupados, contra el que Israel parecía impotente. El primer ministro israelí Yizhak Shamir y otros 10 ministros fueron informados sobre la operación, que estaría encabezada por el general del ejército israelí, Ehud Barak . Barak, comandante del comando Sayerot Mat´kal o Unidad 269 a principios de los años setenta, había llevado a cabo a comienzos de abril de 1973 la conocida “Operación Fuente de la Juventud” que acabó con la vida de Kamal Nasser, portavoz de la OLP; Mahmoud Yussuf Najjer, encargado de las relaciones internacionales de la OLP, y Kamal Adwan, miembro de los grupos de Seguridad de Fatah. Rabin dio el visto bueno a la operación el 13 de abril.

El asesinato

El Mossad, Shin Bet y Aman, los tres servicios secretos israelíes llevaban un año siguiendo a Abu Jihad. El 15 de abril de 1988, la marina israelí “Flota 13” formada por un comando con 30 hombres rana llegaban a una playa de la costa de Túnez a bordo de lanchas neumáticas. Conjuntamente con siete agentes del Mossad que, viajando con falsos pasaportes libaneses formaban el grupo de avanzada. Los agentes del Mossad organizaron tres transportes para asociarse con los comandos y poder llegar al barrio de Abu Yihad, que conocían previamente tras haberlo estudiado y ensayado a través de maquetas.

Barak coordinó la operación con el jefe del ejército israelí, Dan Shomron, que se encontraba en un Beoing 707, volando oficialmente en el espacio aéreo internacional sobre el Mediterráneo. El 707 fue modificado para ser como los americanos AWACS, dando a la operación una superioridad tecnológica abrumadora. Sobre el terreno, el equipo fue capaz de interferir todas las comunicaciones telefónicas del barrio Sidi Boussaid donde residia Abu Jihad.

Uno de los equipos de los comandos era responsable de controlar el exterior de casa de Abu Yihad. Ese equipo disparó y mató al conductor de Abu Yihad. El otro equipo asaltó la casa rompiendo la puerta principal e inmediatamente mató a un guardia de Túnez utilizando silenciadores en sus armas. Abu Jihad estaba en la parte superior de una escalera con una pequeña pistola en la mano. Según el Sunday Times londinense, “sabía que un equipo de ataque israelí estaba en el país y estuvo a punto de huir. Pero cometió el error fatal de permanecer en su casa, viendo un vídeo de los enfrentamientos en la Ribera Occidental, mientras que los israelíes se acercaban a matarle. ”

Había estado despierto hasta tarde viendo las noticias de la Intifada en los territorios ocupados. Los cuatro comandos dispararon 70 balas en su cuerpo, casi le cortan la mano derecha, en la que sostenía el arma. La esposa de Abu Yihad estaba en la villa junto con dos de sus cinco hijos, Nidal, de 2 años, y su hija, Hanán, de 14, esperando a ser fusilados. En cambio, oyó gritar a los hombres armados a su hija en árabe: “Ve a tu madre”, antes de que abandonasen la villa.

Consecuencias del asesinato

El portavoz del primer ministro Yitzhak Shamir, Avi Pazner, afirmó, la noche después del asesinato: “No tengo información alguna sobre lo sucedido en Túnez. […] Es bien sabido que cada vez que le pasa algo a alguien de la gente de Fatah, echan la culpa a Israel, por lo que sus acusaciones carecen de crédito”. Pazner, por supuesto, sabía muy bien que Shamir y Rabin habían ordenado el golpe.

En la Franja de Gaza, donde Abu Jihad había crecido como refugiado, el asesinato desencadenó la jornada más sangrienta de protesta en los cuatro meses de levantamiento palestino. El ejército israelí mató a golpes a 14 palestinos, elevando la cifra total de palestinos muertos en la sublevación a 142.

Políticamente, el asesinato tuvo el efecto opuesto de “llegar a la raíz” del terrorismo. La postura palestina e radicalizó aún más. Como Ezer Weizman, un miembro del gabinete interno de Israel explicó en la radio del ejército israelí, el asesinato aumentó las distancias en el proceso de paz y logró una mayor hostilidad.” Anthony Lewis, columnista del New York Times escribió: “El asesinato demostró que el poder político efectivo en Israel está ahora en manos de los hombres que se preocupan poco por las negociaciones de paz o, de hecho, se oponen a la idea. ”

Incluso entre los israelíes, el asesinato fue criticado. El columnista Yoel Marcus escribió en Haaretz: “La operación de Abu Jihad puede hacernos sentir bien, puede ser bueno para nuestro ego, pero no así como realmente se resuelven los problemas de peso de este país. El asesinato de Abu Jihad es un ejemplo simbólico de lo que nos está pasando. Fue una operación realizada para una película sobre la nostalgia de los buenos tiempos de las brillantes incursiones punitivas, ya que no nos permite avanzar una pulgada hacia la solución de los problemas que han producido tal o cual ‘Abu'”.

Mike Harari era el director de operaciones del Mossad durante la época de la Operación Ira de Dios en la que se asesinaron a numerosos responsables y representantes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) como represalía a la matanza de los deportistas olímpicos israelíes durante la Olimpiada de Munich 1972.

La meteorica carrera de Mike Harari terminó con el fracaso de la búsqueda de Ali Hassan Salameh, considerado por el Mossad como principal responsable de Septiembre Negro, el grupo terrorista que llevó a cabo el secuestro de los deportistas en la villa olímpica de Munich y el posterior asesinato de los mismos tras el intento fallido de rescate de la polícia alemana.

Agentes del Mossad creyeron haber encontrado el escondite de Ali Hassan Salameh en la localidad noruega de Lillehammer -donde casualmente años después se celebrarían unos juegos olimpicos invernales- trabajando como camarero. Mike Harari montó rápidamente un equipo de agentes a fín de acabar con la vida de Salameh. El resultado fue un completo fracaso al asesinar a un inocente, el camarero marroquí Ahmed Bouchiki, al que confundieron con Salameh. Además, la mayoría de los agentes fueron detenidos en las horas siguientes, reconociendo la autoria del asesinato en los interrogatorios de la polícia noruega y poniendo al descubierto el resto de asesinatos que se habían realizado en los meses anteriores en toda Europa.

Mike Harari logró escapar de Noruega y su nombre apareceria vinculado a otras operaciones famosas del Mossad como el rescate de Entebbe o el asesinato definitivo de Salameh mediante coche bomba en Beirut en 1979.

Conexión Israel-Panama

En 1977 tras la firma de los acuerdos el presidente panameño Omar Torrijos se trasladó a Israel para firmar un acuerdo de colaboracion en materia de defensa y entrenamiento de las fuerzas especiales panameñas por parte del ejército israelí.

A principios de los ochenta Harari fue trasladado a México como jefe de la estación del Mossad en América Latina. Su estancía en América Central coincidió con el escándalo Irán-Contra y la implicación de la introducción masiva de cocaina a Estados Unidos por parte de algunos miembros de la CIA para financiar las operaciones encubiertas que habían sufrido un recorte presupuestario por parte del Congreso norteamericano.

En ese ambiente conoce al general panameño Noriega, también agente de la CIA desde 1966, convirtiendose en su mano derecha. Durante la dictadura de Noriega tras asesinar al presidente Omar Torrijos al sabotear su avión, Harari llegó a ser conocido por los panameños como “la segunda persona más importante” del país. Noriega había recibido formación militar en Israel y lucia las alas de los paracaidistas israelíes en su informe. La relación con Harari se inició al nombrarle responsable del entrenamiento y formación de la Guardia Personal de Noriega, asi como de la Unidad Especial Antiterrorista, para lo que trajo a instructores en el uso de la violencia extrema desde Israel. En una de las visitas a Israel organizada por Harari, Noriega llegó a compra una villa junto al mar en Herzliya, cerca de Tel Aviv, llegando a enviar a sus hijos a un kibbutz israelí durante un verano.

Entre las acciones más famosas de la Unidad Especial Antiterrorista (UESAT) dirigida por Harari fue el asalto de la casa del Coronel Roberto Díaz Herrera en Altos de Golf, al amanecer del 26 de julio del 1987, para apagar las críticas sobre los crímenes de las Fuerzas de Defensa. La UESAT voló las puertas de la casa con explosivos y capturó a Díaz y 52 civiles, entre ellos varias mujeres y cinco menores de edad.

El propio embajador israelí en Panama, Eduardo Herrera Hassan, reconocía que “todo lo que hacía tenía que ser autorizado por Harari”. Harari también llegó a ser conocido como el h0mbre del 60% en relación a la extorsión que prácticaba sobre los empresarios que deseaban hacer negocios en territorio panameño, favoreciendo la entrada de comerciantes judios que desplazaban a los cristianos.

Oliver North, durante el juicio por el affaire Irán-Contra, llegó a asegurar que Noriega se había ofrecido al gobierno de Reagan para asesinar líderes sandinistas y sabotear instalaciones nicaragüenses. Aunque no existan pruebas de que los norteamericanos aceptasen estas propuestas que presumiblemente habían sido ideadas por Harari, lo cierto es que hasta 1987 la administración Reagan eludió todas las acusaciones de tráfico de armas y drogas que se vertían sobre el general Noriega.

El 8 de diciembre de 1976, Manuel Antonio Noriega y George Bush, entonces jefe de la CIA, se entrevistaron en secreto, en Washington, para limar asperezas. Dos años más tarde, Noriega estaba limpio de drogas. Así lo pudo comprobar el senador Jesse Helins, conservador de Carolina del Norte, que llevó la voz de la oposición a la ratificación del tratado sobre el canal. John Bacon, un agente de la CIA que trabajó en comisión para la DEA, narró este incidente al programa norteamericano de televisión Frontline: “A mi me encargaron que recogiera de los archivos de la DEA las fichas sobre Noriega pedidas por el Senado para sus debates y yo se las entregué al abogado de la Agencia. Pero buena parte de ellas no llegaron nunca al Senado, y es más, tampoco regresaron a los ficheros”.

En Enero de 1990 el ejército norteamericano invadió Panama. Sin embargo, Mike Harari consiguió huir a Israel barajandose dos hipotesis: un soplo por parte del gobierno que le permitia escapar o un acuerdo por parte de los norteamericanos permitiandole la huida a cambio de su silencio en todas las operaciones que junto a Noriega habían realizado para la CIA.

Al llegar a Israel concedió una entrevista televisiva en la que intentó limpiar su imagen pública al presentarse como uno más de los empresarios privados que hacían negocios en Panama.

La Operación Causa Justa, puesta en marcha por EE.UU. para asegurarse el control del canal de Panama, terminó con la captura de Noriega cuando se entregó a los soldados de EE.UU. después de refugiarse en la Nunciatura Apostólica en Panamá. En uno de los episodios más estrafalarios de la invasión, las fuerzas de EE.UU. tocaron música de rock a todo volumen -incluido I Fought the Law, de Clash- a fin de presionar a Noriega para que se entregara. Noriega fue condenado en Miami en 1992 por múltiples acusaciones, incluyendo narcotráfico, y sentenciado a 40 años.

 

En 1980, los republicanos habían sostenido una reunión secreta, en París, con los líderes jomeinistas, para negociar el retraso de la liberación de los 52 rehenes norteamericanos en Teherán y así perjudicar a Jimmy Cárter en las elecciones. George Bush padre llegó a esa reunión a bordo del avión privado de Salem Bin Laden, el mismo avión en el que Salem Bin Laden, el mayor de los hermanos de Osama Bin Laden moriría en 1988, en San Antonio, Texas, en un inexplicable accidente aéreo aparentemente relacionado con el escándalo Irán-Contra.

Otro de los protagonistas del encuentro secreto de París, Amiram Nir, agente del Mossad (servicios de inteligencia israelíes), también murió en un atentado aéreo, sobre Michoacán, en noviembre de 1988. Tenía que declarar en el proceso Irán-Contra pero su avión fue derribado sobre territorio mexicano con mísiles de un helicóptero perteneciente a Gene Tatum, agente encubierto de la CIA.

Amiram Nir fue consejero de antiterrorismo del primer ministro, Simon Peres, un cargo que habían ejercido personajes como Rafael Eitan o Ari Ben Menashe. Sus origenes se encuentran en el periodismo, como reportero de la televisión israelí y de Yediot Ajronot, uno de los princpales períodicos de Israel, además estaba casado con Judy Moses perteneciente a la dinastía Moses que dirigía un imperio editorial. Amiram Nir sustituyó a David Kimche como intermediario del gobierno israelí entre los hombres de Reagan, Pondexter y North, y los mulás iraniés en el affaire Irán-contra.

La liberación de los rehenes norteamericanos en el Libano por parte de Hezbollah a cambio de la venta de mil misiles dirigidos antitanque TOW fue el trato dirigido por Nir.

En marzo de 1987, Nir dimitió como consejero de contraterrorismo de Simon Peres. Un año después se trasladó a Londres junto a Adriana Stanton, una secretaria canadiense de Toronto que había conocido en sus viajes, ya que su relación matrimonial con Judy Moses era inexistente. Nir había conseguido un puesto como representante de la compañia de aguacates, Nucal de México, que tenía su sede en Uruapán.

Nir había sido llamado a testificar en el juicio de Oliver North y aseguró que su testimonio pondría en aprietos a la administración Reagan y al propio gobierno de Israel. En 1986 se había entrevistado con George Bush en el hotel Rey David de Jerusalén, para informarlo del cruso de la venta de armas estadoundenses a Irán a través de Israel. Dicha entrevista fue grabada secretamente por Nir, lo que supondría una prueba defnitiva en la declaración de Nir por el juicio del Irangate. En dicha reunión, también estuvieron dos asesores de la CIA, Charles McKee y Matthew Gannon, que serían asesinados en el vuelo 103 de la Pan Am que se estrelló sobre la localidad escocesa de Lockerbie. En una entrevista con Bob Woodward del Washington Post, aseguró que sólo se había hecho público la mitad del escándalo Irán-Contra, por lo que estaba buscando la mejor manera de vender su parte de la historia.

El 27 de noviembre de 1988 Nir y Adriana Stanton viajaron a Madrid con destino México bajo falsas identidades. Nir se hacía llamar Patrick Weber y Adriana viajaba como Esther Arriya. La escala madrileña no tenía sentido, ya que existian numerosos vuelos directos entre Londres y México DF. Tras la escala, llegaron al aeropuerto de México DF al día siguiente, donde junto a un tercer hombre se dirigieron a Uruapán. Dos días después, tras alquilar un avión se dirigieron junto a un pasajero llamado Pedro Espinoza Hurtado a la fábrica de Nucal. Después de volar 160 km. , el avión sufrió de repente una avería en elmotor e instantes después se estrelo, falleciendo Nir y el piloto. Adriana Stanton resultó herida grave, mientras que el copiloto y Pedro Espinoza Hurtado sólo sufrieron heridas leves.

El primer hombre en llegar, Pedro Cruchet, declaró que trabajaba para Nucal, pero la fábrca se encontraba muy lejos de allí y además no llevaba la documentación encima. Posteriormente se supo que era un argentino que residía en México de manera ilegal, para entonces, ya había desaparecido junto a Espinoza Hurtado.

Adriana Stanton, años más tarde, declararía que llegó a ver a Amiram Nir momentos después del accidente completamente ileso y asegurandola que la ayuda ya estaba en camino. El entierro oficial de Nir se produjo en Israel y el propio ministro de Defensa Yitsjak Rabin declaró que “su misión secreta en destinos todavía no revelados y de secretos que guardó encerrados en su corazón”. A Nir no le practicaron ningún tipo de autopsia.

Meses después de la muerte de Nir, la vivienda de su esposa, Judy Moses, fue asaltada, desapareciendo únicamente grabaciones y documentos de Nir. La policia declaró que se trató de un robo “muy profesional”. Hermann Moll, un traficante de armas aseguró que la CIA había provocado el accidente de Nir saboteando el avión, ya que según sus palabras “sabía demasiado”, en referencia a las relaciones de la Casa Blanca con los cárteles de la cocaina sudamericanos que habían inundado norteamerica con “crack” y la financiación de la contra nicaragüense a través de cuentas bancarias en Suiza.