Mike Harari era el director de operaciones del Mossad durante la época de la Operación Ira de Dios en la que se asesinaron a numerosos responsables y representantes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) como represalía a la matanza de los deportistas olímpicos israelíes durante la Olimpiada de Munich 1972.

La meteorica carrera de Mike Harari terminó con el fracaso de la búsqueda de Ali Hassan Salameh, considerado por el Mossad como principal responsable de Septiembre Negro, el grupo terrorista que llevó a cabo el secuestro de los deportistas en la villa olímpica de Munich y el posterior asesinato de los mismos tras el intento fallido de rescate de la polícia alemana.

Agentes del Mossad creyeron haber encontrado el escondite de Ali Hassan Salameh en la localidad noruega de Lillehammer -donde casualmente años después se celebrarían unos juegos olimpicos invernales- trabajando como camarero. Mike Harari montó rápidamente un equipo de agentes a fín de acabar con la vida de Salameh. El resultado fue un completo fracaso al asesinar a un inocente, el camarero marroquí Ahmed Bouchiki, al que confundieron con Salameh. Además, la mayoría de los agentes fueron detenidos en las horas siguientes, reconociendo la autoria del asesinato en los interrogatorios de la polícia noruega y poniendo al descubierto el resto de asesinatos que se habían realizado en los meses anteriores en toda Europa.

Mike Harari logró escapar de Noruega y su nombre apareceria vinculado a otras operaciones famosas del Mossad como el rescate de Entebbe o el asesinato definitivo de Salameh mediante coche bomba en Beirut en 1979.

Conexión Israel-Panama

En 1977 tras la firma de los acuerdos el presidente panameño Omar Torrijos se trasladó a Israel para firmar un acuerdo de colaboracion en materia de defensa y entrenamiento de las fuerzas especiales panameñas por parte del ejército israelí.

A principios de los ochenta Harari fue trasladado a México como jefe de la estación del Mossad en América Latina. Su estancía en América Central coincidió con el escándalo Irán-Contra y la implicación de la introducción masiva de cocaina a Estados Unidos por parte de algunos miembros de la CIA para financiar las operaciones encubiertas que habían sufrido un recorte presupuestario por parte del Congreso norteamericano.

En ese ambiente conoce al general panameño Noriega, también agente de la CIA desde 1966, convirtiendose en su mano derecha. Durante la dictadura de Noriega tras asesinar al presidente Omar Torrijos al sabotear su avión, Harari llegó a ser conocido por los panameños como “la segunda persona más importante” del país. Noriega había recibido formación militar en Israel y lucia las alas de los paracaidistas israelíes en su informe. La relación con Harari se inició al nombrarle responsable del entrenamiento y formación de la Guardia Personal de Noriega, asi como de la Unidad Especial Antiterrorista, para lo que trajo a instructores en el uso de la violencia extrema desde Israel. En una de las visitas a Israel organizada por Harari, Noriega llegó a compra una villa junto al mar en Herzliya, cerca de Tel Aviv, llegando a enviar a sus hijos a un kibbutz israelí durante un verano.

Entre las acciones más famosas de la Unidad Especial Antiterrorista (UESAT) dirigida por Harari fue el asalto de la casa del Coronel Roberto Díaz Herrera en Altos de Golf, al amanecer del 26 de julio del 1987, para apagar las críticas sobre los crímenes de las Fuerzas de Defensa. La UESAT voló las puertas de la casa con explosivos y capturó a Díaz y 52 civiles, entre ellos varias mujeres y cinco menores de edad.

El propio embajador israelí en Panama, Eduardo Herrera Hassan, reconocía que “todo lo que hacía tenía que ser autorizado por Harari”. Harari también llegó a ser conocido como el h0mbre del 60% en relación a la extorsión que prácticaba sobre los empresarios que deseaban hacer negocios en territorio panameño, favoreciendo la entrada de comerciantes judios que desplazaban a los cristianos.

Oliver North, durante el juicio por el affaire Irán-Contra, llegó a asegurar que Noriega se había ofrecido al gobierno de Reagan para asesinar líderes sandinistas y sabotear instalaciones nicaragüenses. Aunque no existan pruebas de que los norteamericanos aceptasen estas propuestas que presumiblemente habían sido ideadas por Harari, lo cierto es que hasta 1987 la administración Reagan eludió todas las acusaciones de tráfico de armas y drogas que se vertían sobre el general Noriega.

El 8 de diciembre de 1976, Manuel Antonio Noriega y George Bush, entonces jefe de la CIA, se entrevistaron en secreto, en Washington, para limar asperezas. Dos años más tarde, Noriega estaba limpio de drogas. Así lo pudo comprobar el senador Jesse Helins, conservador de Carolina del Norte, que llevó la voz de la oposición a la ratificación del tratado sobre el canal. John Bacon, un agente de la CIA que trabajó en comisión para la DEA, narró este incidente al programa norteamericano de televisión Frontline: “A mi me encargaron que recogiera de los archivos de la DEA las fichas sobre Noriega pedidas por el Senado para sus debates y yo se las entregué al abogado de la Agencia. Pero buena parte de ellas no llegaron nunca al Senado, y es más, tampoco regresaron a los ficheros”.

En Enero de 1990 el ejército norteamericano invadió Panama. Sin embargo, Mike Harari consiguió huir a Israel barajandose dos hipotesis: un soplo por parte del gobierno que le permitia escapar o un acuerdo por parte de los norteamericanos permitiandole la huida a cambio de su silencio en todas las operaciones que junto a Noriega habían realizado para la CIA.

Al llegar a Israel concedió una entrevista televisiva en la que intentó limpiar su imagen pública al presentarse como uno más de los empresarios privados que hacían negocios en Panama.

La Operación Causa Justa, puesta en marcha por EE.UU. para asegurarse el control del canal de Panama, terminó con la captura de Noriega cuando se entregó a los soldados de EE.UU. después de refugiarse en la Nunciatura Apostólica en Panamá. En uno de los episodios más estrafalarios de la invasión, las fuerzas de EE.UU. tocaron música de rock a todo volumen -incluido I Fought the Law, de Clash- a fin de presionar a Noriega para que se entregara. Noriega fue condenado en Miami en 1992 por múltiples acusaciones, incluyendo narcotráfico, y sentenciado a 40 años.

 

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