En varias ocasiones durante los últimos meses, los responsables iraníes se han referido a sus ciudadanos “secuestrados en Estados Unidos”, cuando se les ha preguntado por la suerte de tres estadounidenses y una francesa detenidos en Irán. La mayoría de los casos que agitan se refieren a intermediarios que presuntamente han intentado comprar material de doble uso para el programa militar iraní e incluso a algún padre encarcelado por no pasar la pensión alimenticia tras un divorcio. Pero el misterio se centra en la muerte o desaparición de tres físicos y un general retirado.

» Masud Ali Mohammadí. El pasado 14 de enero, una bomba adosada a una motocicleta acabó con su vida en Teherán. El portavoz de Exteriores declaró que había “signos de la implicación israelí y de Estados Unidos en el ataque terrorista”. PressTV, el brazo propagandístico del régimen para el exterior, incluso citó a investigadores sobre el terreno que vincularon los explosivos utilizados con el Mosad.

¿Qué convertía a Mohammadí en objetivo? Los medios iraníes le describieron como un científico nuclear, dando a entender que su asesinato era un complot para sabotear el programa atómico iraní. Más tarde se conoció que su especialidad era la física cuántica y por tanto era bastante improbable que estuviera implicado en investigaciones nucleares. También se reveló que el “entregado profesor revolucionario” había apoyado la campaña electoral del opositor Mir-Hosein Musaví y por tanto era crítico con el Gobierno.

» Shahram Amirí, por el contrario, sí que estaba dedicado a la investigación nuclear. Hasta su misteriosa desaparición durante un peregrinaje a La Meca en mayo del año pasado, el científico trabajaba en la Universidad Politécnica Malek Ashtar de Teherán sobre el uso médico de los isótopos radiactivos. Según medios iraníes, también lo hacía en la Organización de la Energía Atómica de Irán, extremo que las autoridades no han confirmado.

En octubre, el ministro de Exteriores iraní, Manuchehr Mottaki, aseguró “tener pruebas de que EE UU está implicado en la desaparición de Amirí” y responsabilizó a Arabia Saudí de facilitar su detención. Sin embargo, el diario israelí Haaretz sugirió que el científico “buscaba asilo político”. También se ha especulado con que fue quien informó a Occidente sobre la nueva planta de enriquecimiento de Qom, desvelada unos meses después de su desaparición.

» Ali Reza Asgarí. Este general retirado de la Guardia Revolucionaria y viceministro de Defensa durante el mandato de Jatamí es el desertor iraní de mayor nivel del que se tenga noticia. Según The Sunday Telegraph, su desaparición durante un viaje a Estambul en 2007 fue, como en el caso de Amirí, fruto del Programa Brain Drain (literalmente, fuga de cerebros) que la CIA habría puesto en marcha dos años antes. The Sunday Times publicó que desde 2003 trabajaba para unos servicios secretos occidentales y que desertó cuando temió que le habían descubierto. La versión de las autoridades iraníes, difundida por el diario estatal Iran, asegura que Asgarí fue secuestrado por un equipo mixto del Mosad y la CIA que le habría torturado.

» Ardeshir Hoseinpur. Su muerte en enero de 2007 desató las especulaciones sobre un plan del Mosad para decapitar el programa nuclear iraní. El físico, una autoridad en electromagnetismo a sus 45 años, cofundó el Centro de Tecnología Nuclear de Isfahán. Seis días después de su fallecimiento, los medios iraníes informaron de que había perecido intoxicado por el gas de una estufa mientras dormía. Radio Farda, una radio en persa financiada por Estados Unidos, se hizo eco en su día de rumores sobre “una posible muerte por radiación” que habría alcanzado también a otros científicos. Como en el resto de los casos, ninguna prueba concluyente ha permitido saber cuál es la verdad.

ÁNGELES ESPINOSA – Teherán – 19/02/2010

Fuente: EL PAIS

Anuncios