1. William Casey, director de la CIA, presente durante las reuniones de París, los días 19 y 20 de octubre de 1980, con funcionarios iraníes y agentes de la inteligencia francesa para concretar un acuerdo con Irán de armas por el retraso de liberación de los rehenes. La mañana en que debía comparecer ante el Comité de Inteligencia del Senado para declarar bajo juramento sobre el Irangate, Casey sufrió un “oportuno” ataque en su oficina de los cuarteles generales de la CIA en Langley, Virginia. Paralizado y sin habla, fue llevado a un hospital donde se le practicó cirugía en el lado izquierdo del cerebro. Falleció poco después, el 6 de mayo de 1987. De haber vivido para testificar, Casey “hubiera dicho toda la verdad”, según su mejor amigo y consejero de toda la vida, Milton Gould.
2. Amiram Nir, principal consejero del primer ministro Shimon Peres en asuntos de contraterrorismo. Fue la contraparte israelí de Oliver North en las operaciones encubiertas de la “iniciativa iraní”, supuestamente firmada en calidad de “top secret” por George Bush y Peres durante la visita del primero a Jerusalén en julio de 1986. Cuando North ofreció al jurado presentar una copia del acuerdo secreto EU-Israel, como parte de su defensa en los cargos de conspiración, la administración se negó a entregar el documento y la acusación fue retirada. Nir renunció al Mossad en marzo de 1988 y el 30 de noviembre de ese año falleció en un accidente aéreo en México, dos meses antes de que se iniciara el juicio contra North. Todo parece indicar que la avioneta en la que viajaba fue objeto de sabotaje. La incógnita en la muerte del espía judío parece aclararse en el último párrafo del libro “Perilous Statecraft” (Peligrosa Forma de Gobernar), publicado antes del avionazo en Michoacán, en el que su autor Michael Ledeen, que fue asistente del ex secretario de Estado, Alexander Haig, señala: “Hasta donde alguien tenga algo dramáticamente nuevo que agregar a lo que ya sabemos del Irán-contras, ese alguien podría ser Amiram Nir”.
3. Cyrus Hashemi, mercader de armamento que participó con Houshang Lavi en la venta clandestina a Irán de un embarque de misiles Tow en 1985 y 1986. Según el piloto al servicio de la CIA, Richard Brenneke, que presuntamente llevó al equipo negociador de Reagan a París en octubre de 1980, Hashemi estuvo presente en las negociaciones entre William Casey y funcionarios iraníes para retrasar la entrega de los rehenes. Falleció en Londres el 21 de julio de 1986, dos días después de que se le diagnosticó un cáncer fulminante provocado por un “extraño virus”. Al saber la noticia de su muerte, su socio Houshang Lavi aseguró que Hashemi “había sido asesinado por el gobierno de EU”.
4. Ayatolla Mohammed Beheshti, segundo líder religioso en Irán, que envió a Jalal al-Din Farsi, como representante personal a una de las reuniones de París, el día 19 de octubre de 1980, en la que según algunos reportes, estuvo presente el candidato a la vicepresidencia, George Bush. Beheshti murió el 28 de junio de 1981, a causa de una explosión provocada por una bomba que fue colocada en los cuarteles generales del Partido de la República Islámica en Irán.
5. Sadegh Ghotbazadesh, secretario de Relaciones Exteriores de Irán cuando se produce la toma de la embajada y de los rehenes estadunidenses en Teherán. De acuerdo al ex jefe de la estación de EU en la Savak -la policía secreta del sha-, Ghotbazadeh intervino ante Jomeini para que retrasara la entrega de los rehenes hasta después de las elecciones presidenciales en EU, a petición de una facción republicana al interior de la CIA. Un año después, el ex canciller iraní fue detenido, torturado y ejecutado por órdenes de Jomeini, por su presunta participación en un intento de golpe de Estado contra el ayatolla. Sin embargo, el ex presidente Bani-Sadr, declaró que fue Ladeen, el ayudante de Haig, quien informó al régimen iraní sobre el supuesto plan para derrocar al líder fundamentalista musulmán, con lo que la administración Reagan selló el destino de Ghotbazadeh.
6. William Buckley, jefe de la estación de la CIA en Beirut que falleció en cautiverio en Líbano, el 3 de junio de 1985 o en octubre de ese año. Se presume estuvo involucrado en los arreglos previos a los encuentros de París. Heinrich Rupp, el piloto de la CIA, afirmó que Buckley fue obligado a regresar a Líbano y después abandonado a su suerte a pesar de que expresó su temor de volver a ese país y ser asesinado porque su “cover” había sido descubierto. Casualmente, el sucesor de Buckley en Beirut, falleció en el vuelo 103 de Pan American que explotó y se estrelló en Escocia el 21 de diciembre de 1988. El principal sospechoso de sabotear la aeronave, Ahmed Jibril, líder de una facción de la OLP, había sido guardaespaldas del ayatolla Jomeini…
7. Arnold Raphael, embajador de Estados Unidos en Pakistán, falleció junto con el Presidente paquistaní, Zia ul-Haq, el 17 de agosto de 1988 en un accidente aéreo presuntamente provocado.
Raphael no sólo conocía hasta el último detalle de la “iniciativa secreta iraní” de la administración Reagan-Bush, sino que fue uno entre dos altos funcionarios, cuyo nombre apareció en documentos clasificados “top secret” publicados durante el gobierno de Carter, referentes a las negociaciones secretas de intercambio de armas por rehenes en octubre de 1980. Según Edmund Muskie, secretario de Estado de Carter, Raphael “jugó un papel instrumental en la liberación de los rehenes en Irán”.
8. Mohammed Alí Rajai, ex presidente de Irán, muerto por una bomba que explotó en sus oficinas en Teherán. Rajai viajó a Nueva York para asistir a una reunión de Naciones Unidas en octubre de 1980.
Fuentes cercanas al caso informaron que el 18 de ese mes, Casey y Bush salieron a París, pero antes hicieron una escala en Nueva York para reunirse secretamente con Rajai que esa misma noche regresó a su país.
9. Richard Beal, asistente especial del Presidente Reagan para Seguridad Nacional. Falleció en Washington, el 3 de noviembre de 1984 de un súbito infarto que sorprendió a su familia por su juventud “treinta y tantos años” y por su buena salud. Beal elaboró el sofisticado programa de computación que reveló a los republicanos la existencia de una posible “Sorpresa de Octubre” antes de las elecciones presidenciales. Aparentemente, la CIA financió los estudios de Beal que era un experto programador. Como asistente especial de Reagan, Beal logró consolidar por primera vez en la historia, toda la información de seguridad nacional del Pentágono y de las agencias de inteligencia militares y gubernamentales, en un programa altamente sofisticado y creado exclusivamente para la computadora del Consejo de Seguridad Nacional. Oliver North, tenía acceso a una de las terminales del nuevo sistema integrado…
10. Donald Fortier, subdirector de Seguridad Nacional bajo Robert McFarlane y John Poindexter, muerto el 4 de diciembre de 1985 de cáncer galopante, similar al que mató a Cyrus Hashemi, Fortier era uno de los pocos funcionarios que conocían a fondo la génesis y los detalles de la “iniciativa secreta iraní”. En 1980, trabajaba muy de cerca con McFarlane en la oficina del senador Tower y conoció paso a paso los arreglos que hizo su amigo y compañero para reunir a Allen y Silberman con el “emisario” del ayatolla Jomeini.
11. Gleen Souham, asesinado después de asociarse con los mercaderes de armamento Adnan Khashoggi y Cyrus Hashemi. Su muerte ocurrió luego que declaró que su venta de armas a Irán entre 1981 y 82, había sido parte de las negociaciones relacionadas a la tardía liberación de los rehenes. Souham falleció mientras su padre, un ex alto oficial de la OTAN, se encontraba en una reunión en la Casa Blanca.
12. Abbie Hoffman, activista social que fue encontrado muerto en su casa el 12 de abril de 1989. Unos meses antes de su fallecimiento, Hoffman había estado en un accidente automovilístico, aparentemente provocado para evitar que entregara un manuscrtio a la revista Playboy titulado “Una Elección Rehen”.
El artículo publicado en octubre de 1988, descubrió por primera vez ante la opinión pública, los detalles de la conspiración detrás de la “Sorpresa de Ocubre”.
13. Mehdi Hashemi, jefe de la oficina de Jomeini para la exportación del “Fundamentalismo Militante Islámico”, fue ejecutado en Irán el 21 de septiembre de 1987. Negoció con el agente iranoisraelí, Manucher Gorbanifar la liberación del rehén estadunidense, reverendo Lawrence Jenco, por supuesto a cambio de armamento, tres días antes de la reunión en Jerusalén en julio de 1986, entre George Bush y Amiram Nir y supuestamente también con su jefe, el primer ministro de Israel, Shimon Peres para la firma de una iniciativa secreta. Tras el arresto de Hashemi, que levantó sospechas de la posible participación de la administración Reagan para deshacerse de él, Gorbanifar filtró la información del viaje secreto de McFarlane, Oliver North y Amiram Nir a Teherán en mayo de 1986, para negociar la libertad de Jenco a cambio de un embarque de misiles. Esta noticia, fue el detonador del asunto Irán-contra que finalmente explotó con la captura de Hasenfus en Centroamérica en octubre de ese año.
14. Charles White, ex empleado de la Corporación Intergraph que según Gleen McDuffie -una de las nueve víctimas que logró escapar de un atentado contra su vida en 1982-, fue asesinado en noviembre de 1984 en Huntsville, Alabama, por conocer las operaciones ilegales de intercambio de armas por drogas que realizaba la empresa Intergraph desde EU, México e Irán. McDuffie, que fue despedido de la Westinhouse Corportation luego de advertir a sus jefes que la compañía embarcaba refacciones para misiles Hawk a Irán, aseguró que el FBI desapareció deliberadamente todas las huellas del asesinato de White para encubrir a la CIA.

Además de MacFarlane, consejero de Seguridad Nacional de Reagan, que intentó suicidarse al verse descubierto como el cerebro detrás del Irán-contras y de McDuffie, siete individuos más, vinculados a las operaciones encubiertas del gobierno republicano, lograron salir ilesos de los atentados contra sus vidas: el piloto de la CIA, Richard Brennecke, a quien le dispararon en 1986 en Portland, Oregon. La bala pasó a unos centímetros de su cabeza; el otro piloto, Heinrich Rupp, que llevó a Casey, Allen y probablemente a Bush a las reuniones de París en 1980, fue condenado en 1988 a 41 años de prisión acusado de un fraude bancario que denunció como una fabricación de la CIA”, para asegurar su silencio.
Anthony Parker, ex empleado de la Intergraph Corporation. Poco después de la muerte de su compañero Charles White, hubo un atentado contra su vida; Robert Jackson, un oficial menor de la Marina de EU que recibió amenazas de muerte luego de avisar a sus superiores del “robo” de equipo militar del S.S. Kitty Hawk y del Depósito Naval de Abastecimiento y de los intentos por desviar la mercancía a Irán.
Del otro lado del mundo, también se registraron intentos de homicidio contra Hassan Sabra, director del semanario libanés “Al Shiraa” que publicó por primera vez la información sobre el viaje secreto de McFarlane, North y Nir a Terán en mayo de 1986 y por supuesto, no podía faltar Houshang Lavi, el “emisario iraní” que ofreció el intercambio de armas por rehenes al equipo Reagan-Bush y que en su calidad de mercader de armas y socio de Cyrus Hashemi, negoció con Irán y EU la transferencia de millones de dólares en armamento.
“Los más grandes peligros de la libertad se ocultan en los abusos insidiosos de quienes actúan con gran celo de su deber, pero que en el fondo no entienden nada”, afirmó en 1928 el juez de la Suprema Corte de Justicia de EU, Louis Barndeis. Un diagnóstico más que acertado para describir con unas cuantas palabras a Ronald Reagan, George Bush y a su administración de terror.

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