Abu Daoud fue el organizador del secuestro de los atletas israelíes que participaban en los Juegos Olímpicos de Múnich 72. El secuestro terminó en matanza y la primera ministra Golda Meir ordenó a su servicio secreto que acabara, estuvieran donde estuvieran, con los terroristas palestinos que sobrevivieron. Solo se salvó, en parte por suerte, en parte por resistencia física, en parte porque el Gobierno alemán le protegió para ocultar sus propios fallos, Abu Daoud, que el sábado falleció por un fallo renal en Damasco (Siria), a los 73 años.

Abu Daoud, cuyo nombre real era Mohamed Oudeh, nació en Jerusalén en 1937 y vivió en la parte árabe de la ciudad hasta que fue conquistada por Israel tras la guerra de 1967. Se exilió a Jordania y se afilió a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de Yasir Arafat. Después de la violenta expulsión de Jordania de las milicias palestinas, en septiembre de 1970, Daoud ingresó en Septiembre Negro, el grupo terrorista de la OLP cuyo nombre conmemoraba la expulsión.

El propio Daoud narró en su autobiografía Palestina, de Jerusalén a Múnich (1999) que la idea de secuestrar a los atletas israelíes surgió mientras tomaba un café en Roma con Abu Iyad, brazo derecho de Arafat y encargado de las operaciones de terrorismo. “Dado que el Comité Olímpico había rechazado la participación de una delegación de atletas palestinos”, explicó, “decidimos participar a nuestra manera”.

En la noche del 4 de septiembre de 1972, ocho miembros de Septiembre Negro entraron con facilidad en el pabellón donde dormían los atletas israelíes. Abu Daoud les acompañó hasta la verja, pero luego se esfumó. Los terroristas mataron a dos atletas que se resistieron y tomaron como rehenes a otros 11. Un atleta logró huir.

Los secuestradores exigieron la liberación de 234 presos palestinos en Israel y la de los terroristas alemanes Andreas Baader y Ulrike Meinhof, además de su propia evacuación y la de los rehenes a El Cairo. Las autoridades alemanas aceptaron, pero prepararon una emboscada en el aeropuerto militar de Furstenfeldbruck. La emboscada resultó un desastre. Murieron todos los rehenes, cinco secuestradores y un policía alemán. Los tres secuestradores que sobrevivieron fueron liberados el 29 de octubre tras el secuestro de un avión de Lufthansa que fue probablemente pactado entre el Gobierno alemán, deseoso de evitar un juicio en el que reluciría su incompetencia, y Septiembre Negro.

El Mossad israelí se dedicó desde entonces a eliminar a los terroristas supervivientes, incluyendo al cerebro Abu Daoud, que en 1977 fue detenido en París y rápidamente enviado a Argelia, se supone que con la aquiescencia alemana. El 27 de julio de 1981 recibió 13 disparos en una cafetería de Varsovia, pero no murió. El cineasta Steven Spielberg hizo en 2005 la película Múnich sobre la Operación Ira de Dios del Mossad; parece que Daoud no llegó a verla. Tras unos años en Europa del Este, Daoud vivió en Líbano, Jordania y Cisjordania, asentándose finalmente en Siria.

En su autobiografía, Daoud insistió en que no tenía intención de que hubiera derramamiento de sangre en el secuestro de los atletas, pero no renegó de la acción. Al contrario, siguió preconizando la resistencia armada y en sus últimas entrevistas dijo comprender a los terroristas suicidas de Hamás y confiar en que sus hijos y sus nietos seguirían combatiendo contra Israel.

ENRIC GONZÁLEZ  06/07/2010

Fuente: EL PAIS

El espía israelí colaboró en el asesinato de un dirigente de Hamás

ENRIC GONZÁLEZ - Jerusalén – 14/06/2010

Había pocas dudas sobre la responsabilidad del Mosad, el servicio secreto israelí, en el asesinato de Mahmud al Mabhuh, un dirigente de Hamás que apareció muerto el 19 de enero en un hotel de Dubai. Ahora ya no es posible dudar. La policía polaca ha detenido en Varsovia a un ciudadano israelí identificado como Uri Brodsky, bajo la acusación de falsificar un pasaporte alemán que fue utilizado por uno de los agentes que asesinaron a Al Mabhuh. 

Brodsky es considerado uno de los agentes del Mosad que trabajan para la organización en Alemania y este país pidió su detención a través de la Interpol poco después de los hechos de Dubai. No existe ninguna certeza de que su nombre real sea Brodsky. Según el diario Haaretz, solo hay en Israel un ciudadano llamado Uri Brodsky y es un joven que estudia informática en Estados Unidos.

La policía alemana acusa al detenido de haber solicitado con documentación falsa un pasaporte alemán a nombre de Michael Bodenheimer, y de dárselo a uno de los miembros del comando. 

Michael Bodenheimer es otro nombre falso. El auténtico Bodenheimer no pudo participar en el asesinato de Dubai, ya que es un rabino anciano que reside cerca de Tel Aviv.

Los autores del asesinato no utilizaron solo un pasaporte alemán para entrar en Dubai. También hicieron uso fraudulento de pasaportes de Francia, Irlanda y Reino Unido y de tarjetas de crédito adquiridas mediante el robo de identidades de ciudadanos de la Unión Europea. Ambos hechos fueron condenados en duros términos por la UE. 

La fiscalía alemana reclama a Polonia la extradición de Brodsky para juzgarlo por espionaje, informa Juan Gómez desde Berlín. Israel pide que Brodsky sea puesto en libertad. Las autoridades polacas se encuentran frente a un dilema. Por un lado, Alemania es uno de sus mayores socios comerciales y la petición de extradición debería ser atendida con rapidez. Pero Israel también mantiene relaciones muy estrechas con Polonia, especialmente en los ámbitos del armamento y el espionaje.

El Gobierno de Varsovia trató de mantener en secreto la detención, realizada el pasado día 4, para resolver el problema discretamente. Las autoridades alemanas, sin embargo, filtraron el caso a la prensa.

La policía de Dubai anunció ayer que no reclamaría a su vez la extradición de Brodsky, porque no tenía constancia de que viajara al emirato y participara en el crimen. El presunto delito de Brodsky, acto de espionaje por la falsificación de pasaporte, afectaría exclusivamente a la legislación alemana.

Tras la Guerra de los Seis Días de 1967, los palestinos trasladan sus bases a Jordania y desde allí dirigen sus ataques a Israel. Las duras represalías ejercidas por Israel contra Jordania provocan problemas entre la resistencia palestina y el régimen hachemita del rey Husein. Por un lado, el rey Husein ve con recelo como los palestinos suponen un contrapoder en su propio reino y los enfrentamientos cada vez son más frecuentes. La OLP y el FPLP ( Frente para la liberación de Palestina) habían formado un estado dentro de Jordania, llegando a gestionar su propio aeropuerto, confeccionar sellos propios o dirigir el tráfico en las carreteras. Esta situación creo un enorme malestar en los sectores más altos de la sociedad jordana, que repercutía en un profundo resentimiento hacia los refugiados palestinos por parte de la élite civil y el ejército jordano.

La chispa se prende tras la aceptación en el verano de 1970 por parte de Nasser y del rey Hussein del plan Rogers que pretendía buscar una salida negociada del conflicto árabe-israelí al margen de los palestinos. El FPLP de Georges Habache decide precipitar el enfrentamiento y tomar el poder jordano, para ello el 7 de septiembre de 1970 varios comandos desvían tres vuelos internacionales hacia la ciudad de Zarka, en el norte de Jordania. Aunque Yasir Arafat ha suspendido al FPLP de las actividades de la OLP, el rey Husein decide tomar la orden de intervenir contra todos los palestinos en unos violentos combates que terminan el 27 de septiembre con miles de víctimas palestinas tras el bombardeo de los campos de refugiados de Ammán e Irbid y la desaparición de la OLP de Jordania. La resistencia palestina a los ataques jordanos fue desesperada y encarnizada. Dirigida principalmente por el FPLP, cuyas principales bases se encontraban en territorio jordano ( las de la OLP estaban en Libano, aunque contaba con una importante presencia en Jordania), la resistencia palestina duró una semana, y obligó a emplearse a fondo al ejército jordano.

A pesar de la existencia de un alto el fuego, los combates se prolongarían hasta junio de 1971, fecha en la que la resistencia palestina es definitivamente aniquilada y expulsada de territorio jordano. La estrategia de confrontación del FPLP resultó un fracaso y Fatah, que se había visto arrastrado al enfrentamiento con el gobierno jordano, se vio obligada a establecerse en el Libano.

El 28 de noviembre de 1971 un comando palestino asesinaba en el Cairo a Wasfi Al Tal, el primer ministro jordano y considerado por los palestinos como el gran enemigo de su causa en aquellos momentos, durante un Consejo de Ministros de Defensa árabes. A la salida de la sesión del Consejo, cuando regresaba al hotel Sheraton, cuatro jovenes a cara descubierta y a plena luz del día le dispararon matándole al instante. Rápidamente son detenidos, declarando que pertenecen al grupo Septiembre Negro, en claras referencias a la dolorosa sufrida en Jordania un año antes. Un mes más tarde, otro comando intentó asesinar a Aeid Al Rifaih, el embajador jordano en Londres, mientras los asesinos de Wasfi Al Tal eran sorprendentemente liberados por la justicia egipcia por supuestos fallos del procedimiento judicial. Las autoridades jordanas, incluido el mornarca, estaban intentando arrogarse la representatividad de la causa palestina en los foros internacionales, por lo que Septiembre Negro llegó a intentar el asesinato del propio rey Husein de Jordania durante la cumbre de la Liga Árabe que se celebró en Rabat eel 26 de octubre de 1974.

Era la primera vez que se oía hablar de la organización creada por Fatah y que realizaría unas 40 operaciones que culminarian en el secuestro de los deportistas olímpicos israelíes durante los Juegos de Munich 1972. La OLP había solicitado participar en las olimpiadas al COI. Sin embargo, no recibieron ninguna respuesta por parte de las autoridades olímpicas, por lo que decidieron organizar el secuestro de la delegación israelí para provocar un intercambio de prisioneros y de paso utilizar un evento que iba a ser mundialmente televisado para volver a solicitar la creación de un estado palestino.

El secuestro en la villa olimpica supuso la muerte de dos miembros de la delegación israelí en el momento del asalto y del resto de los deportistas en el tiroteo posterior con la policia alemana en un aeropuerto de Munich en el que los secuestradores pensaban salir del país junto a los prisioneros. Sólo 3 de los secuestradores sobrevivieron en una de las operaciones de rescate peor gestionada de la historia. El gobierno israelí, dirigido por su presidenta Golda Meir, se negó a cualquier tipo de negociación con los secuestradores y tras la matanza, lanzó ataques áereos contra los campos de regfugiados palestinos en el sur del Libano y organizó la represalía mediante el asesinato selectivo de representantes de la OLP en países de Europa Occidental en la conocida “Operación Cólera de Dios”, tarea que le fue encomendada al Mossad. 

Ninguno de los terroristas supervivientes al asalto de la villa olímpica fue llevado nunca ante la justicia. Poco después del episodio de Munich un comando palestino secuestró un avión en el aeropuerto de Frankfurt. Las autoridades alemanas, espantadas todavía por lo ocurrido en los JJOO, ni se plantearon una operación de rescate. Aceptaron sin pensarlo las exigencias de los secuestradores, entre las que estaba la liberación de los tres supervivientes del comando de Munich.

Septiembre Negro desaparecería tras la Guerra del Yon Kippur de 1973 y el atentado contra la embajada saudí en la capital de Sudán, Jartum, que les costó la vida al encargado de asuntos estadounidense, J. Curtis Moore; el embajador estadounidense, Cleo Noel; y el encargado de asuntos belga, Guy Eid. La OLP consideró que sus actos terroristas en el exterior estaban perjudicando enormemente a la causa palestina en el ámbito internacional y entraban en contradicción con las nuevas vías pacificas para conseguir la independencia palestina aprobadas por el Comité Central de la OLP un año despues en el “Programa de los Diez Puntos” y puesto en escena por Yasir Arafat ante la Asamblea General de la ONU.

El asesinato del líder palestino, co-fundador y comandante militar de Fatah, Khalil Al Wazir, más conocido como Abu Yihad, o “Padre de la Guerra Santa” en su casa en Túnez el 16 de abril de 1988, fue uno de los trabajos más espectaculares realizado por el Mossad en la historia de los servicios secretos israelíes.  Como Ian Negro y Benny Morris describen en Secret Wars Israel: “Fue una operación despiadada de brillantez técnica insuperable que completa la inteligencia combinada con una ejecución perfecta.” 

Líder de la Intifada

Abu Jihad era una amenaza especial para Israel debido a sus habilidades militares y diplomáticas. Era el jefe militar de Fatah, pero también fue un gran conciliador. En 1987, fue decisivo en la re-unificación de las siete facciones de la OLP que se había fracturado después de haber sido expulsados de Líbano en la guerra de 1982 con Israel. Él ayudó a coordinar el liderazgo de la Autoridad Palestina dentro del movimiento palestino convirtiendose en el primer levantamiento cohesionado contra la ocupación militar israelí de los territorios palestinos en 1987. Jugó un papel decisivo en la organización de las organizaciones nacionalistas, como el movimiento juvenil Shabiba a través de los consejos estudiantiles en las universidades palestinas, organizaciones de mujeres y sindicatos. También dirigío la recaudación de fondos para la causa palestina y la canalización de dinero procedente de los regímenes árabes para la Ribera Occidental y Gaza.

Pero Abu Jihad también fue un maestro terrorista. Decidido a hacer fracasar el proceso de paz israelí-egipcio que estaban al borde de un tratado, Abu Jihad dirigío el ataque en marzo de 1978 a un autobús israelí, en la carretera a Tel Aviv, que provocó la muerte de 37 israelíes y nueve palestinos y heridas a 70 israelíes, la mayoría de ellos civiles. Israel tomó represalias por el ataque e inició la invasión del Líbano.

La verdadera razón para el asesinato

La principal razón para que el gobierno israelí aprobase el asesinato de Abu Jihad fue otra operación planeada por Abu Jihad que golpeó en el corazón del orgullo y la presunción de Israel: la instalación ultra-secreta de armas nucleares en Dimona en el desierto del Néguev. El 7 de marzo de 1988, tres guerrilleros lograron secuestrar un autobús de pasajeros en el Negev que transportaba a empleados encargados de la seguridad en el complejo nuclear de Dimona. Una unidad antiterrorista de la policía israelí asaltó el autobús, matando a los tres secuestradores y a tres empleados de Israel, a pesar de ello, la OLP declaró que la incursión era una victoria.

El ministro de Defensa Yizhak Rabin se enfureció y ordenó al jefe del Mossad Nahum Admoni que preparse inmediatamente el asesinato de Abu Jihad, con un doble objetivo:  tomar represalias por el ataque a Dimona y elevar la moral de Israel después de cuatro meses del levantamiento palestino en los territorios ocupados, contra el que Israel parecía impotente. El primer ministro israelí Yizhak Shamir y otros 10 ministros fueron informados sobre la operación, que estaría encabezada por el general del ejército israelí, Ehud Barak . Barak, comandante del comando Sayerot Mat´kal o Unidad 269 a principios de los años setenta, había llevado a cabo a comienzos de abril de 1973 la conocida “Operación Fuente de la Juventud” que acabó con la vida de Kamal Nasser, portavoz de la OLP; Mahmoud Yussuf Najjer, encargado de las relaciones internacionales de la OLP, y Kamal Adwan, miembro de los grupos de Seguridad de Fatah. Rabin dio el visto bueno a la operación el 13 de abril.

El asesinato

El Mossad, Shin Bet y Aman, los tres servicios secretos israelíes llevaban un año siguiendo a Abu Jihad. El 15 de abril de 1988, la marina israelí ”Flota 13″ formada por un comando con 30 hombres rana llegaban a una playa de la costa de Túnez a bordo de lanchas neumáticas. Conjuntamente con siete agentes del Mossad que, viajando con falsos pasaportes libaneses formaban el grupo de avanzada. Los agentes del Mossad organizaron tres transportes para asociarse con los comandos y poder llegar al barrio de Abu Yihad, que conocían previamente tras haberlo estudiado y ensayado a través de maquetas.

Barak coordinó la operación con el jefe del ejército israelí, Dan Shomron, que se encontraba en un Beoing 707, volando oficialmente en el espacio aéreo internacional sobre el Mediterráneo. El 707 fue modificado para ser como los americanos AWACS, dando a la operación una superioridad tecnológica abrumadora. Sobre el terreno, el equipo fue capaz de interferir todas las comunicaciones telefónicas del barrio Sidi Boussaid donde residia Abu Jihad.

Uno de los equipos de los comandos era responsable de controlar el exterior de casa de Abu Yihad. Ese equipo disparó y mató al conductor de Abu Yihad. El otro equipo asaltó la casa rompiendo la puerta principal e inmediatamente mató a un guardia de Túnez utilizando silenciadores en sus armas. Abu Jihad estaba en la parte superior de una escalera con una pequeña pistola en la mano. Según el Sunday Times londinense, “sabía que un equipo de ataque israelí estaba en el país y estuvo a punto de huir. Pero cometió el error fatal de permanecer en su casa, viendo un vídeo de los enfrentamientos en la Ribera Occidental, mientras que los israelíes se acercaban a matarle. “

Había estado despierto hasta tarde viendo las noticias de la Intifada en los territorios ocupados. Los cuatro comandos dispararon 70 balas en su cuerpo, casi le cortan la mano derecha, en la que sostenía el arma. La esposa de Abu Yihad estaba en la villa junto con dos de sus cinco hijos, Nidal, de 2 años, y su hija, Hanán, de 14, esperando a ser fusilados. En cambio, oyó gritar a los hombres armados a su hija en árabe: “Ve a tu madre”, antes de que abandonasen la villa.

Consecuencias del asesinato

El portavoz del primer ministro Yitzhak Shamir, Avi Pazner, afirmó, la noche después del asesinato: “No tengo información alguna sobre lo sucedido en Túnez. [...] Es bien sabido que cada vez que le pasa algo a alguien de la gente de Fatah, echan la culpa a Israel, por lo que sus acusaciones carecen de crédito”. Pazner, por supuesto, sabía muy bien que Shamir y Rabin habían ordenado el golpe.

En la Franja de Gaza, donde Abu Jihad había crecido como refugiado, el asesinato desencadenó la jornada más sangrienta de protesta en los cuatro meses de levantamiento palestino. El ejército israelí mató a golpes a 14 palestinos, elevando la cifra total de palestinos muertos en la sublevación a 142.

Políticamente, el asesinato tuvo el efecto opuesto de “llegar a la raíz” del terrorismo. La postura palestina e radicalizó aún más. Como Ezer Weizman, un miembro del gabinete interno de Israel explicó en la radio del ejército israelí, el asesinato aumentó las distancias en el proceso de paz y logró una mayor hostilidad.” Anthony Lewis, columnista del New York Times escribió: “El asesinato demostró que el poder político efectivo en Israel está ahora en manos de los hombres que se preocupan poco por las negociaciones de paz o, de hecho, se oponen a la idea. “

Incluso entre los israelíes, el asesinato fue criticado. El columnista Yoel Marcus escribió en Haaretz: “La operación de Abu Jihad puede hacernos sentir bien, puede ser bueno para nuestro ego, pero no así como realmente se resuelven los problemas de peso de este país. El asesinato de Abu Jihad es un ejemplo simbólico de lo que nos está pasando. Fue una operación realizada para una película sobre la nostalgia de los buenos tiempos de las brillantes incursiones punitivas, ya que no nos permite avanzar una pulgada hacia la solución de los problemas que han producido tal o cual ‘Abu’”.

Colusión. Eso es lo que es. Los Emiratos Árabes Unidos sospechan, sólo sospechan, enfatizo, que hubo colaboración de los organismos de seguridad europeos con Israel y que ésta ya cruzó la línea de la legalidad desde el momento en que pasaportes ingleses y de otras naciones europeas ahora pueden enviarse a agentes israelíes para que éstos ingresen a países del golfo Pérsico a matar a sus enemigos. Una tarde, en estos días, mi teléfono libanés sonó. Era una fuente impecable; lo conozco bien. Hablaba con la autoridad que ejerce en Abu Dhabi, para decirme que los pasaportes británicos son auténticos. Tienen las imágenes en holograma y el sello biométrico. No son falsificados ni copias. Los nombres de sus propietarios estaban ahí. ¿Qué implica que pueda falsificarse un holograma o un sello biométrico?

La voz del hombre cuyos orígenes conozco muy bien quiere hablar. “Hay 18 personas involucradas en el asesinato de Mahmoud Mabhouh. Además de las 11 que ya han sido mencionadas, hay dos palestinos que están siendo interrogados y otros cinco, incluida una mujer. Ella era parte del equipo que mantuvo bajo vigilancia el lobby del hotel. Dos horas más tarde, recibí un mensaje de texto en mi teléfono proveniente de Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos. Era de mi fuente. 

UNA COSA MÁS, decía el texto. “La base del comando de operaciones está en Austria (sic, de hecho, todo en este reporte es ‘sic’) lo que significa que mientras los sospechosos estuvieron aquí no se comunicaron entre sí, sino a través de la base de comando mediante líneas separadas para impedir que se les detectara o se relaciona a unos con otros. Pero se detectó e identificó. OK?”. OK es lo que yo me pregunto. 

Mi fuente está indignada y es insistente. Hemos enviado detalles de las 11 personas antes mencionadas a Interpol. La agencia las ha boletinado en 188 países, pero ¿por qué Gran Bretaña no ha advertido a otros países sobre esas personas que han usado pasaportes con esos nombres? Aún tenía qué añadir. 

Hemos identificado cinco tarjetas de crédito que pertenecían a esa gente, todas fueron expedidas en Estados Unidos, el hombre no especifica en qué países de Europa fueron expedidas otras cinco tarjetas, pero me dice que son dos las mujeres involucradas en el asesinato de Mabhouh. Afirmó que naciones de la Unión Europea, incluido Reino Unidos, están cooperando con los Emiratos Árabes Unidos, pero agregó: ninguna de esas naciones con que hemos hablado ha notificado a Interpol sobre los pasaportes expedidos por ellos. ¿Por qué no? 

La fuente insistió en que el nombre en uno de los pasaportes pertenece a un hombre que niega saber que el documento fue usado para viajar a Asia (probablemente a Indonesia) y a países europeos durante el año pasado. 

Los Emiratos tienen pruebas de que un estadunidense entró al país en junio de 2006 con un pasaporte británico que pertenecía a un ciudadano inglés encaracelado en el reino. Los Emiratos afirmaron que el pasaporte de un agente israelí enviado para matar a un líder de Hamas en Jordania era un documento canadiense genuino perteneciente a un israelí con doble personalidad. 

Las agencias de inteligencia, que en opinión de este corresponsal de inteligentes tienen muy poco, han usado pasaportes falsos desde hace mucho. Oliver North y Robert McFarlane viajaban a Irán a rescatar a rehenes estadunidenses en Líbano con pasaportes que habían sido previamente robados de la embajada irlandesa en Atenas. 

La nueva información proveniente de los Emiratos le han dado un trago amargo a algunos gobiernos europeos, y más les vale tener buenas respuestas a las preguntas que surjan. 

Los servicios de inteligencia árabes, israelíes, europeos o estadunidenses con frecuencia adoptan una actitud arrogante hacia aquellos a quienes les ocultan cosas. ¿Cómo pudieron los árabes detectar un asesinato del Mossad? Eso ya lo veremos. 

Colusión es una palabra que los árabes comprenden. Les habla de la guerra de Suez de 1956, cuando Inglaterra y Francia cooperaron con Israel para invadir Egipto. Londres y París negaron el complot. Mentían. Pero para un país del Golfo que sospecha que sus antiguos amos (los británicos) pudieron conspirar para asesinar a un funcionario de Hamas que estaba de visita es, al parecer, ir demasiado lejos. Aún queda mucho por descubrir en esta historia. Estaremos esperando qué respuestas da Europa. 

© The Independent

La pista siria

Una exhaustiva investigación responsabiliza a Jibril y minimiza la participación libia en el derribo del avión de Pan Am

ROY ROWAN  21/04/1992

Las primeras sospechas tras el atentado que derribó un avión de la Pan Am el 21 de diciembre de 1988 sobre Lockerbie, Escocia, y en el que murieron 270 personas, recayeron sobre Ahmed Jibril, el misterioso dirigente del Frente Popular para la Liberación de Palestina-Mando General (FPLP-MG), de orientación prosiria. Sin embargo, el pasado noviembre, el Departamento de Justicia norteamericano acusó del atentado a dos libios, provocando las protestas de los familiares de las víctimas, que vieron en esta acusación una recompensa a Siria por su apoyo durante la guerra del Golfo. La investigación llevada a cabo por la revista norteamericana Time durante cuatro meses aporta nuevas pruebas sobre la pista siria. Israel rechazó ayer la tesis de Time, aduciendo que a Siria “se le adelantaron” los agentes libios.

El Vincennes, de la flota de EE UU, derribó un Airbus iraní en el golfo Pérsico y causó la muerte a 298 personas. Era julio de 1988; la venganza iraní era temida en Europa. Dos meses antes del atentado de Lockerbie la policía alemana detuvo a 16 miembros del FPLP-MG. En la redada se halló una bomba de material explosivo plástico escondida en un radiocasete, similar a la que haría estallar el avión de Pan Am. Jibril parecía actuar protegido por Siria y financiado por Irán. Miembros de los servicios de inteligencia de EE UU siguieron el rastro de una transferencia de varios millones de dólares a una cuenta del FPLP-MG de un banco de Viena.Cuando Washington cambió la acusación contra Damasco por la de Trípoli, hasta Vincent Cannistraro, que había dirigido la investigación de la CIA sobre el atentado, comentó al diario The New York Times que era excesivo atribuir toda la responsabilidad al dirigente libio Muammar al Gaddafi.

Y Time decidió investigar:

-Según un informe del FBI realizado en Alemania, la maleta procedente de Malta que, presumiblemente, contenía la bomba para el vuelo 103 de Pan Am era una prueba en la acusación de los dos libios. Pero la maleta con la bomba pudo haber sido introducida en Francfort en sustitución de otro bulto inocente.

-La maleta pudo introducirse en el avión por el grupo de Jibril con ayuda de Monzer al Kasar, un narcotraficante sirio que colaboraba con la Agencia Antidroga de EE UU (DEA) y con un equipo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Al Kasar podía ser un doble agente.

-El vuelo 103 se vislumbraba corno el objetivo de Jibril y su grupo. En él viajaba un equipo de la CIA, dirigido por el comandante Charles McKee, encargado de rescatar a los rehenes norteamericanos en Beirut.

La teoría de que Jibril eligió el vuelo 103 para asesinar a esos seis agentes de la CIA la sostienen dos expertos en espionaje. M. Gens Wheaton, oficial retirado de la Agencia de Inteligencia de Defensa de EE UU (DIA), con 17 años de servicio en Oriente Próximo, ve sorprendentes similitudes entre el desastre de Lockerbie y el del avión caído en Gander (Canadá) en 1985, causando la muerte a 248 soldados estadounidenses. Wheaton trabaja ahora para las familias de las víctimas de dicho desastre. “Un par de viejos camaradas del Pentágono creen que los terroristas del avión en Lockerbie querían matar al equipo de McKee, pero les dijeron que variaran el enfoque de sus investigaciones, porque revelaban una embarazosa carencia de seguridad”. El FBI afirma que investigó la teoría de que el equipo de McKee era el objetivo, pero no encontró ninguna prueba que la avalara.

Víctor Marchetti, ex ayudante ejecutivo del subdirector de la CIA y coautor de The CIA and the cult of intelligence, cree que la presencia del equipo en el vuelo 103 es una pista que no debe ignorarse. Marchetti estima que el atentado pudo evitarse. “El Mosad tenía información sobre él y no dio un aviso propiamente dicho. La CIA lo supo y estaba confusa”.

Inicialmente, las investigaciones centraron sus esfuerzos en examinar la procedencia de los equipajes. El riesgo que conlleva el que una maleta que contenga una bomba y no se lleve en persona sea transferida en una escala a otro vuelo de conexión no está de acuerdo con las precauciones que habitualmente toman los terroristas. De ahí que es más fiable que se introdujera en Francfort que en Malta.

Las acusaciones de Washington contra los libios Abdel Baset Alí al Megrani y Lamen Jalifa Fimá no explican cómo la Samsonite color bronce, supuestamente remitida por Air Malta, eludió el moderno sistema de seguridad del aeropuerto de Francfort. Estas acusaciones se basan en dos frágiles pruebas: la pista hasta Libia de un temporizador suizo, a pesar de que los investigadores pensaron al principio que en la explosión se utilizó un detonador barométrico. Y que la camiseta que supuestamente envolvía la bomba procedía de una tienda de Malta llamada Mary’s House. El propietario identificó a Al Megrani como el comprador de la camiseta, aunque antes confundió a éste con un terrorista palestino arrestado en Suecia.

Fueron las hojas de registro del ordenador del aeropuerto de Francfort las que decidieron el proceso contra los dos libios. Éstas, descubiertas meses después del atentado, parecen probar que la maleta enviada desde Malta fue registrada en la estación de codificación número 206 hacia la una de la tarde y después enviada a la puerta de embarque 44 de la Terminal B, de donde pasó al avión de Pan Am. Sin embargo, Time obtuvo una copia de las cinco páginas de un teletipo enviado el 23 de octubre de 1989 al director del FBI en Washington desde la Embajada de EE UU en Bonn, según el cual “Ios registros no indican el origen de la maleta enviada para ser cargada en el vuelo 103. Ni tampoco que llegara a ser cargada”. El informe del FBI concluye: “Existe la posibilidad de que no se produjera ninguna transferencia de equipaje desde el Vuelo 180 de Air Malta al 103 de Pan Am”. Pero sugiere “la posibilidad de que se sustituyera la maleta en el sistema de control de equipajes”.

Lee Kreindler, el abogado de los familiares de las víctimas, que ha reclamado a Pan Am 7.000 millones de dólares, afirma que puede probar que la maleta procedente de Malta fue puesta en el Vuelo 103. Y que un grave fallo en la seguridad de la compañía contribuyó al desastre.

Pero la firma de abogados Windels, Marx, Davies & Ives, que representa a la Pan Am, mantiene la teoría de la sustitución de maletas. Para unir todas las piezas contrató a Interfor. Inc., una firma de Nueva York especializada en investigación internacional y seguridad. Si no fuera por las increíbles historias reveladas durante las sesiones del Irangate, las conclusiones de Interfor se considerarían producto de la imaginación de unos detectives que se han vuelto locos, en especial si se tiene en cuenta el controvertido pasado del presidente de la compañía, Juval Aviv. Aviv, de 45 años y nacionalizado norteamericano, afirma haber encabezado al grupo del Mosad que dio caza y mató a los terroristas árabes que asesinaron a 11 atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de 1972 en Múnich.

Su investigación se basa en el narcotraficante sirio Monzer al Kasar, cuya participación en la liberación de dos rehenes franceses en 1988 atrajo el interés de una unidad de la CIA -con nombre en clave Corea y con “base en la ciudad alemana de Wiesbaden-, que, al parecer, traficaba con armas y drogas para intentar acceder a los grupos terroristas.

De acuerdo con Aviv, agentes de Corea permitieron a Al Kasar continuar con sus actividades de contrabando a cambio de ayuda para lograr la liberación de rehenes norteamericanos en Líbano. El negocio de narcotráfico de Al Kasar era también utilizado por la DEA para operaciones de envío de heroína desde Líbano a Detroit, Los Ángeles y Houston, que tienen importantes comunidades árabes, para localizar a los traficantes en EE UU.

En otoño de 1988, las actividades de Al Kasar fueron detectadas por Ahmed Jibril, líder del FPI,P-MG, a quien Teherán acaba de asignar la misión de vengar el derribo de su Airbus por la Marina de EE UU. Según Aviv, Jibril cenó con Al Kasar en un restaurante de París, donde logró del traficante, a regañadientes, el compromiso de ayuda en la colocación de una bomba a bordo de un avión.

El hombre al que los abogados de Pan Am consideran el testigo clave en este proceso está escondido por temor a perder su vida. Su nombre verdadero es Lester Knox Coleman III y trabajó como espía para la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) y la DEA. Hace un año realizó una declaración jurada por escrito en la que describía la operación de narcotráfico en la que estaba infiltrado Jibril.

“Se me dijo que en el aeropuerto de Francfort las maletas con las drogas serían puestas en vuelos hacia EE UU por agentes u otras personas que trabajasen en la zona de equipajes. Personalmente creo que la policía federal de Alemania estaba también implicada, como también lo estuvieron el servicio de aduanas del Reino Unido”.

En diciembre de 1988, Al Kasar consiguió información sobre la amenaza de acabar con su operación de contrabando. El equipo antiterrorista de Charles McKee en Beirut, que estaba investigando el posible rescate de los nueve rehenes en Líbano, intuyó su conexión con la CIA. El equipo estaba indignado porque la unidad Corea de Wiesbaden trataba con un sirio con importantes conexiones terroristas que podría poner en peligro el intento de rescate planeado.

McKee y su equipo decidieron volver a Virginia sin avisar y exponer las conexiones de Corea con Al Kasar. Se guardaron 500.000 dólares en efectivo destinados a su misión de rescate, así como mapas y fotografías de los lugares secretos donde estaban escondidos los rehenes y compraron billetes para el vuelo 103 de Pan Am.

En su libro Lockerbie: the tragedy of flight 103, el periodista de la radio escocesa David Johnston desveló, que agentes de la CIA sobrevolaron con helicópteros Lockerbie poco después de la explosión buscando los restos de la maleta de McKee. “Cogieron la maleta y su contenido y se fueron en el helicóptero a un lugar desconocido”. Días después, la maleta vacía fue puesta de nuevo en el mismo sitio.La bomba que estalló en el avión de la Pan Am podría haber sido montada por Maruan Abdel Razaq Mufit Jrisat, uno de los 16 detenidos brevemente en Alemania antes del atentado. En su coche se encontró el radiocasete con una bomba en su interior parecida a la que hizo estallar el avión. Sin embargo, el mes pasado la OLP informó que el artefacto fue construido por Jaisar Hadad, también miembro de la organización de Jibril.

En un libro recientemente publicado sobre el caso Lockerbie -On the trait of terror-, el periodista británico David Leppard declara que el investigador Thomas Hayes, que examinó una minúscula pieza de un temporizador recuperada entre los restos del avión, no pudo “asegurar públicamente si la bomba que destruyó el avión de la Pan Am fue realizada en principio por Jrisat y modificada posteriormente mediante temporizadores semejantes a los encontrados en posesión de los libios”.

El Tribunal Supremo británico sentenció que los abogados de la Pan Am podrían pedir el testimonio de Hayes. Sin embargo, su declaración fue bloqueada por una maniobra de las autoridades escocesas en el último momento por razones de seguridad nacional. Los abogados de la Pan Am recurrieron la decisión.

Al Kasar no sabía cómo y cuándo Jibril había planeado usar la bomba. Un agente del Mosad, de acuerdo con Aviv, advirtió a EE UU y a los servicios secretos alemanes que se pensaba realizar un atentado hacia el 18 de diciembre en un avión con pasajeros estadounidenses que saldría de Francfort. Al Kasar se dio cuenta inmediatamente de que el vuelo 103 de la Pan Am era el objetivo más probable y, jugando a dos bandas, lo notificó a la Corea. Su advertencia corroboraba una anterior amenaza de bomba contra un vuelo no específico de la Pan Am que salía de Francfort, realizada por teléfono a la Embajada de EE UU en Helsinki.

En enero de 1990, Aviv y otra persona que había trabajado como experto en detectores de mentiras en el Ejército estadounidense volaron a Francfort para aplicar el detector de mentiras a Killin Caslan Tuzcu y a Roland O’Neill, los únicos mozos de equipaje de la Pan Am que, según la compañía, habrían podido manipular las maletas y colocar la que tenía la bomba. Aviv declaró posteriormente ante el Tribunal Federal de Washington que Tuzcu “no decía del todo la verdad cuando afirmaba que él no había sustituido las maletas”, y que “en su opinión, Roland O’Neill mentía cuando afirmaba que él no había visto sustituir la maleta y que tampoco sabía qué había en la maleta cambiada.

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Yuval Aviv, un antiguo agente del Mossad, propietario de Interfor Inc una compañía de investigación privada con sede en Nueva York fue contratado por la Pan Am como su principal investigador sobre el atentado. Aviv nunca fue entrevistado, sin embargo, por la policía escocesa o por el FBI. La entonces primera ministra británica Margaret Thatcher bloqueó también una investigación judicial completa sobre el caso. 

Aviv había sido la principal fuente de información para el escritor George Jonas en el libro sobre la Operación Cólera de Dios en la que fueron asesinados dirigentes de la OLP como represalía al atentado contra deportistas israelíes en las olimpiadas de Munich 1972. Vengeance: The True Story of an Israeli Counter-Terrorist Team (“Venganza: la verdadera historia de una unidad israelí de contraterrorismo”), más tarde serviría como base para la película de Steven Spielberg, Munich.

Un tribunal escocés condenó al libio Abdel al Megrahi y exculpó al otro acusado, también libio, Lamen Fhimah, a quienes se consideraba autores del atentado que mató, en 1988, a los 270 pasajeros del vuelo 103 de la compañía Pan Am. Fue igualmente victoria norteamericana porque Al Megrahi es un miembro de los servicios de inteligencia libios y por esa vía el tribunal tácitamente condenó al Estado libio y a su líder, Muammar Gadaffi, por haber puesto en marcha el atentado. Los jueces consideraron que el agente envió, desde Malta, una valija con el explosivo. El destino final era Estados Unidos y en Frankfurt la maleta fue cargada en el fatídico vuelo 103. Un punto clave de la condena fue la escasa defensa de los imputados, cuyos abogados sólo presentaron unos pocos testigos en su favor. En el aire quedaron sospechas de todo tipo: la participación de palestinos, una maniobra realizada sobre la base del tráfico de drogas realizado por los propios norteamericanos y la llamativa muerte de un agente de inteligencia estadounidense.

En el extensísimo juicio de nueve meses, la mayor parte de las endebles pruebas fueron aportadas por los fiscales:

- Un comerciante maltés testificó que Al Megrahi compró en su negocio varias camisas. Un trozo de una de las prendas aparentemente apareció después de la caída del avión, supuestamente en lo que fue la valija en la que iba el explosivo.

- El comerciante también dijo que el libio compró un paraguas, del que también aparecieron supuestas partes entre los restos del avión.

- El mecanismo suizo de relojería usado en el atentado fue enviado por el fabricante a Libia.

Durante el juicio, la postura de los abogados defensores apuntaba a incriminar a una organización palestina, el Frente Popular para la Liberación de Palestina, Comando General, FPLP (CG), liderado por Ahmed Jibril. Unos meses antes del atentado, la policía de Alemania detuvo a un grupo de 16 palestinos y encontró un artefacto montado en un grabador Toshiba, casi idéntico al utilizado en la masacre del vuelo 103. Los defensores sostuvieron que el gobierno sirio tiene documentación que prueba que el FPLP (CG) fue el que perpetró el atentado pero, tras un mes de negociaciones, Siria se negó a entregar cualquier tipo de documentación. Según los libios, la organización palestina era apadrinada por Siria que, de esa manera, se vería implicada en el homicidio de 270 personas.

La masacre entonces habría sido perpetrada por palestinos, con apoyo sirio y a pedido de Irán, que quería vengarse de otra masacre, cometida por la marina norteamericana seis meses antes: por error habían abatido un Airbus iraní, matando a 298 personas.

En octubre de 1989, Aviv planteó la siguiente teoría: La CIA estaba entonces protegiendo una ruta de la droga que discurría desde Europa hasta EEUU –una actividad conocida con el nombre de Operación Corea (Khourah)- y permitía a traficantes de droga sirios enviar heroína a EEUU, utilizando vuelos de la Pan Am, a cambio de datos de inteligencia acerca de los grupos palestinos radicados en Siria. La CIA protegía supuestamente las maletas que contenían las drogas impidiendo que fueran revisadas. El día de los atentados, los terroristas cambiaron las maletas: una que estaba llena de drogas por otra que contenía una bomba. Según algunas fuentes, la CIA habría conocido incluso con antelación que este cambio iba a tener lugar, pero lo permitió de todos modos porque la ruta de las drogas era una operación ilegal y dos oficiales de inteligencia estadounidenses del grupo MC10 que viajaban en el vuelo de la Pan Am 103 -Matthew Gannon y Charles McKee- se dirigían entonces a Washington para informar a sus superiores. Ambos habían sido testigos dos años antes de la entrevista de George Bush en el hotel Rey David de Jerusalén con Amiram Nir -consejero de contraterrorismo del presidente israelí Simon Peres, acerca del curso de la venta clandestina de armas estadounidenses a Irán a través de Israel que acabarían financiando a la Contra nicaragüense. El último miembro de MC10, Werner Tony Asmar, un alemán de origen libanés, murió unos meses antes, el 26 de mayo de 1988, cuando una bomba explosionó en su oficina de Beirut.

Michael Scharf, un asesor legal de la oficina antiterrorista del Departamento de Estado de EEUU en el momento en el que Megrahi y Fimah fueron acusados de los atentados, confirmó que la CIA había manipulado el juicio de Lockerbie y mentido acerca de la solidez de las pruebas de la acusación con el fin de conseguir un resultado que fuera políticamente conveniente para EEUU. Scharf describió el caso como “tan lleno de agujeros que parecía un queso suizo” y afirmó que nunca debería haber llegado a juicio. Scharf señaló que la CIA y el FBI habían asegurado a los oficiales del Departamento de Estado durante el juicio que uno de los testigos era “un mentiroso.” “La sentencia estuvo basada en gran medida en las declaraciones de este hombre (el desertor libio Abdul Mayid Giaka). No fue hasta que comenzó el juicio que supe que este individuo carecía de escrúpulos y que la CIA no tenía ninguna confianza en él, ya que sabía que era un mentiroso.” 

Scharf ingresó en la Oficina de Asesoramiento Legal en Temas de Seguridad e Inteligencia del Departamento de Estado en abril de 1989, justo cuatro meses después de que fuera destruido el vuelo 103 de la Pan Am y cuando la investigación de la CIA del caso Lockerbie estaba en su punto culminante. Él fue también responsable de la redacción de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que impusieron sanciones contra Libia en 1992 con el fin de obligar a Trípoli a entregar a Megrahi y Fimah para que fueran juzgados. “La CIA y el FBI mantuvieron al Departamento de Estado en la ignorancia. Nosotros estábamos plenamente comprometidos con la teoría de que Libia era culpable. Yo ayudé a redactar los documentos que describían las razones por las cuales creíamos que Libia era responsable, pero aquellos no estaban basados en la comprobación de muchas evidencias, sino más bien en figuraciones procedentes de la CIA, el FBI y el Departamento de Justicia acerca de lo que el caso probaría,” señala Scharf. 

Por su parte, Robert Black, profesor de Derecho escocés en la Universidad de Edimburgo y principal arquitecto del juicio en Camp Zeist, describió el caso Lockerbie como “un fraude”. “Que el juicio acabara con una sentencia condenatoria es una vergüenza para la justicia escocesa,” señaló. “Creo que los comentarios de Scharf indican que un creciente número de personas en ambos lados del Atlántico creen ahora que fueron utilizados en este caso.” Jim Swire, que perdió a su hija Flora en el atentado, manifestó: “Michael Scharf y yo hemos acabado defendiendo la misma postura. Asistí al juicio y me he convencido después de verlo que el caso estaba lleno de lagunas.” 

Falsos testigos y pruebas falsas

También see ha revelado que “el testimonio de otro testigo clave del caso Lockerbie, Tony Gauci, estuvo plagado de una serie de contradicciones e inconsistencias que no salieron a la luz en el juicio.” Sin embargo, su testimonio resultó crucial en el caso contra Megrahi. Gauci proporcionó a la policía una descripción detallada del hombre que compró una maleta –que fue presuntamente utilizada en el atentado- en su tienda de Malta unas pocas semanas antes de la explosión, e identificó parcialmente a Megrahi como el comprador a través de unas fotografías, en una rueda de reconocimiento y ante el tribunal. 

La Comisión de Revisión de Casos Penales de Escocia (SCCRC) ha recogido nuevas pruebas que, según señala, socavan la credibilidad de la identificación realizada por Gauci. En primer lugar, cuatro días antes de que Gauci señalara a Megrahi en la rueda de reconocimiento, él había visto la foto del libio en un artículo de una revista que le vinculaba al atentado. Esta evidencia “no le fue comunicada a la defensa.” Además, hubo otras inconsistencias que se refieren a la identificación de la persona que apareció en la tienda, los objetos adquiridos y otros asuntos. 

Una prueba importante en el caso fueron los restos de una camisa Slalom, que, según se cree, envolvía la bomba. Al ser interrogado por primera vez por la policía, Gauci insistió repetidamente en que él no había vendido camisas al hombre en su tienda. Sin embargo, aproximadamente un año después de esta entrevista, su historia cambió radicalmente. Él “recordó” de repente haber vendido camisas al hombre y el precio que éste pagó por ellas. Gauci manifestó a la policía que el hombre había comprado una camisa roja y negra, pero más tarde su color cambió misteriosamente al beis. 

Además, él cambió la fecha en la que Megrahi habría visitado su tienda. En primer lugar, él afirmó que Megrahi había comprado la maleta antes del 6 de diciembre, pero más tarde cambió el testimonio y escogió la fecha del 7 de diciembre de 1988, en la que podía probarse que Megrahi estaba en Malta. Increíblemente, el tribunal aceptó el argumento de la acusación del Estado británico de que las ropas habían sido adquiridas en esta última fecha. Sin embargo, la SCCRC ha determinado que “no hubo una base razonable” para que los jueces llegaran a esta conclusión. “En otras palabras, las pruebas indican que la adquisición tuvo lugar en un momento en el que no existe ninguna evidencia de que el acusado estuviera en Malta,” señala la Comisión. 

Black señala: “Si los jueces hubieran sabido todo esto, a lo peor que Megrahi hubiera tenido que enfrentarse es a un veredicto de absolución por falta de pruebas. Había simplemente demasiadas inconsistencias.” Cabe señalar que todas estas evidencias, potencialmente devastadoras para la acusación, no fueron comunicadas al equipo de la defensa. Los miembros de este equipo señalan ahora que la condena contra Megrahi careció de un respaldo probatorio y que las evidencias contra él fueron manipuladas con el fin de crear un caso contra Libia por razones puramente políticas. 

Black afirma también que la sentencia ha puesto en cuestión a todo el sistema judicial británico. “No se trata sólo de que las nuevas pruebas arrojen dudas sobre el veredicto original. Es mucho más serio que eso.” Él señaló que era necesaria una investigación independiente realizada por expertos extranjeros. “Hay que hacer algo para garantizar la integridad del sistema fiscal y el sistema judicial.” Por su parte, Tam Dalyell, un antiguo diputado británico que ha creído durante mucho tiempo en la inocencia de Megrahi, indicó que el fallo del tribunal había arruinado la reputación del sistema de justicia escocés. 

Juval Aviv se muestra de acuerdo con esta idea. Él manifestó que “resulta de la mayor importancia que se realice una investigación sobre lo que hoy sabemos que fue un flagrante intento de ocultar la verdad a la opinión pública. Quizás a través de una investigación pública y transparente la auténtica verdad sobre esta operación encubierta acabe viendo la luz… Se lo debemos a las familias de las víctimas” que casi veinte años después del atentado no han recibido una explicación válida acerca de por qué tuvo lugar aquel atentado y quien fue el responsable del mismo.

Conexión siria

En marzo de 1993, un artículo publicado por la revista High Times y escrito por Bill Weinberg titulado “La conexión Siria” sacaba a la luz la penetración de la CIA en el negocio de la droga en el Valle de Bekaa de Líbano.

Según High Times, “Muchas de las facciones armadas libanesas dependían del negocio mundial de las drogas para financiar sus operaciones.” De hecho, cada grupo armado paramilitar controlaba su puerto particular alrededor de Beirut que servían como punto de enlace de las drogas de Europa hacia los Estados Unidos y de armas hacia Beirut desde el mercado internacional. Quien controlaba el fértil Valle de Bekaa tenía una ventaja competitiva. Cuando la guerra se recrudeció a finales de los años 70, el hachís, el puntal tradicional de Bekaa, dio paso al negocio mucho más lucrativo: heroína.

La producción de heroína en Bekaa aumentó considerablemente bajo la ocupación de Siria. Se estima que las organizaciones criminales pagaron anualmente más de 2 mil millones de dólares en “impuestos de protección” a las fuerzas de ocupación sirios, según el testimonio del oficial de la DEA americana Félix Jiménez a la sesión especial del Congreso estadounidense en 1990. Además, el Valle de Bekaa se convirtió en el centro de procesamiento de la cocaína de los carteles colombianos para su reexportación a los mercados europeos.

Antes de la primera Guerra del Golfo, el presidente sirio Hafez Assas y Saddam Hussein eran rivales a muerte dentro del partido del Renacimiento Árabe Socialista (Baas). Siria era el único país árabe que apoyaba a Irán en su guerra contra Irak en los años 80. Cuando Bush padre invitó a Siria a unirse a la coalición árabe contra Saddam Hussein, después de su invasión de Kuwait, Assad aceptó.

Haciéndose socio de los EEUU, Siria pudo mantener el control del Valle de Bekaa. Entre las áreas bajo su control estaban los infames puertos de drogas al norte de Beirut.

Interfor mantuvo que una organización terrorista apoyada por Siria, el Frente Popular por la Liberación de Palestina (PFLPGC) estaba detrás de los atentados. Según Interfor, la PFLPGC pudo introducir la bomba en el avión debido a que el vuelo formaba parte de la ruta del tráfico de heroína vinculada al régimen sirio y protegido tanto por la DEA como por la CIA americana.

Interfor mantenía que el cabecilla de la organización criminal era el sirio Monzer AlKassar, conocido por aquel tiempo como el mayor traficante de armas del mundo. La CIA protegía al AlKassar, porque él estaba ayudando a los americanos en sus esfuerzos por liberar a los rehenes estadounidenses en Líbano. AlKassar trabajaba en tándem con una unidad ultrasecreta estadounidense, MC10 que operaba desde Chipre en los trabajos de rescate. Estos esfuerzos solamente fueron una parte de la operación. La CIA se llevó una buena parte del pastel en el reparto de los beneficios de la droga.

La Comisión Tower del Congreso estadounidense, investigando los crímenes de Irán-Contra, reveló que el Coronel Oliver North utilizó el dinero de la droga de AlKassar para comprar armas destinadas a la Contra nicaragüense. La comisión que obtuvo Oliver North por sus esfuerzos era la nada despreciable suma de $1.2 millones de dólares.

El Periodista Bill Weinberg escribiendo en High Times añade que “tanto la CIA como la DEA pidieron a BKA, la agencia de inteligencia alemana, que permitiera que algunas maletas determinadas con destino a EEUU pasaran sin ser inspeccionadas desde el aeropuerto de Frankfurt, el origen del vuelo Pan Am 103.”

Sin saberlo nadie salvo el PFLPGC y AlKassar, la maleta que debía de contener un cargamento de heroína estaba llena a rebosar de explosivos.

Un artículo de Times de Londres del 22 julio de 1991, titulado “La operación de narcotráfico permitió encubrir el atentado al terrorista del Pan Am” subrayó que la DEA admitió la existencia del programa de protección.

El gobierno estadounidense siempre sabía que era Siria y no Libia quien estaba detrás del atentado de Pan Am 103. Sin embargo, en 1990, cuando la Casa Blanca empezó a cortejar a Siria como socio importante en la coalición anti Saddam Hussein, el foco de la culpabilidad, de repente se inclinó desde Siria de Assad a Libia de Gaddafi.

Lester Coleman, ex agente especial de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) dijo en su deposición a la Comisión especial del Congreso americano que la DEA, de forma conjunta con la brigada antidroga de la policía chipriota, la BKA alemana y las aduanas británicas formaban parte de “la operación de seguimiento de la droga” a través de Chipre y los aeropuertos europeos, entre ellos Frankfurt. El negocio ilícito se descubrió por cuatro miembros de la unidad secreta MC10. Uno de los cuatro era el ya mencionado Lester Coleman.

Mike Harari era el director de operaciones del Mossad durante la época de la Operación Ira de Dios en la que se asesinaron a numerosos responsables y representantes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) como represalía a la matanza de los deportistas olímpicos israelíes durante la Olimpiada de Munich 1972.

La meteorica carrera de Mike Harari terminó con el fracaso de la búsqueda de Ali Hassan Salameh, considerado por el Mossad como principal responsable de Septiembre Negro, el grupo terrorista que llevó a cabo el secuestro de los deportistas en la villa olímpica de Munich y el posterior asesinato de los mismos tras el intento fallido de rescate de la polícia alemana.

Agentes del Mossad creyeron haber encontrado el escondite de Ali Hassan Salameh en la localidad noruega de Lillehammer -donde casualmente años después se celebrarían unos juegos olimpicos invernales- trabajando como camarero. Mike Harari montó rápidamente un equipo de agentes a fín de acabar con la vida de Salameh. El resultado fue un completo fracaso al asesinar a un inocente, el camarero marroquí Ahmed Bouchiki, al que confundieron con Salameh. Además, la mayoría de los agentes fueron detenidos en las horas siguientes, reconociendo la autoria del asesinato en los interrogatorios de la polícia noruega y poniendo al descubierto el resto de asesinatos que se habían realizado en los meses anteriores en toda Europa.

Mike Harari logró escapar de Noruega y su nombre apareceria vinculado a otras operaciones famosas del Mossad como el rescate de Entebbe o el asesinato definitivo de Salameh mediante coche bomba en Beirut en 1979.

Conexión Israel-Panama

En 1977 tras la firma de los acuerdos el presidente panameño Omar Torrijos se trasladó a Israel para firmar un acuerdo de colaboracion en materia de defensa y entrenamiento de las fuerzas especiales panameñas por parte del ejército israelí.

A principios de los ochenta Harari fue trasladado a México como jefe de la estación del Mossad en América Latina. Su estancía en América Central coincidió con el escándalo Irán-Contra y la implicación de la introducción masiva de cocaina a Estados Unidos por parte de algunos miembros de la CIA para financiar las operaciones encubiertas que habían sufrido un recorte presupuestario por parte del Congreso norteamericano.

En ese ambiente conoce al general panameño Noriega, también agente de la CIA desde 1966, convirtiendose en su mano derecha. Durante la dictadura de Noriega tras asesinar al presidente Omar Torrijos al sabotear su avión, Harari llegó a ser conocido por los panameños como “la segunda persona más importante” del país. Noriega había recibido formación militar en Israel y lucia las alas de los paracaidistas israelíes en su informe. La relación con Harari se inició al nombrarle responsable del entrenamiento y formación de la Guardia Personal de Noriega, asi como de la Unidad Especial Antiterrorista, para lo que trajo a instructores en el uso de la violencia extrema desde Israel. En una de las visitas a Israel organizada por Harari, Noriega llegó a compra una villa junto al mar en Herzliya, cerca de Tel Aviv, llegando a enviar a sus hijos a un kibbutz israelí durante un verano.

Entre las acciones más famosas de la Unidad Especial Antiterrorista (UESAT) dirigida por Harari fue el asalto de la casa del Coronel Roberto Díaz Herrera en Altos de Golf, al amanecer del 26 de julio del 1987, para apagar las críticas sobre los crímenes de las Fuerzas de Defensa. La UESAT voló las puertas de la casa con explosivos y capturó a Díaz y 52 civiles, entre ellos varias mujeres y cinco menores de edad.

El propio embajador israelí en Panama, Eduardo Herrera Hassan, reconocía que “todo lo que hacía tenía que ser autorizado por Harari”. Harari también llegó a ser conocido como el h0mbre del 60% en relación a la extorsión que prácticaba sobre los empresarios que deseaban hacer negocios en territorio panameño, favoreciendo la entrada de comerciantes judios que desplazaban a los cristianos.

Oliver North, durante el juicio por el affaire Irán-Contra, llegó a asegurar que Noriega se había ofrecido al gobierno de Reagan para asesinar líderes sandinistas y sabotear instalaciones nicaragüenses. Aunque no existan pruebas de que los norteamericanos aceptasen estas propuestas que presumiblemente habían sido ideadas por Harari, lo cierto es que hasta 1987 la administración Reagan eludió todas las acusaciones de tráfico de armas y drogas que se vertían sobre el general Noriega.

El 8 de diciembre de 1976, Manuel Antonio Noriega y George Bush, entonces jefe de la CIA, se entrevistaron en secreto, en Washington, para limar asperezas. Dos años más tarde, Noriega estaba limpio de drogas. Así lo pudo comprobar el senador Jesse Helins, conservador de Carolina del Norte, que llevó la voz de la oposición a la ratificación del tratado sobre el canal. John Bacon, un agente de la CIA que trabajó en comisión para la DEA, narró este incidente al programa norteamericano de televisión Frontline: “A mi me encargaron que recogiera de los archivos de la DEA las fichas sobre Noriega pedidas por el Senado para sus debates y yo se las entregué al abogado de la Agencia. Pero buena parte de ellas no llegaron nunca al Senado, y es más, tampoco regresaron a los ficheros”.

En Enero de 1990 el ejército norteamericano invadió Panama. Sin embargo, Mike Harari consiguió huir a Israel barajandose dos hipotesis: un soplo por parte del gobierno que le permitia escapar o un acuerdo por parte de los norteamericanos permitiandole la huida a cambio de su silencio en todas las operaciones que junto a Noriega habían realizado para la CIA.

Al llegar a Israel concedió una entrevista televisiva en la que intentó limpiar su imagen pública al presentarse como uno más de los empresarios privados que hacían negocios en Panama.

La Operación Causa Justa, puesta en marcha por EE.UU. para asegurarse el control del canal de Panama, terminó con la captura de Noriega cuando se entregó a los soldados de EE.UU. después de refugiarse en la Nunciatura Apostólica en Panamá. En uno de los episodios más estrafalarios de la invasión, las fuerzas de EE.UU. tocaron música de rock a todo volumen -incluido I Fought the Law, de Clash- a fin de presionar a Noriega para que se entregara. Noriega fue condenado en Miami en 1992 por múltiples acusaciones, incluyendo narcotráfico, y sentenciado a 40 años.

 

Israel es un país que valora en mucho su seguridad y su buena imagen. El diario Haaretz publica hoy una encuesta según la cual el 57% de los ciudadanos israelíes considera que debería ponerse coto a las organizaciones de defensa de los derechos humanos que denuncian actuaciones ilegales por parte del ejército, y el 82% pide sanciones severas para quienes filtran información secreta sobre planes y programas del Ministerio de Defensa.

En este sentido, la página digital de la Knesset, el Parlamento de Israel, se ha hecho acreedora de un castigo considerable. El mismo diario Haaretz señala en otra noticia que hace unas semanas la web parlamentaria hizo públicos los nombres de varios altos cargos del Mosad y del Shin Bet, los servicios de espionaje, cuya identidad debe mantenerse en secreto según la ley.

Tras una sesión a puerta cerrada de un subcomité de seguridad, la web de la Knesset colgó los nombres de todos los participantes, incluyendo los de los jefes de los servicios de inteligencia que habían comparecido.

No es la primera vez que ocurre algo así. El año pasado, la misma web de la Knesset publicó una información exhaustiva sobre la tecnología empleada por unos sistemas de misiles supuestamente secretísimos. La información estuvo colgada en Internet durante varios días. Después de aquel incidente, los responsables de la web proclamaron que habían tomado medidas y que nunca volvería a ocurrir nada parecido.

Estos acontecimientos han revelado, además de los mencionados secretos oficiales, que la web parlamentaria no parece ser seguida con demasiada atención. La filtración errónea del año pasado no llegó a ser publicada en ninguna parte y, hasta donde se sabe, nadie se enteró de ella. Tampoco han aparecido en la prensa de ningún país, amigo o enemigo de Israel, los nombres de los jefes del espionaje.

ENRIC GONZÁLEZ - Jerusalén – 28/04/2010
Fuente: EL PAIS

En 1980, los republicanos habían sostenido una reunión secreta, en París, con los líderes jomeinistas, para negociar el retraso de la liberación de los 52 rehenes norteamericanos en Teherán y así perjudicar a Jimmy Cárter en las elecciones. George Bush padre llegó a esa reunión a bordo del avión privado de Salem Bin Laden, el mismo avión en el que Salem Bin Laden, el mayor de los hermanos de Osama Bin Laden moriría en 1988, en San Antonio, Texas, en un inexplicable accidente aéreo aparentemente relacionado con el escándalo Irán-Contra.

Otro de los protagonistas del encuentro secreto de París, Amiram Nir, agente del Mossad (servicios de inteligencia israelíes), también murió en un atentado aéreo, sobre Michoacán, en noviembre de 1988. Tenía que declarar en el proceso Irán-Contra pero su avión fue derribado sobre territorio mexicano con mísiles de un helicóptero perteneciente a Gene Tatum, agente encubierto de la CIA.

Amiram Nir fue consejero de antiterrorismo del primer ministro, Simon Peres, un cargo que habían ejercido personajes como Rafael Eitan o Ari Ben Menashe. Sus origenes se encuentran en el periodismo, como reportero de la televisión israelí y de Yediot Ajronot, uno de los princpales períodicos de Israel, además estaba casado con Judy Moses perteneciente a la dinastía Moses que dirigía un imperio editorial. Amiram Nir sustituyó a David Kimche como intermediario del gobierno israelí entre los hombres de Reagan, Pondexter y North, y los mulás iraniés en el affaire Irán-contra.

La liberación de los rehenes norteamericanos en el Libano por parte de Hezbollah a cambio de la venta de mil misiles dirigidos antitanque TOW fue el trato dirigido por Nir.

En marzo de 1987, Nir dimitió como consejero de contraterrorismo de Simon Peres. Un año después se trasladó a Londres junto a Adriana Stanton, una secretaria canadiense de Toronto que había conocido en sus viajes, ya que su relación matrimonial con Judy Moses era inexistente. Nir había conseguido un puesto como representante de la compañia de aguacates, Nucal de México, que tenía su sede en Uruapán.

Nir había sido llamado a testificar en el juicio de Oliver North y aseguró que su testimonio pondría en aprietos a la administración Reagan y al propio gobierno de Israel. En 1986 se había entrevistado con George Bush en el hotel Rey David de Jerusalén, para informarlo del cruso de la venta de armas estadoundenses a Irán a través de Israel. Dicha entrevista fue grabada secretamente por Nir, lo que supondría una prueba defnitiva en la declaración de Nir por el juicio del Irangate. En dicha reunión, también estuvieron dos asesores de la CIA, Charles McKee y Matthew Gannon, que serían asesinados en el vuelo 103 de la Pan Am que se estrelló sobre la localidad escocesa de Lockerbie. En una entrevista con Bob Woodward del Washington Post, aseguró que sólo se había hecho público la mitad del escándalo Irán-Contra, por lo que estaba buscando la mejor manera de vender su parte de la historia.

El 27 de noviembre de 1988 Nir y Adriana Stanton viajaron a Madrid con destino México bajo falsas identidades. Nir se hacía llamar Patrick Weber y Adriana viajaba como Esther Arriya. La escala madrileña no tenía sentido, ya que existian numerosos vuelos directos entre Londres y México DF. Tras la escala, llegaron al aeropuerto de México DF al día siguiente, donde junto a un tercer hombre se dirigieron a Uruapán. Dos días después, tras alquilar un avión se dirigieron junto a un pasajero llamado Pedro Espinoza Hurtado a la fábrica de Nucal. Después de volar 160 km. , el avión sufrió de repente una avería en elmotor e instantes después se estrelo, falleciendo Nir y el piloto. Adriana Stanton resultó herida grave, mientras que el copiloto y Pedro Espinoza Hurtado sólo sufrieron heridas leves.

El primer hombre en llegar, Pedro Cruchet, declaró que trabajaba para Nucal, pero la fábrca se encontraba muy lejos de allí y además no llevaba la documentación encima. Posteriormente se supo que era un argentino que residía en México de manera ilegal, para entonces, ya había desaparecido junto a Espinoza Hurtado.

Adriana Stanton, años más tarde, declararía que llegó a ver a Amiram Nir momentos después del accidente completamente ileso y asegurandola que la ayuda ya estaba en camino. El entierro oficial de Nir se produjo en Israel y el propio ministro de Defensa Yitsjak Rabin declaró que “su misión secreta en destinos todavía no revelados y de secretos que guardó encerrados en su corazón”. A Nir no le practicaron ningún tipo de autopsia.

Meses después de la muerte de Nir, la vivienda de su esposa, Judy Moses, fue asaltada, desapareciendo únicamente grabaciones y documentos de Nir. La policia declaró que se trató de un robo “muy profesional”. Hermann Moll, un traficante de armas aseguró que la CIA había provocado el accidente de Nir saboteando el avión, ya que según sus palabras “sabía demasiado”, en referencia a las relaciones de la Casa Blanca con los cárteles de la cocaina sudamericanos que habían inundado norteamerica con “crack” y la financiación de la contra nicaragüense a través de cuentas bancarias en Suiza.

 

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