El 2 de febrero de 2007, Strategic Forecasting (Stratfor), una agencia estadounidense de inteligencia privada, anunciaba que Ardeshir Hosseinpour, un jovén científico irani experto en electromagnetismo y que presumiblemente formaba parte del programa nuclear de Irán y que había fallecido el 15 de enero intoxicado mediante un veneno radiactivo, era un objetivo del Mossad, siguiendo un plan específico para minar el programa nuclear iraní.

El Times londinense se hizó eco de la noticia en un artículo de inequivoco título: “Científico nuclear iraní asesinado por Mossad”.

El diario israelí Haaretz también informó que según una web “de expatriados iraníes comunistas” otros científicos habían muerto o estaban heridos en el mismo incidente, y habían sido trasladados a hospitales cercanos.

El Mossad, siguiendo fiel a su costumbre, rapidamente negó toda la relación con el asunto, e incluso Meir Amit, ex-director de operaciones de la agencia, declaró en San Francisco Chronicle que la reivindicación del asesinato era “infundada” e “iba en contra de todos los modus operandi de la agencia”. Fuentes iraníes también negaban el asesinato de ningún científico iraní haciendo hincapie en la incapacidad operativa del Mossad en Irán. Se trataba de la primera baja producida entre los científicos iraníes implicados en el programa nuclear y las autoridades trataban de minimizar los miedos que se podrían imponer en la comunidad científica del país.

Ardeshir Hosseinpour había cofundado el Centro de Tecnología Nuclear de Isfahán dónde realizaba estudios en el diseño y la ingeniería de centrifugadoras nucleares. Su muerte se produjo sólo 24 horas después de haber sido galardonado con el primer premio en el Festival Internacional de Ciencia Kharazmi, celebrado en Irán cada año como parte de las conmemoraciones de la victoria de la revolución de 1979.

 

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