Los Servicios de Inteligencia del Ejército libanés anunciaron hoy en un comunicado la detención de nueve personas, en los dos últimos meses, acusadas de espiar para Israel.

Cuatro de los detenidos fueron entregados ya a la Justicia y el resto sigue a disposición de los investigadores, agrega la nota oficial, que añade que continúan las pesquisas para detener a otros sospechosos.

No se facilitó oficialmente la identidad ni las fechas de las detenciones, pero medios locales dijeron que uno de ellos fue arrestado el 12 de agosto y confesó durante su interrogatorio que colaboraba desde 1996 con los servicios secretos israelíes, el Mossad.

Según el periódico As Safir, otro de los arrestados vivía en un campamento de refugiados palestinos y recibía llamadas telefónicas desde un teléfono móvil europeo utilizado por el Mossad, que le pedían informaciones sobre Ron Arad, un piloto israelí desaparecido mientras realizaba un bombardeo sobre territorio libanés el 16 de octubre de 1986 tras saltar en paracaídas desde un F4 en llamas junto a otro piloto que fue rescatado posteriormente. El Phamton de Arad formaba parte de una escuadrilla que bombardeaba posiciones de la OLP en Sidón (Líbano) cuando una de sus bombas explotó antes de tiempo dañando uno de los motores, lo que obligó a abandonar el avión lanzándose en paracaídas y siendo capturado posteriormente por la milicia chiita Amal dirigida por Nabih Berri. En 1987, Nabih Berri propuso un intercambio de prisioneros con el ejército israelí envíando tres cartas y dos fotos de Arad para demostrar que continuaba con vida, sin embargo, las negociaciones fracasaron perdiendose todas las pistas del paradero de Arad, presuntamente “vendido” como prisionero al regimen iraní.

En un esfuerzo por lograr su liberación, en 1989 comandos israelíes entraron en Líbano y secuestraron el jeque Abdel Karim Obeid, un miembro libanés de Hezbollah y en 1994, durante la festividad musulmana del Eid ul-Adha, también secuestraron a Mustafa Dirani jefe de seguridad de la milicia chiita Amal. El gobierno israelí afirmó quelos secuestros  se estaban realizando con el fin de obtener información sobre Arad. Durante su interrogatorio por oficiales militares, Dirani reveló que el 4 de mayo de 1988, Arad había sido entregado primero a una unidad de milicia de Hezbolá y luego a la Guardia Revolucionaria iraní que se encontraban en el Líbano apoyando a las guerrillas de Hezbolá. Pero ni Irán ni ningún grupo guerrillero ha ofrecido ninguna información útil acerca de su destino. Karim Obeid y Dirani fueron puestos en libertad en 2004 como parte de un intercambio de prisioneros de guerra por el israelí Elchanan Tenenbaum. 

En 2003, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, reveló que un agente de inteligencia había sido asesinado durante los esfuerzos para recuperar Arad. En diciembre de 2003, una organización que busca información sobre Arad ofreció una recompensa de 10 millones de dólares a cualquier persona que aporta dicha información.

En 2006, el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, declaró públicamente que Hezbolá creía que Arad estaba muerto y sus restos perdidos. Esta declaración suponía la primera vez que Hezbolá reconocía públicamente su falta de conocimiento sobre su paradero.

El 28 de agosto de 2006, la Corporación Libanesa de Radiodifusión emitió nuevas imágenes de Arad. Se cree que las imágenes se habían rodado en 1988.

En octubre de 2007, Israel recibió una carta escritá por Arad a su familia tras su captura. Israel todavía está trabajando en el supuesto de que Arad está vivo.

El 29 de junio de 2008, el negociador de la ONU Gerhard Konrad informó al gobierno israelí que Arad está muerto, de acuerdo con Hezbolá. Esta afirmación aún no ha sido confirmada por el gobierno hebreo.

En una conferencia de prensa el 2 de julio de 2008, Hassan Nasrallah, declaró que su grupo llevó a cabo una investigación detallada sobre la suerte del navegante israelí desaparecido. La investigación duró tres años, e incluyó entrevistas en profundidad con los personajes en el Líbano. Se negó a indicar los resultados de la investigación, pero afirmó que un informe escrito fue entregado al representante de las Naciones Unidas para mediar entre el grupo de libaneses e israelíes.

Unas 150 personas están detenidas en el Líbano por colaborar presuntamente con Israel y algunas de ellas han sido condenadas a la pena de muerte. Su ejecución está pendiente de una orden que debe firmar el presidente libanés, Michel Suleiman.

La ONG Human Rights Watch ha hecho llamamientos al Gobierno libanés para “no resucitar la pena de muerte” y rechazar las peticiones en ese sentido hechas por el movimiento chií libanés Hizbulá, que quiere que se ejecuten las penas capitales.

Fuente: Agencia EFE

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