INTRODUCCIÓN AL SISTEMA DE INTELIGENCIA ISRAELÍ

A menudo se llama erróneamente ‘Mossad’ al conjunto de los servicios de seguridad e información de Israel agrupados en una estructura llamada Servicio General de Seguridad. Esta estructura esta compuesta por todas las unidades de operaciones especiales, seguridad e información, que sean integrantes del Ministerio de Interior, Defensa y Estado Mayor de Israel. Con este fin, el Mossad se encarga de recolectar la información en el exterior, mientras que el Shabak (antiguo Shin-Beth) de la seguridad interior y en cuanto al Aman, tiene a cargo la información militar (potencial de las naciones árabes, planificación y recolección de la información y estrategia militar).

Estos tres (Mossad, Shabak y Aman), forman la inteligencia de Israel, que en cincuenta años desarrolló las mejores técnicas de información conocidas hasta ahora. Despertaron admiración los servicios de información israelíes, fueron reconocidos por los autores de novelas de espías y también desarrollaron el temor en los enemigos de Israel. Se dice que Abu Yihad, eliminada por el comando Matkal en Túnez el 16 de abril de 1988, veía ‘agentes’ israelíes por todas partes donde se desplazaba, había adquirido tal fobia que sus guardaespaldas no sabían ya que técnica de contrainteligencia aplicar.

Con la CIA, los servicios de inteligencia israelíes son los más activos del mundo y la ironía de la historia hace que en algunos encuentros con sus homólogos de los servicios de inteligencia estadounidenses, sean ellos los que dictan los cursos de actualización. Los alumnos habrían superado al maestro.

Creado el Mossad (el Instituto) el 1 de abril 1951 por una directiva de David Ben Gurion, que le gustaba decir que eran “la materia prima de Israel, esto es la materia gris”, no se dudaba, en esa época, que fueran a generar una generación de superdotados y de tácticos fuera de lugar. Estos hombres venían de distintos horizontes, eran agricultores, combatientes del Irgun, supervivientes de Auschwitz, o simplemente sionistas en sus corazones y en sus almas. Comenzaron primitivamente y estudiaron las técnicas del espionaje. Aprendieron, mal que bien, a recoger y analizar las distintas afluencias de información, tanto de fuentes militares, como humanas o técnicas. Pero para hacer frente a las guerras incesantes y a la falta de organización, una profesionalización de los servicios se hacía más que urgente. El Mossad iba a convertirse en el servicio que se conoce hoy.

EL ROL DEL MOSSAD PREVIO A LA INVASIÓN DE IRAK

A pesar de lo anteriormente expuesto desde hace varios años, el Mossad parece haber perdido parte de su eficacia, aunque solamente las operaciones que han fracasado han visto la luz, como en el caso de los servicios de seguridad egipcios que desmontaron 7 redes israelíes en 1996, mientras que en los 15 últimos años, se habían instalado solamente 20. Esto provocó una verdadera crisis en los servicios de información israelíes. Esta situación quizá se debe al hecho de que la eficacia de los servicios de información extranjeros aumentó con relación a su nivel de los años 1960, período brillante para la inteligencia israelí entonces pionera en este tema.

Un informe del Knesset (Parlamento israelí) pone de relieve el deterioro de la credibilidad de los servicios de información israelíes, desde su participación en la campaña de intoxicación sobre la existencia de las supuestas armas de destrucción masiva iraquíes. Conducida con el mismo método que Estados Unidos y Gran Bretaña esta campaña había suscitado una psicosis aguda en el Estado judío, ante la advertencia de los servicios que habían mencionado una posibilidad de ataque a la población por parte de Saddam Hussein para destruir Israel. La investigación parlamentaria, presidida por el diputado del Likud, Yuval Steinitz, no permitió determinar si los servicios se habían equivocado o si habían cedido a presiones del gabinete de Sharon.

Esta amenaza se presentaba como verdaderamente real durante los seis meses que precedieron al desencadenamiento de la invasión de las tropas de la Coalición en Irak. En marzo de 2003, el ejército israelí había desplegado sus defensas antimisiles en la región de Tel Aviv, con el fin de poder asegurarse contra un posible ataque de misiles iraquíes. Se invitaba a la población a equiparse del material necesario para su protección, como agua mineral, conservas, baterías y linternas. A pesar de esto, el jefe de los servicios de información militares israelíes, el general Aharon Zeevi, ya había constatado que Irak no había desplegado misiles Scud en la parte occidental de su territorio, volviendo improbable la posibilidad de ataques dirigidos contra Israel. Pero sus observaciones pasaron inadvertidas, en el mar de información alarmista difundida por los medios de comunicación y las autoridades israelíes.

Incluso es posible afirmar que, por sus repetidas declaraciones públicas sobre la ‘amenaza iraquí’, la administración israelí participó ampliamente en la campaña de desinformación llevada adelante principalmente por los Estados Unidos y Gran Bretaña. La primera de estas declaraciones se remonta al 13 de agosto de 2002, dos semanas antes de que el Vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, designe al ‘objetivo iraquí’, en un discurso pronunciado ante un grupo de veteranos norteamericanos.

En ese clima tenso el ejército israelí anunció haber puesto a punto un nuevo modelo de máscara anti gas, más eficaz y más fácil de utilizar. El Ministerio de Salud, sobre la base de esta información, preparó entonces una posible campaña de vacunación general contra la viruela. A principios de agosto, el mismo Ministerio ya había anunciado que se habían seleccionado a cien miembros de su personal para fabricar el plasma humano necesario para la preparación de una vacuna contra la peste bubónica que podrían contener los misiles iraquíes.

Al día siguiente, a pesar de las llamadas a la calma del Ministro de Defensa, Benyamin Ben Eliezer, el Director General del Ministerio de Defensa, Amos Yaron, anunció la próxima distribución de píldoras de yodo a la población, con el fin de reducir los efectos de las radiaciones de radioactividad, lo que abasteció naturalmente a la psicosis general y contribuyó a acreditar la idea según la cual Saddam Hussein dispondría de armas nucleares.

Los medios de comunicación israelíes se apoderan del tema y lo trataron permanentemente. El recuerdo era aún vivo de los 39 misiles iraquíes que habían afectado a Israel durante la primera guerra del Golfo, en 1991. Los periodistas en la televisión opinaban de forma unánime: los misiles que Bagdad podría lanzar sobre Israel se dotarán con cabezas químicas o biológicas susceptibles de causar millares de víctimas. La avalancha sobre las máscaras anti gas es inmediata. El propio Estado enumera la marcha que debe seguirse en caso de ataques: sirenas de alerta, preparación de las habitaciones protegidas, ir a los refugios, empleo de las máscaras anti gas.

Mientras que la amenaza de bombardeo químico permite suscitar un miedo intenso en la población, se distribuye un folleto a cada familia en el que se enumeran las medidas que deben adoptarse en caso de ataque, a principios de febrero de 2003. El mismo indica, en particular, cómo preparar un refugio y asegurarlo contra un ataque químico o bacteriológico. Se agrega una lista de productos que deben comprarse. Tales acciones de gran envergadura, apoyadas por enlaces de inteligencia, no pueden basarse en simples convicciones personales de los cronistas, según la percepción general de la población israelí, ya que estos resaltan que la información la tomaron de informes obtenidos de los servicios de inteligencia.

Es así que el Mossad, como los otros servicios de información israelíes, participó en la campaña de intoxicación lanzada por George W. Bush y Tony Blair a partir de agosto de 2002. A esta conclusión llega, en diciembre de 2003, un informe del Centro Jaffee de Estudios Estratégicos, en Tel Aviv. Su autor, el general de reserva Schlomo Brom, resaltó como las comisiones de investigación que trabajaron en los Estados Unidos y el Reino Unido, sobre los ‘errores’ de los servicios de inteligencia, olvidan que había un tercer socio importante que apoyaba esta afirmación, según la cual Saddam Hussein disponía de armas de destrucción masiva y los medios para lanzarlos, y este tercer socio era Israel.

Los servicios de inteligencia israelíes fueron un socio de pleno derecho para la presentación de las capacidades no convencionales iraquíes por el Reino Unido y los Estados Unidos, y es así como los fracasos de la guerra en Irak demuestran fracasos y debilidades inherentes a los servicios de inteligencia y a los responsables israelíes. Tales errores podrían reproducirse en el futuro si la cuestión no es objeto de una investigación completa. Los servicios de información exageraron en gran parte el riesgo de un ataque no convencional sin atreverse a decir que era prácticamente nulo. Sólo en la víspera de la ofensiva, una vez que la población se había equipado perfectamente a fin de soportar un ataque, Ariel Sharon anunció, el 15 de marzo de 2003, que existía un 1% de posibilidad de que Israel fuera atacado.

El informe del Centro Jaffee destaca ‘el elevado precio financiero’ de las medidas defensivas adoptadas por Israel. Pero no es este el punto más grave. Al exagerar la amenaza, la inteligencia israelí sobre todo debilitó considerablemente su credibilidad para con la población israelí y los servicios de información extranjeros. Schlomo Brom trata a su modo de ver esta falla de los servicios de información, vinculados al síndrome de la guerra de octubre de 1973, cuando estos mismos servicios no habían conseguido anticipar el ataque contra Israel.

La visión israelí de la amenaza iraquí simplemente se debe a una concepción dogmática. Las oficinas de información fueron sumergidas por una visión unidimensional de Saddam que lo describían como la encarnación del Mal, un hombre sujeto a la obsesión de desarrollar armas de destrucción masiva para afectar Israel entre otras cosas. Pero Brom no excluye sin embargo que sospechas de manipulación política no manchen duraderamente la credibilidad de las agencias ya que las oficinas de información extranjeras podrían perder confianza en la información israelí, y sospechar que Israel proporciona pistas falsas con el fin de convencer a los otros países de adoptar su posición política.

Los servicios de información israelíes son famosos por su eficacia, hasta el punto que el Mossad hasta tiene que vender una parte de la información que recoge a otras agencias extranjeras, práctica habitual posible por la extrema fiabilidad concedida por la comunidad internacional de espionaje a los trabajos de los agentes israelíes. Este hecho es amenazado actualmente por la participación de Israel en la campaña de intoxicación relativa a las armas de destrucción masiva supuestamente en poder de Saddam Hussein.

Israel, que había sido el primer país pendiente y alerta del programa nuclear iraní a mitad de los años noventa, podría así encontrarse desacreditado, y ya no beneficiarse de la misma atención que antes, por parte de los servicios secretos occidentales, principalmente en Europa. Sus advertencias sobre los programas de armamento de sus vecinos – y de sus adversarios – podrían en adelante ignorarse. Es necesario para los servicios de información israelíes restaurar esta credibilidad.

El hecho de que los responsables de las oficinas de información hayan podido estar convencidos de la necesidad de mentir, y en consecuencia de poner en juego su credibilidad, revela la amplitud de las presiones políticas que pesa sobre ellos y que los impulsa a defender una posición belicista. La transformación de un servicio de inteligencia en órgano de propaganda no es una señal de buena salud democrática. Pero al menos este episodio habrá tenido el mérito de hacer caer la confianza ciega que los israelíes y los Gobiernos extranjeros concedían al Mossad.

En la actualidad, hay un hecho probado: incluso el mejor servicio de inteligencia del mundo no está al resguardo de manipulaciones políticas. En este sentido será necesario para los demás servicios de espionaje desconfiar de los datos que produce, en particular, con respecto a Siria, próximo objetivo probable de los Estados Unidos.

LA INTERVENCIÓN DIRECTA DE LA INTELIGENCIA ISRAELÍ EN LA GUERRA DE IRAK

En julio del 2005, un alto responsable de la defensa iraquí reveló que Israel organizó varios atentados en Irak, bajo la protección de grupos islamistas wahabitas y salafies. Agentes del Mossad infiltrados habrían orquestado atentados con bombas contra objetivos civiles y embajadas, así como el asesinato del embajador egipcio, a la vez que se infiltraron durante el gobierno de Iyad Allawi, por medio del ex Ministro de Defensa Hazem Shaalan y el ex Ministro de Interior Fallah Nagib.

También colocaron baathistas en los servicios de información iraquíes, de seguridad y en puestos financieros. Después del asesinato de miles de científicos y universitarios iraquíes desde el principio de la guerra, Israel se propone así debilitar a Irak y elevar el descontento popular a la vez contra la Resistencia y contra la dirigencia shiíta.

Israel desempeñó un papel importante en la batalla por la ciudad de Fallujah, a pesar de la preocupación norteamericana de ocultar este hecho. La muerte de un funcionario israelí en Fallujah reveló la existencia de un gran número de funcionarios, de francotiradores y de militares israelíes en Irak. Sobre la base de las estadísticas de la prensa israelí, Israel no tendría más de 1000 funcionarios y soldados dispersados en las unidades norteamericanas que operan en Irak. Además hay 37 rabinos entre las tropas estadounidenses, lo que lleva a creer que el número real debe ser superior, por la relación entre religiosos y tropa.

El diario Ha’aretz admitió que muchos ocultan su identidad judía. Actualmente, hay una campaña de contratación y reclutamiento que coincide con la escalada de las operaciones en Irak. Una de estas campañas, la del rabino Irving Elson, que en uno de sus últimos discursos dado en Nueva York incitó a que haya más rabinos que fueran a combatir, a la vez que los motivó a incorporarse en las fuerzas estadounidenses. Además otro rabino emitió un dictamen que establece que los que mueran en Fallujah serán “mártires”. Estados Unidos tiene necesidad de la experiencia de los israelíes para administrar los enfrentamientos en las ciudades iraquíes, dado que dos generaciones de sus fuerzas armadas carecen de esta experiencia desde la guerra de Vietnam.

No obstante el papel israelí no es ni técnico, ni complementario a nivel norteamericano. Más bien, se trata de una parte de la visión establecida por sus dirigentes políticos y militares antes del lanzamiento de la guerra, y cuyo objetivo es destruir todo papel regional para Irak y de eliminar toda amenaza futura que pueda representar este país para Israel.

Gracias a distintos títulos de prensa, lo más importante del plan israelí en Irak pasó a ser publico, siendo la revelación más importante las operaciones del Mossad para establecer redes en el Norte y el Sur, la eliminación de los científicos iraquíes y la intensificación de la compra de bienes inmuebles, propiedad y terrenos al norte, especialmente en Arbil, Kirkuk y Mosul.

Esta situación tendría relación con el anterior proyecto puesto en marcha diez años antes de la caída de Bagdad, mediante los turcos judíos. Israel anima a los dirigentes kurdos a separarse de Bagdad para administrar su región, pero al mismo tiempo, Israel quiere que los kurdos desempeñen un papel pivote en el Irak de posguerra, debido a las relaciones históricas que estableció con los kurdos. Probablemente, Israel avanzó en el desarrollo del plan anunciado por el Ministro de Infraestructura, Joseph Paritzky, encaminado a instalar tuberías para traer el petróleo de Irak a Israel, pasando por Jordania.

Un informe de la seguridad turca publicado recientemente por Jumhuriyet confirmó las tentativas de Israel de activar la línea hacia Haïfa lo más rápidamente posible. Pero según este informe, los israelíes creen que las fuerzas americanas son incapaces de imponer seguridad y estabilizar en Irak.

Esto perjudica a los israelíes que deben desarrollar sus propios canales con los poderes locales, comenzando por el punto pivote en el norte, y avanzando en el plan de puesta en práctica, que habían preparado mucho antes de la caída del antiguo régimen. Sin embargo, evitan ahora una confrontación con Turquía, que se preocupa por su extensión en el Norte. En este espíritu, Israel incita a los judíos iraquíes a ser un puente para organizar las relaciones con el nuevo Gobierno y en particular, intensificar las iniciativas comerciales con Irak vía Jordania.

Israel desea también tener algo que decir sobre el destino de Irak, mediante su influencia indirecta en la cumbre de Sharm El-Sheikh, lo que puso furioso a la vez a Siria y Turquía. Este rol, extenso e inesperado, del papel de Israel en distintos ámbitos de Irak, confirma que Israel es el principal beneficiario de la guerra, así como el primer beneficiario de la escalada norteamericana con respecto a Irán, por lo que se refiere al expediente nuclear.

Irak no es Rusia, e Irán no es China, y no representan pues ninguna amenaza para los Estados Unidos, sino que ambos representan una amenaza para el estado de Israel. En conclusión, se puede decir que los partidarios del Likud están utilizando la campaña de Bush contra el terrorismo como una cobertura para alcanzar los objetivos de Israel en Irak. Por lo tanto, el objetivo de la batalla de Fallujah es romper la columna vertebral de la resistencia y abrir la vía a la terminación del plan israelí.

Un alto funcionario iraquí no descartó la pista del Mossad sobre los dos diplomáticos argelinos secuestrados en Bagdad por un comando armado en pleno barrio El-Mansour, un acontecimiento que causa estupor en Argelia y hunde en el pavor al cuerpo diplomático árabe en un país donde el caos es aprovechado por grupos incontrolables. El encargado de negocios argelino, Ali Belaroussi, 62 años, casado y padre de cuatro niños, así como el agregado diplomático Azzedine Belkadi, 47 años, soltero, fueron secuestrados en compañía de su conductor cerca del restaurante Al-Sa’ en el barrio El-Mansour, en el oeste de la capital.

El secuestro tuvo lugar a 100 metros de la residencia del embajador. Los dos hombres habían dejado la sede de la embajada para ir a un almuerzo ofrecido, como cada jueves por el Sr. Belaroussi en su residencia. Los dos diplomáticos debían reunirse con otros tres colegas. Belkadi había llegado la misma víspera a Bagdad e inmediatamente, Belaroussi tomó la iniciativa de familiarizarlo con las prácticas de la pequeña comunidad diplomática. El coche de Belaroussi, un Cruiser de color blanco, fue inmovilizado entre otros dos coches, cinco hombres armados salieron de los dos vehículos y luego los llevaron a la fuerza a cada uno en un coche distinto, a su vez los dos vehículos de los raptores fueron en dos direcciones diferentes.

El personal de la representación diplomática argelina tenía la práctica de tomar la calle donde tuvo lugar el rapto, tanto a pie como en coche de servicio, con el emblema nacional bien en evidencia colocado sobre los indicadores. El-Mansour, barrio residencial y diplomático, constituye con la zona verde donde se encuentra la sede de la embajada norteamericana, los lugares mejores protegidos de la capital iraquí. Las fuerzas norteamericanas e iraquíes patrullan permanentemente, mientras que se instalaron también algunos puestos fijos de la policía en los cruces neurálgicos del barrio. Es sin embargo casi imposible perpetrar un ataque o una retirada sin correr el riesgo de chocarse con estas fuerzas cuyo número se reforzó estas últimas semanas, en particular, desde el recrudecimiento de los ataques contra las representaciones diplomáticas.

Los raptores, según todos los indicios tenían cómplices ya que la operación pareció ser preparada cuidadosamente y minuciosamente realizada por hombres bien preparados e informados. Habida cuenta de su manera de actuar, de la rapidez del acto, y de la manera con la cual emboscaron a los dos diplomáticos, los raptores tenían el perfil de conocer con una precisión de comandos especiales el procedimiento.

Este secuestro suscitó el estupor en Argelia y despertó numerosos interrogantes que se producen en un clima de ataques repetidos contra los representantes de los cuerpos diplomáticos. Recientemente, el más alto representante de Bahrein en Irak y el embajador de Pakistán en este país habían sido victima de ataques. El primero fue herido ligeramente, el segundo había salido indemne mientras que el 7 de julio, fue asesinado el encargado de negocios egipcio Ihab Echarif, el más alto representante de Egipto en Irak. Pero a pesar de lo anterior es significativo que se haya podido tomar como rehenes a diplomáticos argelinos, mientras que Argelia, que no se implica en el conflicto iraquí, goza de un gran respeto por parte del pueblo iraquí, sin distinción de confesiones.

Las relaciones históricas privilegiadas entre Argelia e Irak, datan de la guerra de liberación, y las posiciones argelinas contra el empleo en Irak por las fuerzas norteamericanas así como sus posiciones en favor de la causa palestina hacían de los nacionales argelinos personas casi intocables y, por añadidura, no representando ningún interés para los raptores si estos últimos se encontrarían en las filas de la resistencia. Pero este privilegio no parece haber resguardado a los diplomáticos argelinos que garantizaban una “presencia simbólica” habida cuenta de su calidad de agregados administrativos, en particular, para el seguimiento de las necesidades administrativas de la pequeña comunidad argelina aún presente en Irak, según el Ministerio de Asuntos Exteriores que estableció en la zona un comité de crisis.

Este rapto se produce también en el momento en que el Consejo de Seguridad de la ONU abrió un debate sobre la situación de Oriente Medio, por solicitud de la Liga Árabe y a pedido de Argelia, para la adopción de una Resolución que exigía el desmantelamiento del muro de separación creada por Israel en Cisjordania.

LAS OPERACIONES DEL MOSSAD EN EL KURDISTAN

La vieja cooperación entre israelíes y kurdos fue reactivada después de la guerra que expulsó a Saddam Hussein del poder en el año 2003. Esta cooperación secreta entre israelíes y kurdos de Irak ha sufrido una disminución estos últimos meses, debido a la influencia de Washington. Después de la designación del dirigente kurdo Jalal Talabani a la Presidencia de la República de Irak en la primavera 2005, un conflicto de intereses apareció entre los dos aliados. Para no ser criticado por los shiítas y los sunnitas, Talabani, nuevo jefe del Estado, no podía dejar desarrollar más relaciones condenadas por la inmensa mayoría de los iraquíes.

Una parte de los agentes israelíes habría dejado el norte de Irak. No seguiría siendo más que un centenar, y los hombres de negocios israelíes ya no actúan prácticamente más que mediante intermediarios kurdos o jordanos. El conflicto con todo había ayudado a estrechar la asociación entre el Mossad y los responsables kurdos, aliados de treinta años contra el régimen nacionalista de Bagdad. Para Israel, se trataba de proyectar las aspiraciones federales de los kurdos y de contener la influencia iraní en Irak. Después de las hostilidades, los israelíes, impacientes de ver probablemente millares de peregrinos iraníes penetrar en Irak, intentaron en vano convencer a los estadounidenses de cerrar la frontera iraco-iraní según palabras declaradas al diario Le Fígaro por Patrick Clawson, director adjunto del Institute Near East Policy de Washington.

Pero los Estados Unidos, preocupados por no dirigir a sus aliados shiítas iraquíes, hicieron oídos sordos. Los Israelíes, constatando que sus aliados estadounidenses no dominaban el terreno, entonces decidieron tomar la cuestión en sus manos. Erbil y Souleymanieh, instructores israelíes, disfrazados a menudo de hombres de negocios, fueron encargados de mejorar la formación de los milicianos kurdos. A principios de 2004, aproximadamente 1200 agentes del Mossad y de la inteligencia militar israelí operaban en Kurdistan, según estimaciones militares francesas. Su misión: Crear fuertes comandos kurdos en un número considerable para combatir las milicias shiítas, con dirección de Teherán, en el sur de Irak, en particular, las del líder Moqtada al-Sadr.

Massoud Barzani, del Partido democrático del Kurdistan, considera que una relación con Israel “no es un crimen, puesto que la mayoría de los países árabes comparten información con el Estado hebreo. Siempre, las montañas del Kurdistan fueron un nido de espías”. La presencia de una considerable población en esta región, autónoma desde 1991, permite a los israelíes reclutar agentes que infiltrarán otras organizaciones. En la actualidad, la prioridad kurda de infiltrar al nuevo ejército iraquí, dirigido en adelante por uno de ellos, puede servir a los intereses israelíes. Al combinarse con los kurdos de Irak, el Estado hebreo reforzó su vigilancia sobre Irán y Siria, sus dos grandes enemigos en Oriente Medio.

Pero el activismo israelí terminó por molestar a Washington, “Se recibe una fuerte presión por parte de Washington para que decidamos nuestras maniobras con los Kurdos”, declaró un israelí enviado a Erbil bajo una cobertura universitaria. Es así como los norteamericanos no están ya de acuerdo con los planes israelíes. Washington no desea tolerar más una presencia no del todo clara para sus intereses.

Seymour Hersh, periodista del New Yorker, afirma también que agentes israelíes entrenan comandos kurdos en el Kurdistan iraquí e hicieron incluso incursiones en Irán alrededor de instalaciones nucleares, debido a que los servicios de información israelíes establecieron que combatientes extranjeros ayudaban a los insurrectos en Irak con el apoyo de los servicios secretos iraníes. Los Israelíes habían aconsejado enérgicamente a los Estados Unidos cerrar la frontera entre Irak e Irán, a cualquier precio.

A partir del otoño 2003, los israelíes pudieron constatar que se había ignorado sus consejos y advertencias y que la guerra de los estadounidenses contra los insurrectos eran fracasos sucesivos. Varios responsables en Europa, Oriente Medio y los Estados Unidos le confiaron en varias entrevistas a Hersh que al final del año 2003 Israel había llegado a la conclusión que la administración Bush no sería capaz de aportar estabilidad y democracia en Irak.

Israel necesitaba otras opciones. Agentes israelíes y militares trabajan ahora discretamente en el Kurdistan iraquí, entrenando unidades de comandos kurdos. Más importante aún para Israel es que estos pueden infiltrarse en las regiones kurdas en Irán y Siria. Miembros del Mossad que se hacen pasar para hombres de negocios operan también en esta región lo que permite que al combinarse con los kurdos, Israel tenga ojos y oídos en Irán, Irak, Siria e inclusive Turquía. Según la investigación de Seymour Hersh, “los agentes israelíes, acompañados de comandos kurdos, pudieron cruzar la frontera entre Irak e Irán para colocar explosivos y otros aparatos sensibles cerca de instalaciones nucleares iraníes señaladas como sospechosas”.

Esta situación no irrita aun al vecino turco, impaciente de las operaciones israelíes en el norte de Irak, que podrían tener como consecuencia, fomentar las ambiciones de los kurdos de crear un Estado independiente, incluyendo parte del territorio de Turquía, Siria, Irak e Irán.

Dr. Ramiro Anzit Guerrero: Especialista en Contraterrorismo y Seguridad. Abogado (USAL). Magíster en Estudios Estratégicos (INUN). Doctor en Derecho Penal y Ciencias Penales (USAL). Autor de los libros: ‘Terrorismo, Análisis de un Condicionante Critico’; Manual de Inteligencia y Seguridad Urbana; Triple Frontera ¿Terrorismo o Criminalidad? y Temas de Seguridad Internacional.

 ramiro_anzitguerrero[arroba]yahoo.com.ar

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