Tras la Guerra de los Seis Días de 1967, los palestinos trasladan sus bases a Jordania y desde allí dirigen sus ataques a Israel. Las duras represalías ejercidas por Israel contra Jordania provocan problemas entre la resistencia palestina y el régimen hachemita del rey Husein. Por un lado, el rey Husein ve con recelo como los palestinos suponen un contrapoder en su propio reino y los enfrentamientos cada vez son más frecuentes. La OLP y el FPLP ( Frente para la liberación de Palestina) habían formado un estado dentro de Jordania, llegando a gestionar su propio aeropuerto, confeccionar sellos propios o dirigir el tráfico en las carreteras. Esta situación creo un enorme malestar en los sectores más altos de la sociedad jordana, que repercutía en un profundo resentimiento hacia los refugiados palestinos por parte de la élite civil y el ejército jordano.

La chispa se prende tras la aceptación en el verano de 1970 por parte de Nasser y del rey Hussein del plan Rogers que pretendía buscar una salida negociada del conflicto árabe-israelí al margen de los palestinos. El FPLP de Georges Habache decide precipitar el enfrentamiento y tomar el poder jordano, para ello el 7 de septiembre de 1970 varios comandos desvían tres vuelos internacionales hacia la ciudad de Zarka, en el norte de Jordania. Aunque Yasir Arafat ha suspendido al FPLP de las actividades de la OLP, el rey Husein decide tomar la orden de intervenir contra todos los palestinos en unos violentos combates que terminan el 27 de septiembre con miles de víctimas palestinas tras el bombardeo de los campos de refugiados de Ammán e Irbid y la desaparición de la OLP de Jordania. La resistencia palestina a los ataques jordanos fue desesperada y encarnizada. Dirigida principalmente por el FPLP, cuyas principales bases se encontraban en territorio jordano ( las de la OLP estaban en Libano, aunque contaba con una importante presencia en Jordania), la resistencia palestina duró una semana, y obligó a emplearse a fondo al ejército jordano.

A pesar de la existencia de un alto el fuego, los combates se prolongarían hasta junio de 1971, fecha en la que la resistencia palestina es definitivamente aniquilada y expulsada de territorio jordano. La estrategia de confrontación del FPLP resultó un fracaso y Fatah, que se había visto arrastrado al enfrentamiento con el gobierno jordano, se vio obligada a establecerse en el Libano.

El 28 de noviembre de 1971 un comando palestino asesinaba en el Cairo a Wasfi Al Tal, el primer ministro jordano y considerado por los palestinos como el gran enemigo de su causa en aquellos momentos, durante un Consejo de Ministros de Defensa árabes. A la salida de la sesión del Consejo, cuando regresaba al hotel Sheraton, cuatro jovenes a cara descubierta y a plena luz del día le dispararon matándole al instante. Rápidamente son detenidos, declarando que pertenecen al grupo Septiembre Negro, en claras referencias a la dolorosa sufrida en Jordania un año antes. Un mes más tarde, otro comando intentó asesinar a Aeid Al Rifaih, el embajador jordano en Londres, mientras los asesinos de Wasfi Al Tal eran sorprendentemente liberados por la justicia egipcia por supuestos fallos del procedimiento judicial. Las autoridades jordanas, incluido el mornarca, estaban intentando arrogarse la representatividad de la causa palestina en los foros internacionales, por lo que Septiembre Negro llegó a intentar el asesinato del propio rey Husein de Jordania durante la cumbre de la Liga Árabe que se celebró en Rabat eel 26 de octubre de 1974.

Era la primera vez que se oía hablar de la organización creada por Fatah y que realizaría unas 40 operaciones que culminarian en el secuestro de los deportistas olímpicos israelíes durante los Juegos de Munich 1972. La OLP había solicitado participar en las olimpiadas al COI. Sin embargo, no recibieron ninguna respuesta por parte de las autoridades olímpicas, por lo que decidieron organizar el secuestro de la delegación israelí para provocar un intercambio de prisioneros y de paso utilizar un evento que iba a ser mundialmente televisado para volver a solicitar la creación de un estado palestino.

El secuestro en la villa olimpica supuso la muerte de dos miembros de la delegación israelí en el momento del asalto y del resto de los deportistas en el tiroteo posterior con la policia alemana en un aeropuerto de Munich en el que los secuestradores pensaban salir del país junto a los prisioneros. Sólo 3 de los secuestradores sobrevivieron en una de las operaciones de rescate peor gestionada de la historia. El gobierno israelí, dirigido por su presidenta Golda Meir, se negó a cualquier tipo de negociación con los secuestradores y tras la matanza, lanzó ataques áereos contra los campos de regfugiados palestinos en el sur del Libano y organizó la represalía mediante el asesinato selectivo de representantes de la OLP en países de Europa Occidental en la conocida “Operación Cólera de Dios”, tarea que le fue encomendada al Mossad. 

Ninguno de los terroristas supervivientes al asalto de la villa olímpica fue llevado nunca ante la justicia. Poco después del episodio de Munich un comando palestino secuestró un avión en el aeropuerto de Frankfurt. Las autoridades alemanas, espantadas todavía por lo ocurrido en los JJOO, ni se plantearon una operación de rescate. Aceptaron sin pensarlo las exigencias de los secuestradores, entre las que estaba la liberación de los tres supervivientes del comando de Munich.

Septiembre Negro desaparecería tras la Guerra del Yon Kippur de 1973 y el atentado contra la embajada saudí en la capital de Sudán, Jartum, que les costó la vida al encargado de asuntos estadounidense, J. Curtis Moore; el embajador estadounidense, Cleo Noel; y el encargado de asuntos belga, Guy Eid. La OLP consideró que sus actos terroristas en el exterior estaban perjudicando enormemente a la causa palestina en el ámbito internacional y entraban en contradicción con las nuevas vías pacificas para conseguir la independencia palestina aprobadas por el Comité Central de la OLP un año despues en el “Programa de los Diez Puntos” y puesto en escena por Yasir Arafat ante la Asamblea General de la ONU.

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