El ministro de Exteriores asegura que es “intolerable” el uso ilícito de una docena de pasaportes británicos por parte de Israel

El Gobierno británico ha expulsado a un diplomático de la embajada de Israel en Londres por el uso de pasaportes británicos clonados en enero en Dubai y utilizados en el asesinato de un dirigente palestino.

El jefe del Foreign Office, David Miliband, ha anunciado la decisión en los Comunes. Aunque no ha acusado directamente a Israel del asesinato del dirigente de Hamás, Mahmud al Mabhuh, sí ha explicado que los investigadores británicos han concluido que “es muy probable que las falsificaciones fueran realizadas por servicios de inteligencia estatales”. Y añadido: “Tenemos poderosas razones para creer que Israel fue responsable del mal uso de pasaportes británicos”.

Como gesto de protesta, el Gobierno británico ha decidido expulsar a un diplomático israelí. Aunque Miliband no explicó quién es el expulsado, la BBC asegura que “hay indicios de que se trata del jefe de la oficina en Londres del Mosad”, los servicios de inteligencia israelíes, probablemente encargado también del conjunto de las actividades del espionaje en el conjunto de Europa.

Miliband se ha refugiado en “razones legales y otras” para no hacer público el informe completo de las investigaciones, realizadas por la Agencia de Grandes Crímenes Organizados (SOCA en sus siglas en inglés). Según las autoridades de Dubai, Al Mabhuh fue electrocutado en su habitación en un hotel del emirato por agentes del Mossad que llegaron al país valiéndose de pasaportes falsos de ciudadanos del Reino Unido, Francia, Irlanda y Australia. Doce de los 11 británicos a los que se usurpó su identidad han recibido pasaportes biométricos, más difíciles de falsificar, según ha explicado Miliband en su intervención en los Comunes.

El jefe de la diplomacia británica, que se ha mostrado muy duro en las formas, ha explicado que “para alertar a otros nacionales británicos del riesgo de que sus pasaportes sean utilizados de la misma manera, he modificado nuestros consejos de viaje a Israel para dejar claro el riesgo potencial y explicar los pasos que han de dar para minimizar ese riesgo”.

“El Gobierno se toma este asunto muy en serio. El mal uso de pasaportes británicos es intolerable. Supone un peligro para la seguridad de los nacionales británicos en la región. Y representa también un profundo atropello a la soberanía del Reino Unido”, ha dicho. “El hecho de que lo haya hecho un país amigo, con importantes vínculos diplomáticos, culturales, económicos y personales con el Reino Unido no hace más que añadir insulto a la injuria. Ningún país o Gobierno puede permanecer impasible en esa situación”, ha añadido.

Pero ha dejado claro que Londres no quiere ir más allá del gesto de la expulsión, muy significativo en términos diplomáticos pero meramente simbólicos, al subrayar la importancia de la cooperación y el “diálogo estratégico” con Israel: “Gran Bretaña ha trabajado y seguirá trabajando estrechamente con Israel en una serie de cuestiones, en particular la amenaza nuclear iraní”. “Pero esa cooperación tiene que estar basada en la transparencia y la confianza”, ha advertido.

En otro gesto simbólico, Miliband no ha acudido a la inauguración de las reformadas instalaciones de la embajada de Israel en Londres. Su embajador, Ron Prosor, ha realizado una brevísima declaración a las puertas de la embajada en las que se ha declarado “decepcionado” por la decisión del Gobierno británico, pero se abstuvo de insinuar cualquier posibilidad de que Israel tome algún tipo de represalia.

Tel Aviv nunca ha confirmado ni desmentido su participación en el asesinato de Al Mabhuh, lo que se interpreta como una confirmación de hecho. La expulsión de un diplomático de su embajada en Londres -que puede ir seguida de medidas semejantes por parte de Francia, Irlanda y Australia- le pone ahora en el aprieto de reafirmar ese silencio culpable o de intentar parecer inocente expulsando a su vez a un diplomático británico. El embajador Prosor ha parecido alejarse de esa posibilidad al subrayar “la importancia mutua” de las relaciones bilaterales y enfatizar la importancia de “reforzar la relación vital y necesaria entre ambos países”.

WALTER OPPENHEIMER | Londres 23/03/2010

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